La intuición, arma de José y Carlo en Huetor Vega

El Huetor Vega -gran revulsivo de este inicio en Segunda- es el segundo equipo menos batido con un promedio de 7,5 goles por partido; gran parte de este 'éxito' se lo deben al tándem que forman los porteros marbellí e italiano

Dos ‘foráneos’ son los encargados de custodiar la portería del Huetor Vega, una de las grandes sorpresas de este inicio de Liga en la Segunda División Masculina. José Antonio Ruíz y Carlo Noviello han logrado formar un tándem defensivo perfecto. Por el momento, el entrenador granadino -Pío Salvador- está combinando a los dos y parece que los resultados están siendo positivos al paso de la sexta jornada, puesto que el combinado andaluz -sexto clasificado- es el segundo equipo menos goleado con 37 tantos encajados por 35 del CW Godella. Cuenta con un promedio de 7.5 goles por partido. Justamente tanto José como Carlo son los principales artífices de esta particular gesta.

Mientras que José tuvo sus primeros contactos con el waterpolo como jugador y no como portero, Carlo siempre lo tuvo claro. El meta italiano -cuenta con una altura prodigiosa- se formó en el club de su ciudad, cava de Tirreni, cerca de Salerno. A los 18 años, dio el primer salto fichando por el Rari Nantes Salerno, donde jugó hasta el curso pasado antes de marcharse a Granada. Allí comparte posición -y amistad- con José que hasta los 12 años no se puso bajo los tres palos. Todo ello en el CW Marbella, donde militó en Segunda División hasta el anterior curso.

“Son ya como mi segunda familia, puesto que mis compañeros me han facilitado mucho la adaptación a la ciudad y al equipo y por ello me siento feliz de poder contribuir”, relata Carlo Noviello

La renuncia a jugar en categoría nacional del Marbella supuso un jarro de agua fría para el meta español, que gracias al Huetor tiene la posibilidad de seguir jugando a nivel nacional y a la vez compatibilizarlo con los estudios. “Ha sido una oportunidad única la que me ha dado Pío“, reconoce. Discurso similar mantiene el meta italiano que vive con ésta su primera experiencia deportiva fuera de su país, por lo que no es de extrañar que se muestre agradecido al Club: “son ya como mi segunda familia, puesto que mis compañeros me han facilitado mucho la adaptación a la ciudad y al equipo y por ello me siento feliz de poder contribuir humildemente tanto en el plano deportivo como en el humano“.

Ambos jóvenes porteros son los encargados de defender la portería del Huetor Vega que están siendo una de las grandes sorpresas de este inicio en Segunda División / P.S.

Ahora ambos sólo piensan en el Huetor y en el nivel que esperan de ellos. Es por ello que marcan la regularidad como el camino a seguir. “Partido a partido, el equipo juega mejor y si seguimos así podremos concluir un gran año“, avisa José, mientras que Carlo va más allá: “tenemos un equipo joven que va a mejorar conforme vaya adquiriendo experiencia, tiene un gran potencial y acumula un talento increíble“.

¿Rivalidad? Ninguna

Antes que nada, Jose y Carlos son y siempre serán amigos. El hecho de que el entrenador le den a ambos bastantes minutos realza más si cabe el buen rollo entre ellos que se lanzan buenas palabras. “Carlo es un portero con gran experiencia y sobretodo un gran compañero de posición que no duda nunca en ayudarme y apoyarme“, puntualiza José sobre su homólogo que tampoco se corta a la hora de definirle: “es una persona bellísima, un portero joven que ya cuenta con una gran experiencia a pesar de la edad que tiene. Buenas piernas y una gran capacidad para posicionarse bien y seguir creciendo mucho al tener un potencial tremendo“, explica.

La rápidez en el moviemineto y la instuición como arma secreta en los partidos convierten a ambos en un recurso defensivo muy utilizado por el Huetor Vega. Sin embargo, esas dos peculiaridades no son el único ‘as en la manga’ con el que cuentan, puesto que según desvela Jose “la autoconfianza es fundamental, pero más importante es la colocación y los desplazamientos“. En esta misma línea se pronuncia su compañero, que destaca la importancia de la “concentración, saber posicionarse, los reflejos y anticiparse siempre a la jugada para saber leer muy buen en los ojos del jugador que te va a chutar. Todo ello sin perder la calma para que no te afecten los posibles errores en tu concentración“. Todo ello una clara muestra del decálogo del éxito de estos dos jóvenes guardamentas.

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