Dani Calvo, el ‘minero’ con el gorro a cuestas

Tras una "bonita" etapa en el CN Rubí, Dani Calvo -ingeniero de minas, de profesión- compagina su vida laboral con el waterpolo, defendiendo los tres palos de la meta del CN Minorisa en Primera Catalana

Le gustan los retos y le incomoda la pasividad. Es apasionado, inconformista, perfeccionista y perseverante. La monotonía le agobia y siempre busca seguir creciendo y aportar una dosis de realidad y positividad a todo. Le gusta compartir todas sus experiencias porque cree que el resto del mundo puede aprender de él. Nunca se ha apoltronado en un lugar fijo y ha intentado aprovechar todas las oportunidades que se le han presentado. Y, como todo buen portero, tiene un punto de locura. Así es Dani Calvo, actual guardameta del CN Minorisa.

Nacido el 29 de abril de 1990, a los seis años aprendió a nadar en las piscinas municipales de Manresa, donde cada viernes entrenaba una hora. Rápidamente, fue aumentando su nivel. Enseguida vio que necesitaba algo más. Tras probar diferentes deportes y ver cómo ninguno le convenció, decidió probar suerte en el waterpolo, disciplina que sí que le llamó la atención. Los inicios en el CN Manresa no fueron sencillos, ya que, según él, a diferencia de sus compañeros, que ya llevaban más tiempo jugando, le costaba un poco moverse dentro del agua. No se rindió y, poco a poco, fue mejorando, algo que hizo que cada vez disfrutara más y que convirtió algo que era una obligación en una necesidad.



Hasta infantil, categoría que compaginaba con otras y que le permitió empaparse de la calidad de otros compañeros, no dio el salto a la portería. Su otro punto de inflexión le llegó cuando era cadete. En su primer año, tuvo a Chipi, que regresaba al club, como entrenador. Su experiencia bajo los tres palos hizo que se creara un vínculo muy especial y que existiese una confianza plena entre ambos. Los siguientes dos años, fueron muy intensos, algo que también hizo que progresara exponencialmente. Muestra de ello, su convocatoria en su última temporada como cadete para el proceso de selección para formar parte del grupo de waterpolistas que iban a entrar en la Residencia Joaquim Blume.

Ahora, en Manresa

Su buen hacer hizo que estuviese dentro de la lista de elegidos. Por ello, la siguiente campaña compaginó los entrenos en el centro de alto rendimiento con el hecho de jugar con el CN Manresa con el equipo juvenil y el absoluto. “Fueron dos años duros y de mucho trabajo, donde la combinación de viajes y entrenamientos era habitual”, recuerda Calvo, quien tras finalizar su etapa en la residencia dio el salto final al waterpolo sénior. Fue entonces cuando decidió cambiar de aires y pasar al CN Rubí, conjunto que acababa de bajar a segunda nacional.

Para el waterpolista, resulta complicado resumir su etapa en el club de Can Roses, ya que fue muy importante tanto en lo deportivo como en lo personal y le hizo madurar en todos los sentidos. Especialmente, sin desmerecer a nadie, gracias a Nin Aguilar, quien fue alguien muy influyente y que le hizo aprender en todos los aspectos. En Rubí, vivió momentos de todo tipo. Buenos, como el ascenso a División de Honor, y malos, como el descenso en Metropole. Ahora, desde el retrovisor, los mira con mucha satisfacción, ya que ha tenido el placer de compartir su tiempo con personas muy apasionadas por la disciplina: “Me sorprendieron los valores como entidad y la importancia de tener una personalidad como jugador, club y persona”. Por ello, está muy agradecido por el trato recibido y por el hecho de haberse sentido como en casa desde el primer momento. Muy a su pesar, le acabó resultando incompatible compaginar el trabajo y la actividad deportiva. Por ello, optó por pasar al filial, que militaba en tercera catalana.



