“Un poquito de responsabilidad, por favor”

La grada durante un partido celebrado esta temporada en a M-86 / ROBERTO ACOSTA
La grada durante un partido celebrado esta temporada en a M-86 / ROBERTO ACOSTA

Es bien sabido que el waterpolo es considerado por muchos como un deporte donde hay contacto (debido a su dureza), en el que el juego implica en muchas ocasiones recibir o dar algún golpe fruto de la intensidad y dinamismo que desprende el mismo. Sin embargo, este involuntario hecho no supone que sea una disciplina deportiva violenta ni mucho menos (quitando acciones aisladas donde tal y como ocurre en muchos deportes el golpe viene con predeterminación y alevosía). Algo que me produce una profunda repugnancia (siento mi franqueza) es ver como algunas personas (por suerte son pocas) parecen justificar la agresión de un aficionado (se desconoce si es familiar o no) hacia un árbitro en el transcurso de un partido juvenil en Madrid. Publicar en una red social que la solución a este tipo de actos pasa por “erradicar la violencia dentro del agua” es no conocer la esencia de nuestro deporte, o mejor dicho no haber visto waterpolo de verdad en su vida. La agresión de un energúmeno a un colegiado es un acontecimiento repulsivo (y debe ser sancionado) en el que nada tiene que ver la decisión del árbitro, ni tampoco ninguna jugada acontecida en el transcurso del partido sea más o menos polémica. Un gran amigo (con bastante experiencia a sus espaldas) siempre me ha dicho que “lo que sucede en el agua, se queda en el agua. Esa es la clave de nuestro deporte. Yo puedo luchar con uñas y dientes por conseguir la victoria y ‘pelearme’ con todo el mundo para marcar un gol, que cuando salga del partido el respeto por el rival no lo he perdido”. Razón no le falta sinceramente. Padres, madres, familiares si van a la piscina a ver un partido de waterpolo es para animar y construir un clima deportivo siendo conscientes del deporte que nos compete. Si quieres matar tus frustraciones en una pileta, mejor quédate en casa. En el partido, los chavales no solo se juegan un triunfo, sino también su educación como deportista y persona.

PD: Considero sumamente acertado el comunicado que en la tarde de ayer publicó la Federación Madrileña de Natación por medio del cual ha decidido adoptar una serie de medidas con el objeto de erradicar y castigar este tipo de acontecimientos. Sin embargo, las medidas deben ser siempre equitativas para así evitar que paguen justos por pecadores. Decidir que se jueguen todos los playoffs de categorías cadete y juvenil (tanto chicos como chicas) a puerta cerrada no beneficia al deporte. Poca culpa tendrán los aficionados y deportistas de otros equipos ajenos al hecho. En definitiva, un poco de responsabilidad, por favor.

twitter-bird@etoster

1 comentario
  1. hevistomucho dice

    parece que se lleva el ser políticamente correcto.
    no justifíco el tirar a una arbitro al agua , pero he vivido actos muy graves del colectivo arbitral
    juegan muchas veces con la ilusión de chicos y chicas , son prepotentes y muchos arbitran de pena .
    y tanto que se rasga la gente las vestiduras ,muchos de los que más hablan han querido hacer cosa peores .y no sigo que me enciendo —-

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