¿Quiénes fueron los primeros ‘foráneos’ de la Liga española?

El 18% de los jugadores de la Liga PREMAAT de División de Honor Masculina son extranjeros; ¿Quiénes fueron los primeros ? ¿Qué papel jugaron por aquel entonces? ¿Qué criterio se utilizaba aquel entonces? En este análisis te lo explicamos

El papel de los extranjeros en el waterpolo español -un elemento que parece que haya sido una constante en nuestras competiciones- es relativamente reciente. No fue hasta el año 1991 en que se abrieron las puertas a ellos, buscando Los clubes mirar de solucionar las carencias que el ‘mercado nacional’ ofrecía. En aquella época la obertura fue para un solo jugador por equipo y en la normativa no se preveía, como se establece actualmente, que no se pudiera cambiar durante la temporada.

Por aquel entonces, la normativa permitía cambiar un jugador por otro durante la temporada en vigencia

El primer y si no recuerdo mal, único cambio de jugador extranjero en la Liga, fue para el CN Barcelona, que cambió a Josef Percely -yo creía que era húngaro pero en varias publicaciones le otorgan la nacionalidad checoslovaca- un zurdo polivalente que no llegó al nivel que su entidad esperaba y fue sustituido por un ilustre de los jugadores extranjeros de nuestro waterpolo, Dorin Costras, otro zurdo, este de origen rumano, que ha dejado huella en diferentes clubes, tanto en su faceta como jugador, con un rendimiento extraordinario, como técnico, especialmente den el CN Mataró donde se convirtió en un símbolo.

El japonés Makuuchi

Igor Gocanin  y Milan Milanovic acompañaron a Dorin Costras en su etapa en el CN Catalunya

Mientras algunos clubes apostaban por jugadores contrastados, como el CN Catalunya que se hacía con los servicios de Dragan Andric, campeón olímpico con Yugoeslavia, otros incorporaban a jugadores que a pesar de tener un matiz exótico por su procedencia rindieron bien. Así el CN Terrassa incorporaba al japonés Fumiaki Makuuchi. Andric, sin establecer definitivamente su residencia en España, como hizo Dorin Costras, se incorporó como técnico en el mismo CN Catalunya , donde, reforzado con dos de los jugadores catalogados entre los siete mejores del mundo y compatriotas suyos– Igor Gocanin  y Milan Milanovic, el mejor boya del mundo en aquel momento consiguió la Copa de Europa de clubes.

En aquella etapa inicial los nombres eran de relumbrón, Craig Wilson, portero de la selección USA o Vlado Vujasinovic, uno de los mejores jugadores de la historia, vinieron al CN Barcelona o Alexandre Kleimenov, al Real Canoe NC o Florin Bonca que en el CN Martianez canario dio un rendimiento de ensueño, entre otras figuras que recalaron en nuestra liga, como Ivan Pérez, que llegó al CN Poble Nou y se convirtió en el mejor boya del mundo tras su paso por diferentes equipos de nuestro elenco. Y es que por aquel entonces éramos capaces de competir con el mercado internacional, tanto por el potencial de nuestra liga como por nuestra situación económica boyante.

En caída libre

Después de una etapa en que las posibilidades de los clubes lo permitían y venían a nuestras ligas jugadores de una categoría contrastada llegó una etapa de cierto reequilibrio debido a diferentes motivos. Uno el disgregarse Yugoslavia, con lo que los equipos potentes de cada nueva nacionalidad consiguieron el apoyo de sus gobiernos y/o sponsors. También influyó mucho la revaloración del mercado italiano con la aparición de un Pro Recco -rey de reyes- que con su potencial económico ha revolucionado el mercado. Y por último también pasó factura la mejor consideración del waterpolo como deporte en países que no habían apostado por él, como puede ser Francia como ejemplo.

La aparición de grandes potencias como el Pro Recco revalorizó en abundancia el mercado

Todo ello, más la ley Bossman, hizo que fuera necesaria una adaptación de nuestro mercado a la realidad, abriendo paso a mercados más asequibles, con muy buen rendimiento, como puede ser el australiano. Pero a la vez, el olfato y conocimiento del mercado, de algún técnico del que es ejemplo Toni Esteller, trae a “oportunidades” como Quico Perrone, con doble nacionalidad española y brasileña que se convierte en máximo goleador de la liga y consigue un lugar en nuestra selección nacional.

La adaptación a la realidad está siento positiva con un trabajo de base sin traumas y gran competencia

Con él llega su hermano Felipe, que compite en los equipos de categorías del CN Barcelona para convertirse posteriormente en un número uno del waterpolo mundial y conseguir la Copa de Europa y ser pieza clave de nuestra selección nacional. Este nuevo escenario hace que los clubes apuesten por jugadores no contrastados y una política de formación de los jugadores, tanto nacionales como extranjeros, para los que es clave la normativa que permite la cesión de los jugadores jóvenes a clubes menos potentes y puedan jugar en las Ligas Nacionales de categoría absoluta a jugadores que, en caso otro caso, se verían condenados a solo jugar en categoría juvenil o minutos basura.

Resumiendo, los jugadores extranjeros nos permitieron elevar el nivel de nuestra liga, con lo que todos nos beneficiamos, pero los éxitos de los clubes y selección ya se consiguieron anteriormente. Nuestra selección se ha beneficiado de algunos de ellos de manera importante. La incorporación como técnicos ha sido positiva, aportando una adaptación entre su escuela y la nuestra. En la actualidad la adaptación a la realidad está siendo positiva impulsando el trabajo de base sin traumas , convirtiendo la competencia de los jóvenes en virtud.

twitter-bird@GasparVenturaM

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