El Guillermo Molina más profundo

Su nombre inspira leyenda y éxito. Guillermo Molina (Ceuta, 16 de marzo de 1984) es uno de esos jugadores con pedigrí que desde su nacimiento estaba destinado a alcanzar grandes cotas en este deporte, por lo que muy pronto cogió el testigo familiar y emprendió un camino deportivo marcado por la excelencia. Tanto su abuelo como su tío son dos históricos del Club donde se formó y con el que guarda un gran arraigo personal: el CN Caballa. Con trece años cruzó el estrecho para jugar en el Mediterráneo de Málaga y en el verano de 1999 (con a penas quince años) hizo las maletas y se marchó a probar fortuna a uno de los clubes con mayor importancia del país, el CN Barcelona. Tan sólo dos años después se colgó el oro en el Mundial de Fukuoka. Siendo éste el primer éxito de una extensa gama de títulos y reconocimientos. Desde el punto de vista individual, Molina se ha convertido con todos los honores en uno de los mejores embajadores del waterpolo español a lo largo de su historia.

A sus 32 años, Molina vive una segunda juventud. En esta ocasión, en el Pro Recco con quien llegó a jugar entre los años 2009 y 2012. “La adaptación ha sido muy buena. Es como si no me hubiese ido nunca. Ha ayudado mucho el que siempre he mantenido contacto con todos mis compañeros”, reconoce el jugador ceutí a WATERPOLISTA.com en una entrevista concedida en exclusiva durante su estancia en Australia con motivo del Water Polo by the sea.

Considero que la Real Federación Española de Natación (RFEN) da muy poco impulso al waterpolo

En este sentido, el regreso del que fuera hasta los pasados Juegos Olímpicos de Río 2016 capitán de la selección española al Recco cogió a muchos por sorpresa. Tanto en Italia como en España. Él mismo no se lo esperaba, aunque confiesa que “fue una gran noticia”. Durante la Olimpiada tenía decidido fichar por el Savona, una vez acabó su contrato con el Brescia. Sin embargo, una vez se disputaron los Cuartos de Final, donde España cayó ante Serbia, Molina recibió la llamada del que fuese excompañero, amigo y ahora presidente del Recco, Maurizio Felugo. “A partir de ahí todo fue muy fácil”. “Para mí el Recco es el mejor equipo, y un jugador no puede rechazar una llamada como ésta”, puntualiza un deportista que viene a completar una plantilla de galácticos en la que entre otros destacan jugadores de la talla de Filip Filipović, Duško Pijetlović y Sandro Sukno, entre otros. Es por ello que el objetivo no puede ser otro que el de ganarlo todo. “Por ahora el primer título lo hemos conseguido (ganaron la Copa italiana el pasado fin de semana), ahora nos faltan los otros dos: Liga y Champions League”, apostilla a la vez que avisa que este año “Olympiacos y Jug son los principales rivales a tener en cuenta”.

Al menos esta temporada, Molina tan sólo podrá jugar la competición continental, puesto que una vez comenzó la temporada no contaba todavía con la ciudadanía italiana. “Jugar sólo la Champions después de los últimos años me va bien, puesto que entre Brescia y la selección me había destruido y estaba realmente cansado mentalmente”, explica. Eso sí, la próxima campaña, una vez se cumple un año desde el último partido con la selección española, la nacionalización italiana comenzará a tener efectos deportivos, por lo que será inscrito como jugador italiano, pudiendo disputar todas las competiciones.

CERCA DE LA ‘SETTEBELLO’

Sin embargo, en Italia para poder jugar como nacional y no como extranjero debe darse unos requisitos bastantes exigentes. Uno de ellos es que Molina deberá de ser seleccionable a la hora de poder ser convocado por Alessandro Campagna para la ‘Settebello’. Por lo tanto, no es extraño pensar que la próxima temporada veamos al español con el gorro de Italia. Aunque se muestra cauteloso, Molina reconoce que la opción existe, pero prefiere dedicarse “ahora en exclusiva” a su club. “Es lo que siento en estos momentos”.

Con todo esto, Molina puede seguir los pasos de quienes fueran sus compañeros con España: Xavi García que se marchó a jugar con Croacia tras no entrar en los planes de la selección española y Felipe Perrone que se vio obligado (por decisión personal) a ponerse a las órdenes de Ratko Rudic en Brasil. “Entiendo perfectamente a mis compañeros, cada uno lo hizo por motivos diferentes y los dos con motivos muy válidos”, reconoce.

Sin duda alguna Molina se ha ganado a pulso ser una de las voces autorizadas del waterpolo en nuestro país. Su experiencia sumada a los galones que ha ostentado durante años como capitán español le permite hablar sin tapujos. Es por ello que no tiene pelos en la lengua a la hora de valorar la gestión de la Real Federación Española de Natación (RFEN). “Considero que la Federación da muy poco impulso al waterpolo”, afirma, mientras aclara que “no me pagan por hacer ningún análisis de qué tiene que mejorar España, aunque si hubiesen querido me hubiesen preguntado cuando podían”.

En esta línea, desvela en esta web una noticia importante, situando a Chalo Echenique en el entorno de la selección italiana, señalando como responsable de tal hecho a la RFEN por no tener en consideración al jugador hispano – argentino que ya ha iniciado el proceso de nacionalización: “Es un jugador muy bueno. El Recco ha hecho un gran fichaje. La pena será que muy probablemente no podrá jugar con España porque está iniciando el proceso de nacionalización. Creo que la Federación ha dejado escapar un grandísimo jugador y un grandísimo talento, el cual nos pudiera haber dado tanto”, explica.

Por otro lado desea lo mejor a David Martín como nuevo seleccionador absoluto, a la vez que descarta por el momento volver a la Liga española: “Me encuentro bien en Italia y encima ahora podré jugar la Liga ¿Porque irme del mejor equipo del mundo?”, comenta un deportista que se ve muchos años vinculado al waterpolo, pero no sólo como jugador, sino también como entrenador, ya que desea llegar serlo algún día.

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REPORTAJE GRÁFICO: YARIM DELPINO

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