¿Cómo fue el regreso a Pez Volador de Alberto?

Después de su salida hace casi dos temporada, el deportista madrileño comprobó de primer mano lo difícil que es jugar en Madrid como jugador visitante

El pasado sábado se dio una situación especial para muchos, pero sobretodo para el protagonista de esta historia. Alberto Barroso regresó a Pez Volador después de que el pasado curso decidiera salir del nido y volar solo en busca de una oportunidad internacional que le logró formar como deportista y persona. El deportista madrileño, ahora en a las órdenes de Dani Ballart en el CN Sant Andreu regresó al origen, al origen de sus comienzos en la élite. Después de su periplo por Italia y ya defendiendo el gorro de su nuevo club, el internacional español vivió sensaciones enfrentadas: “es entrar en el club, ver amigos y empezar a recordar seis años de experiencias y sentimientos encontrados“, reconoce a esta web Barroso.

Nervios, en segundo plano

Un jugador que aunque al principio sintió el típico ‘cosquilleo’, después “los nervios pasaron a un segundo plano“, puesto que lo que siempre dice querer es “disfrutar de cada minuto en el agua“. En esta ocasión, sus excompañeros titaron de picareza y conociendo muy buen sus armas y su habitual juego. Su equipo no pudo sumar punto alguno y la victoria se quedó en Madrid. “Fue un partido duro y muy intenso. Creo que nos faltó concentración y estar un poco mas acertados en ataque“, puntualiza.

A nivel personal, Barroso desvela que jugar en Pez Volador -una de las piscinas más complicadas de la categoría- no es nada fácil si lo haces en el bando visitante. “Es de las más difíciles, pero a la vez me atrevo a decir que es de las más bonitas del circuito“, desvela un jugador que no descarta volver algún día al Real Canoe: “es un club que me ha dado mucho y creo que ha sido clave en mi carrera deportiva“, concluye.

twitter-bird@etoster

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