El renacer de Marcela Ríos

Desde que a los dos años su familia decidió meterla en el mundo de los deportes acuáticos, la mexicana Marcela Ríos no se ha alejado de la piscina. Primero, comenzó con la natación, donde pasó ocho años en la selección estatal. Tras ese tiempo, en 2010 recibió la invitación para formar parte del equipo de waterpolo, cosa que le interesó porque quería alejarse de la monotonía. Fue tanta la confianza que el entrenador depositó en ella, que decidió emprender una carrera deportiva en esta disciplina y dejar de lado sus prácticas anteriores.

Como explica Marcela, que pertenece a la comisión de deportistas de la Federación Mexicana, hasta hace poco, el waterpolo era un deporte un poco olvidado en su país. Ahora, según ella, se están produciendo cambios con la finalidad de mejorar el nivel y la formación de los jugadores. En este sentido, la mexicana explica que han pasado, o al menos esperan lograr pasar, de luchar por ganar finales centroamericanas y panamericanas a pelear por medallas en campeonatos internacionales. Para ello, cree que debe darse un paso adelante en cuanto a la técnica, aumentar el compromiso y ampliar la visión. Ríos asegura que, aunque cuentan con las bases, les falta ese plus que conoció cuando estuvo jugando en Europa: la ambición para obtener títulos y el apoyo de la federación para el fogueo de los jóvenes.

En relación a su estancia en España, donde formó parte del La Sirena CN Mataró y ganó la Copa de la Reina y la LEN Trophy, Marcela Ríos considera que fue una etapa que le sirvió para crecer mucho: “Entrenar con subcampeonas olímpicas es una gran motivación, tuve que trabajar duro para tener esa gran oportunidad”. En cuanto a los títulos que logró, la jugadora explica que no solo fueron históricos para el club, sino que también lo fueron para su país de origen. “Ser la primera mexicana en obtenerlos me llena de orgullo, todo sacrificio ha valido la pena y me inspira a buscar más”, afirma Ríos, que está segura de que es una persona que rompe esquemas.

2016, el año en que todo cambió

Tras su paso por España, apenas un mes después de la conclusión de la temporada, la vida de la especialista defensiva sufrió un giro importante al sufrir un accidente automovilístico en el que se fracturó la tibia y el peroné. A ello, hay que sumarle la pérdida de su abuela, lo que ella define como el golpe más duro. Era su motivación, la que le apoyaba siempre en su día a día. A pesar de que cree que jamás se recuperará de su pérdida, la mexicana, que asegura que le duele mucho no tenerla físicamente, asegura que está intentando ser fuerte, algo que aprendió de ella.

La recuperación de la lesión mencionada está siendo rápida, ya que la musculatura le ayudó a no sufrir lesiones más graves. A finales de año, comenzó la rehabilitación. Y aunque al principio le costó mucho meterse en el agua, cada vez se siente con más fuerzas y, no solo espera volver al cien por cien, sino que busca regresar a un mayor nivel. Un regreso que, según sus doctores, será pronto. De hecho, en junio estará en condiciones para participar con su selección en los clasificatorios para los campeonatos centroamericanos. “Todo dependerá de mis entrenadores, yo me preparo para estar lo mejor posible”, comenta Ríos, que, de momento, se entrena en la Universidad Autónoma de Nuevo Léon (Monterrey) para prepararse para la llamada del combinado nacional y para “los pocos campeonatos nacionales de primera fuerza” que se le presenten.

Lograr un título con México, deseo de futuro

Entre sus objetivos más deseados, se encuentra el de conseguir una medalla con la selección de México. Después de haber logrado grandes títulos europeos, asegura que se encuentra motivada y quiere compartir su experiencia con el resto de compañeras. En esta búsqueda, reitera que influirán dos hechos: contar con nuevos entrenadores y un apoyo de la federación que, junto al compromiso de las demás jugadoras, les ayudarán a obtener los resultados esperados.
No es el único deseo que tiene Marcela Ríos, que tiene la voluntad de volver a España tras haber tenido que regresar a su país para acabar sus estudios. Aquí, dice que, además de ser muy feliz, conoció el verdadero significado del sacrificio y del compromiso: “Valió mucho la pena”. Lo único que echa para atrás a la mexicana, que quiere seguir luchando y logrando cosas nuevas, es el hecho de estar alejadas de sus familiares.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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