El gurú ceutí

A principios de los 30, en una playa de Ceuta muy cercana a su ubicación habitual, nace el CN Caballa. A principios de los 40, se traslada al puerto pesquero, pero no es hasta el 1946 cuando se funda formalmente. El último paso lo da en 1960, año en el que se construyen las instalaciones en la Ribera.

En WATERPOLISTA.com hemos tenido la oportunidad de hablar con Miguel Ángel Ríos, directivo y entrenador en categorías de uno de los máximos impulsores del waterpolo en la ciudad autónoma. Precisamente, la cantera es una de las bases de este proyecto desde sus inicios, tal y como asegura Ríos, que explica que su objetivo, aparte de ser un gran club de base, es participar en el mayor número posible de competiciones infantiles, cadetes y juveniles para, de este modo, poder nutrir al equipo absoluto de la mayor cantidad de jugadores posible. De hecho, cabe destacar que todos los integrantes de la plantilla que milita en categoría nacional proceden de las categorías inferiores.

“Se esta pensando muy seriamente por parte de las autoridades locales la construcción de una nueva piscina o la reforma de una de las existentes”

En relación al hecho de contar con un equipo en una competición estatal, Miguel Ángel asegura que es una constatación de que están haciendo bien las cosas y que tienen que seguir en la misma línea. De cara al futuro, aunque por el momento no cuentan con las infraestructuras necesarias para ello, el objetivo del Caballa es ascender a la máxima categoría del waterpolo español. Según él, una manera de forzar la construcción de las mismas es obtener buenos resultados. “Se esta pensando muy seriamente por parte de las autoridades locales la construcción de una nueva piscina o la reforma de una de las existentes pensando en una posible futura necesidad por parte de nuestro club”, afirma el directivo, que cree que para que el club pueda desarrollar su actividad con garantías necesita una piscina que cumpla con las dimensiones necesarias para jugar en la máxima categoría: “Aún con los cambios que parece que vienen, campos de 25X20, no tenemos este tipo de piscina”.

Otra gran dificultad con la que se encuentra el Caballa, club que cuenta con unas ideas muy claras y una tradición avalada por más de 70 años que le permiten fomentar el waterpolo en un lugar muy peculiar y con tanta diversidad social, es el hecho de tener que desplazarse cada fin de semana para poder jugar sus partidos en Andalucía. Un viaje pesado por mar y tierra que afrontan con ilusión, ya que se sienten agradecidos por tener la posibilidad de participar en las ligas andaluzas. “Nuestra mejora hubiera sido imposible sin esta colaboración que esperamos que siga por muchos años”, asegura Ríos.

CUNA DE GRANDES MITOS

El gran trabajo llevado a cabo por el conjunto ceutí ha dado sus frutos a lo largo de los años.¿Cuál es el secreto? Miguel Ángel Ríos, que cree que cada uno de los jugadores que han salido de ahí merece un comentario particular, apunta que lo que ha caracterizado a todos es la fe y la convicción de que podían hacer lo que más les gustaba al más alto nivel. Entre los casos más destacados, los de Guillermo Molina y Lorena Miranda, que abandonaron ciudad muy jóvenes porque en esos momentos no tenían equipos compitiendo en Ceuta y su labor se limitaba a los meses de verano. Quien estuvo más tiempo fue Vicente Matoso, que si que llegó a jugar en el Caballa hasta que decidió marchar.

“Hay que agradecer a Toni Esteller que diera la oportunidad a Guillermo de debutar en División de Honor; es uno de los grandes entrenadores”

Que un jugador de la talla de Guillermo Molina se haya forjado en sus filas es todo un orgullo para el humilde conjunto ceutí, ya que un deportista de ese nivel no sale muy a menudo. Además, hay que tener en cuenta las dificultades que el waterpolo pasaba en aquellos momentos: “Llevábamos años sin competir a nivel nacional y de repente tenemos un jugador que con 15 años juega en División de Honor y con 17 años campeón del mundo en Fukuoka”. En este sentido, Ríos destaca la labor y la valentía de un Toni Esteller que él define como uno de los grandes entrenadores de este deporte y que hizo jugar a Molina desde sus inicios en la máxima categoría. “En aquellos momentos hubo mas ofertas pero cuando les preguntaba si jugaría en DH me decían que quizás.. en algún momento…depende de que partido… y Toni garantizaba que jugaría desde el primer momento y así fue. Gracias Toni”, recuerda Miguel Ángel, que añade que actualmente ve muy integrado y feliz a su sobrino y su familia en Italia. Además, cree que todavía le queda mucha cuerda y le augura una jubilación lejana. Una retirada que, a él, a pesar de que es consciente de que es igual de complicado que el hecho de que vuelva a jugar con España, le gustaría que se produjese en el Caballa.

Otra carrera digna de elogio es la de Lorena Miranda, de quien el directivo dice que es una luchadora y trabajadora incasable que, a pesar de no poder competir con un equipo femenino, comenzó a entrenar desde muy pequeñita siendo durante años la única jugadora del club. En la última etapa de Miranda en el Caballa sí que consiguieron formar una plantilla femenina, pero eran conscientes de que acabaría fuera de Ceuta. Una ciudad a la que, al cabo de los años regresó y en la que, en la actualidad, lleva a cabo la labor de entrenadora en su club de origen, donde, además de aportar una experiencia muy importante, sirve como reclamo para poder construir una buena base que el club admite que tiene que recuperar.

twitter-bird@nicolasarlanzon
FOTOS: DOMINGO GRANDOSO

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