Viktor Nagy, el meta de las mil caras

A nadie le coge por sorpresa verle sacar la lengua en medio de un partido. Provocación es el segundo nombre de Viktor Nagy, uno de los mejores porteros del planeta, o al menos de Europa tras conseguir con el Szolnoki el primer título de Champions de su historia. Una vez más, su participación fue crucial en el devenir de un conjunto húngaro de récord: dominador claro de Hungría ha logrado ahora dar el salto de calidad definitivo y el también guardameta de la selección magiar ha sido uno de los principales artífices. Sus muecas, gestos, vaciles y hasta provocaciones le convierten en un singular deportista (muchos dicen que está un poco loco) que se morirá (deportivamente) con las botas puestas: siendo tal y como es. Viktor Nagy sólo hay uno.

Empezó su trayectoria en el BVSC compaginando el waterpolo con la natación. Un día la lesión del portero titular de su equipo le obligó a ponerse debajo de los tres palos. Y desde ese día no ha dejado de defender una portería. Según ha reconocido en reiteradas ocasiones, “ha sido la mejor decisión de su vida”.

En 2004 firmó por el Vasas, finalizando el contrato en el 2013. Tras un breve paso por el Szeged -tan sólo estuvo un año- recaló en el Szolnok, donde ha ganando todos los títulos posibles: liga, copa y supercopa y ahora Champions League. A nivel de selecciones uno de sus principales y más exitosos logros fue en el Mundial de Barcelona 2013 donde se hizo con el oro. Sin embargo, cuenta con otros reconocimientos de nivel como la plata en el Europeo de Budapest 2014 o los dos bronces en Málaga 2008 y Belgrado 2016, también a nivel continental.

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