Dani Cèrcols pone rumbo a Nueva Zelanda a jugar en las filas del Waitakere City

Dani Cèrcols es un clásico del waterpolo español. A sus 39 años (cumple los 40 el 26 de este mes), el jugador catalán ha vivido una segunda juventud a las órdenes de Dani Ballart en el CN Sant Andreu donde ha tenido un papel estelar siendo crucial en el devenir del equipo en la máxima categoría del waterpolo español. Más allá de sus dieciséis dianas en su haber aportó experiencia y buen hacer en un conjunto que se caracterizó por su notada juventud. Cèrcols junto a jugadores como Erik Brugué (capitán del equipo) y Ramón Santís (portero), entre otros, fue el encargado de equilibrar la balanza. “La temporada ha sido dura, pero al final acabé contento porque sigo dando guerra”, confiesa en declaraciones a WATERPOLISTA.com, donde explica que “es muy difícil poder trabajar y jugar al mismo tiempo. A este deporte no lo puedes engañar, si no entrenas no llegas”.

Este periplo vino precedido de múltiples aventuras entorno siempre a una nota común: el balón amarillo. Una vida que le ha permitido jugar en equipos tan diversos como AE Trinitat Vella, CN Montjuic, CE Mediterrani, CN Catalunya, CN Sabadell, Waterpolo Navarra, CN Barcelona, CN Sant Andreu, Cercle des Nageurs Noiséens (Francia), Clube Paineiras do Morumbi, Clube Hebraica (Brasil) New York Athletic Club (USA).

A la espera del visado

Tras poner punto y final a la Liga, Cèrcols piensa ya en su futuro a la espera de que le concedan el visado para entrar de nuevo en Estados Unidos, ya que “inmigración tiene la última palabra”. “Me mantengo a la espera aunque mi idea es irme a trabajar fuera de España”, reconoce.

Mientras tanto, se embarca en un nuevo proyecto a cerca de 20.000 kilómetros de distancia con Barcelona, su actual lugar de residencia. Hoy miércoles coge un avión para poner rumbo a Nueva Zelanda para disputar la competición nacional en las filas del Waitakere. Antes barajó la opción de marcharse a Malta pero era más complicado debido a que tan sólo se permite un extranjero por equipo.

Desde que dejó el equipo nacional, durante el verano no ha parado quieto. Siempre se ha sumergido en una u otra competición. En esta ocasión el país es Nueva Zelanda, donde le contrataron gracias a unos amigos que “lo hicieron más fácil”. “Por calendario había una opción, lo pensé y me lancé”, puntualiza el waterpolista, quien está ansioso por conocer el país. “Nunca he estado allá, pero todo el mundo me habla mil maravillas”. Además, Cèrcols busca con esta aventura abrir otra puerta, ya que “seguir haciendo lo que me gusta no tiene precio”.

twitter-bird@etoster

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