Tras un año en el segundo equipo del Rubí, con el objetivo de disfrutar y aportar todo lo que esté en sus manos, ha emprendido recientemente una nueva etapa regresando a su casa: Manresa. En concreto, en el CN Minorisa, conjunto en el que coincide con muchos de los que fueron sus amigos en su fase de formación. “Tenía ganas de volver a compartir momentos y partidos con ellos”, explica el portero, quien asegura que el conjunto catalán cuenta con una plantilla que, a pesar de ser muy joven, tiene la ambición de devolver a la ciudad al lugar en el que se merece estar. Quieren que Manresa, que ha sido la cuna de grandes jugadores, vuelva a disfrutar del waterpolo nacional.

En el Minorisa, se ha encontrado una realidad muy distinta. Tal y cómo explica, se trata de una entidad con un amplio margen de mejora que cuenta con una estructura y una dinámica competitiva muy diferente a la de un CN Rubí que está mucho más profesionalizado. Por ello, cree que no es justo compararlos. Eso sí, comparten algunas similitudes. Entre ellas, el concepto de club más allá de lo meramente deportivo y las ganas de mejorar y jugar. “En ambos el trabajo es muy bueno, seguro que el futuro les deparará éxitos”, afirma en este sentido Dani Calvo.

Me sorprendieron los valores como entidad y la importancia de tener una personalidad como jugador, club y persona, dice Dani Calvo durante su etapa en las filas del CN Rubí

En lo que a resultados se refiere, las cosas no han comenzado muy bien para los manresanos. “Estamos jodidos”, bromea el waterpolista, quien cree que, a pesar de las dificultades, la línea de trabajo es la correcta teniendo en cuenta de que se trata de un equipo recién llegado a la categoría. A esto, hay que sumarle que muchos de sus componentes son nuevos. Pese a todos los hándicaps, según el guardameta, han demostrado tener un gran potencial ante equipos mucho más experimentados, cosa que debe animarles para seguir mejorando. “Gaspar está realizando un gran esfuerzo para revertir la situación y hacerla más llevadera”, detalla Calvo, quien explica que no resulta sencillo digerir un inicio tan complicado de liga.

Una competición que el jugador, que considera que está formada por combinados que cuentan con jugadores muy experimentados y un par de filiales que aportan un juego muy intenso, define como muy igualada. Muestra de ello, la ajustada primera vuelta. En la segunda, cree que pueden darse algunas sorpresas en un torneo que opina que se queda algo corto al contar únicamente con ocho equipos. “Un par de clubs más lo harían más competitivo”, asegura el integrante del Minorisa, quien cree que el ascenso de varios equipos catalanes a segunda es una señal de la buena salud que tiene el waterpolo en Catalunya.



En cuanto a su futuro, a pesar de que prefiere centrarse en un presente en el que espera ayudar tanto dentro como fuera del agua a sus compañeros, Dani Calvo se ve con ganas de seguir disfrutando con el gorro del CN Minorisa y espera poder jugar hasta que el cuerpo le pida parar. “Con mi llegada no pretendo solo aportar minutos y paradas, sino intento aportar siempre mi experiencia”, asegura el portero. En esta misma línea, Calvo, al que le gusta ayudar con sus conocimientos a los más jóvenes, no descarta poder entrenar a algún equipo. Una idea que cada vez le motiva más, ya que sería una buena forma de continuar atado a una disciplina que se lo ha dado todo deportivamente hablando.

No hay que olvidar que, como él explica, le sirve como válvula de escape de las responsabilidades que tiene fuera del agua. Desde hace cinco años, tras licenciarse en Ingeniería de Minas e Ingeniería Industrial Técnica y cursar un máster de Ingeniería de Recursos Naturales, trabaja en una mina en Súria como Director Facultativo, una tarea que compagina con la de profesor asociado en la Universidad Politécnica de Manresa. “Siempre he creído muy necesario formar y divulgar los conocimientos y experiencias para poder seguir mejorando el sector en que nos encontramos”, comenta Dani Calvo, quien, a pesar de llegar al final de la semana con las baterías completamente agotadas, se queda con la satisfacción que le produce disfrutar del waterpolo.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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