Las bodas de bronce de Ernest Iñesta como árbitro

El colegiado catalán cumple esta temporada 25 años a pie de piscina haciendo lo que más le gusta: arbitar; Iñesta reconoce que su intención es seguir haciéndolo hasta los 55 años

uno de los grandes culpables del gran momento de forma que vive el arbitraje español es Ernest Iñesta, quien lleva más de 25 años llevando a cabo la difícil tarea de dirigir partidos. Sus inicios en este mundillo se remontan a 1992, cuando, al volver de la mili, otro mito como Eugeni Asensio le propuso convertirse en árbitro. No se lo pensó dos veces, ya que tras ser jugador del CN Barcelona y entrenar a su equipo femenino, era la forma de seguir en contacto con la disciplina que tantas alegrías le había dado.

En apenas tres años, Iñesta, que comenzó en un colegio catalán que actualmente es el que más colegiados aporta, algo que cree que debería cambiar porque más comunidades tendrían que expandirse, pasó a arbitrar a nivel nacional. Su buen hacer le llevó a hacerlo también en el ámbito internacional. De hecho, uno de sus grandes recuerdos es el hecho de haber tenido la oportunidad de pitar todo un Jug Dubrovnik – Mlados Zagreb. Tampoco olvida el día en el que le lanzaron balones desde la grada, situación que forma parte de sus peores memorias.

A pesar de llevar tanto tiempo perteneciendo a un estamento que siempre acaba pagando los platos rotos, a sus 48 años el barcelonés, que siempre llega a la piscina con una sonrisa aunque su labor, basada en la aplicación de un reglamento conocido por todo el mundo que resulta complicado de gestionar, no sea reconocida, mantiene la misma motivación y el mismo entusiasmo que el primer día. En este sentido, Iñesta, que considera que un buen arbitraje permite que los jugadores evolucionen y que, por tanto, debería ser inclusivo, espera llegar hasta los 55 en activo.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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