El ADN del veterano

Dani Cercols (1977) y Yurismel Horta (1978) son los jugadores más veteranos de la Liga PREMAAT de División de Honor Masculina; sabiduría al servicio de CN Molins de Rei y Automotor Canarias Echeyde

Ponga un veterano en su vida. En los tiempos que corren en el que los jóvenes son cada vez más determinantes en sus respectivos equipos, los entrenadores lo siguen teniendo claro: no dudan en contar en sus filas con ese clásico jugador, forjado en la vieja escuela, con aires de liderazgo que aunque pasen los años continúa teniendo ese ‘toque’ tan característico que le hace único. Los veteranos son aquellos que aparecen cuando el equipo lo necesita, cuando no hay tiempo de dudar, cuando te tienes que adelantar al adversario o cuando se agota el tiempo de posesión, hace falta un lanzamiento in extremis y lo único que encaja en la jugada es un rectificado que logra descolocar al portero rival. Sea como fuese siempre es importante tener a esta especie en extinción que ansía por no colgar el gorro, por seguir oliendo a cloro cada fin de semana o por matar el gusanillo en cada entreno.

“No me considero ningún ‘Superman’. Sinceramente creo que si con dos semanas de entreno y 40 tacos, juego 4 cuatro partes dando guerra, mucha élite no debe ser”

En una Liga como la nuestra no pasa nada desapercibido el papel de los viejos rockeros, jugadores que se niegan a abandonar la eterna juventud. Lo que te hace joven es el espíritu y no la edad. Eso es algo que tienen asimilado Dani Cercols -1977- y Yurismel Horta -1978-, quienes a día de hoy son los jugadores de mayor edad de la Liga PREMAAT de División de Honor Masculina. Ambos tienen algo en común: viven una segunda juventud. Quien le diría a Cercols que tras pasar por hasta catorce equipos diferentes seguiría al pie del cañón un año más en la élite. El que jugara en equipos de la talla de CN Catalunya o CNB, entre otros se puso a las órdenes de Sergi Pedrerol bajo una idea: remar en una misma dirección, la de la permanencia. Parece que por ahora su palabra la está cumpliendo con creces. A sus 40 años Cercols fue determinante en la ‘final’ que jugaron los catalanes en Tenerife, destacando en ataque pero estando en el agua los cuatro tiempos. De ahí que estuviera “reventado” a la conclusión del duelo.

Yurismel Horta y Dani Cercols son los jugadores de mayor edad de esta Liga aunque tienen un espíritu joven que le permite dar siempre el cien por cien / DOMINGO GRANDOSO

Al fin y al cabo ser un veterano en una Liga tan joven tiene virtudes y defectos. “Bien entrenado y gestionado se podría decir que la experiencia es algo positivo para el jugador. Personalmente, yo me encuentro bien y no he tenido lesiones importantes. Una parte muy importante es la toma de decisiones o saber leer el juego. Tanto en ataque como en defensa te ayuda a anticiparte y a verlo todo mas claro y antes de que pase“, reconoce un jugador que considera que a estos niveles hay variables que van más allá de la edad: “Es importante tener en cuenta el nivel que tengas o lo que puedes aportar a tu equipo, así como el mercado y el presupuesto con el que cuentan los clubes, sin olvidar tampoco los salarios, ya que cuando eres mayor tienes una familia a la que mantener. Pero ante todo me quedo con la cabeza, si esto no chuta, lo demás tampoco“.

Su espíritu aventurero le ha llevado por muchos países, el último sin ir más lejos fue Nueva Zelanda. Ahora ya tiene la mente puesta en su siguiente reto: Estados Unidos. Sin embargo, Cercols tiene un reto personal entre ceja y ceja: por un lado batir la cifra de edad con la que terminó jugando el rumano Florín Bonca y por la otra disputando un partido con las dos generaciones con las que ha jugado. “Sería algo único“, recalca.

Un canario más

La trayectoria deportiva de Yurismel Horta siempre ha guardado una importante relación con la Liga española. Después de decidir introducirse en esto del waterpolo cuando apenas tenía nueve años -por lo que lleva más de 30 debajo de los palos- Horta se ha mantenido siempre unido a un deporte que le ha dado todo. Un deporte que le llevó a Puerto de la Cruz, donde tuvo su primer contacto con una competición profesional. Por aquel entonces la Liga española era la gran envidia del resto de Europa. Los mejores jugadores del Mundo se peleaban por defender los colores de algún equipo español. “Desde que llegue he vivido una carrera que ha ido de menos a más”, reconoce.

Y es que pasan los años pero Horta sigue teniendo el mismo desparpajo que siempre. Aunque por momentos las piernas pueden pesar algo más que antes, el hispano – cubano no pierde la sonrisa ni tampoco su particular intimidación al rival. Ahora afronta como un lozano más el regreso a una Liga en la que destacó durante muchos años. “Para mi es una nueva oportunidad de demostrar que en la vida puedes conseguir lo que te propongas“, sentencia.

twitter-bird@etoster

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