El catedrático Miki Oca

El perfil de Miki Oca va más allá de su palmarés deportivo. Un palmarés que como jugador no puede ser mejor al contar con dos medallas olímpicas (plata en Barcelona 92 y el oro de Atlanta). Desde su origen en Alcorcón (creo que su primer club fue en el CN Encinas de Boadilla) siempre destacó por encima de la media. Por encima del resto. Llegó muy pronto a Cataluña, concretamente al CN Terrassa, casi como un “tapado”, tras los nombres de Jesús Rollán, Pedro García Aguado ‘Toto’ y Chava Gómez. Su evolución le llevó a que los clubes más potentes de aquel momento, como CN Barcelona y posteriormente CN Catalunya le incorporasen a sus filas. En este proceso llegó a ser un fijo en la selección. En un hombre de la casa que hizo méritos. La posición ‘cinco’ tenía nombre y este era el de Miki. Veloz, rara vez no conseguía el balón en cada inició de parte, con buen lanzamiento, que en el caso de la jugada de superioridad le llevó a ser letal desde su extremo en línea de dos metros. Los porteros solo podían ver como el balón les superaba y besaba la red. Casi siempre después de rebotar en el palo contrario.

“Forjado con trabajo, situaciones difíciles, capaz de digerirlas y transformarlas en energías positivas”

Miki no ha tenido una existencia fácil como muchos pudieran pensar y su paso de figura del deporte a la vida normal hasta encaminarse hacia la cumbre de los técnicos mundiales (tal como se le conoce a día de hoy) pasó por diferentes etapas y con muchas dudas. Así, su popularidad y atractivo, le hizo pasar por el mundo de la moda e incluso a participar en el programa Supervivientes, donde llegó a ser finalista. Pero el waterpolo, los banquillos, le reclamaban, estaba predestinado. Había dirigido al CN Ondarreta Alcorcón femenino, club que posteriormente le contrató para dirigir al masculino. Fue entonces cuando la RFEN (y después de que Joan Jané decidiera volver a comandar la selección china femenina) le eligió para llevar los destinos de una selección prometedora pero que no terminaba de plasmar en el agua el potencial que atisbaba. No fue fácil. Su primera gran competición fue el Europeo de Zagreb, donde el sexto lugar no fue nada valorable, puesto que en la misma capital croata se vivió in extremis la baja de Jenny Pareja por una apendicitis y un error puntual pensando que un empate era suficiente para clasificarse cuando era necesaria la victoria, hicieron que el debut sirviera para entrar en contacto con el equipo y el waterpolo internacional femenino de selecciones.

El preolímpico de Trieste

Fue Shanghái, en 2011, cuando el equipo tocó fondo. Un onceavo lugar con mala imagen, sin que los mimbres hicieran presagiar que se podía construir un buen cesto ni estaban en manos del cestero idóneo. Pero la confianza de los responsables, acrecentada con la victoria en el Campeonato del Mundo Junior en Trieste (Italia) hizo que, el cestero, recogiendo experiencias y secundado con un buen equipo se convirtiese en maestro, casi mago. Y fue en el mismo Trieste donde llegó el paso más trascendental del waterpolo femenino español. Llegó el Torneo Preolímpico de los JJOO de Londres, y con la seguridad en él mismo, transmitiendo con su empatía especial al equipo la misma, hizo que el equipo jugase un gran waterpolo y se clasificase para los JJOO por primera vez en la historia. Era el paso más grande y la confirmación. Nadie se acordaba ya de que se hizo sin la entonces considerada mejor jugadora mundial, Blanca Gil, que había renunciado. Pero lo más importante es que Miki conseguía modelar al equipo según su criterio y forma de hacer. Su empatía y saber las había formado como equipo y convencido de una forma de ser que conquistaba a propios y extraños.

Llegaron los JJOO y la forma se volvió aun más solida con el empate inicial ante USA. La medalla de plata fue el premio merecido a una manera de hacer, a una fe inquebrantable en sus ideas y no se puede olvidar a saber sacar provecho de unas jugadoras con una calidad deportiva y humana fantástica.

“Llego el momento más trascendental, el que te dice si estás o no estás en la élite y este era el preolímpico de Río; y se cumplió”

Esa forma de hacer, de pensar, de transmitir, de jugar, tuvo la prueba más difícil en el Campeonato del Mundo de Barcelona. La presión, un inició dubitativo fue superado con mano izquierda, con control, con seguridad en que aquel era el camino. El titulo de campeonas del Mundo en casa, con un ambiente innarrable, con un waterpolo que hacía las delicias de propios y extraños superando la presión del día a día que significaba tener que transformar en resultados el aliento, pero también la presión de aficionados, amigos y familiares que ilusionados llenaban las gradas de las piscinas Bernat Picornell. Allí fue el reconocimiento de “catedrático” de Miki. El Europeo de Budapest 2014, cayó como fruta madura. Parecía que todo era fácil y no tendría final pero no, en el mundo del deporte como en la vida no puedes relajarte ni un momento, la competitividad no te deja descansar ni un momento.

Las medallas fueron escapándose como el agua entre los dedos, un mal partido, los penaltis… pero ello, gracias al carácter de Miki, no hizo mella en el equipo que creía y cree absolutamente en su técnico. Llego el momento más trascendental, el que te dice si estás o no estás en la élite y este era el preolímpico de Río. Se jugó en Gouda (Holanda). Y allí, también superando un inicio difícil que marcó el camino más complicado, que ponía a Holanda, la potente anfitriona como prueba a superar. Se superó y se llegó a los JJOO por segunda vez consecutiva. Solo los grandes pueden preciarse de ello. Solo USA y Rusia nos superaron y nos llevaron a un meritorio quinto lugar, poco valorado. Pero se había conseguido lo más complicado, lo verdaderamente difícil, mantenerse en la élite, demostrar que el periodo 2012-14 no fue fruto de un momento de forma del equipo o endeblez de los otros. Pero sobre todo Miki había demostrado al equipo, con sus decisiones, con su seguridad, con su forma de hacer, con el respeto a todos, que nuestra selección era capaz de estar allí, compitiendo con las mejores, sin más temor que trabajar bien y plasmar en el agua el resultado del trabajo.

“Forjado a base de trabajo”

Hoy en Budapest puede proclamarse campeón del Mundo por segunda vez, o ser subcampeón, pero la victoria más importante de Miki ya la ha conseguido. Nuestro waterpolo femenino de selección es respetado y respeta a todo el mundo. Es capaz de trabajar con los clubes, técnicos y directivos y lo hace con tanta empatía como lo hace con las jugadoras, sabe que sin ellos el proyecto no es viable y es admirado por los otros entrenadores nacionales y el waterpolo mundial en general.

Miki es un gran técnico. Forjado con trabajo, situaciones difíciles, capaz de digerirlas y transformarlas en energías positivas. Listo siempre para aprender. Pero es sobre todo una persona, una gran persona, que mira de hacer que el mundo sea mejor con sus ideas y lo logra convenciendo a los que le rodean.

twitter-bird@GasparVenturaM

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