full screen background image
Search

Bea Ortiz se puso la capa

1754

Dentro del agua es puro nervio: nada, roba, bloquea, lanza, anota, asiste y así durante cerca de treinta minutos por partido que es la media de tiempo que ha jugado Bea Ortiz en el pasado Mundial de Budapest que terminó con una medalla con sabor a plata que aunque es acogida con gran cariño sabe a poco después de rozar con la yema de los dedos el oro que recayó de nuevo a manos de Estados Unidos. Las caras de las españolas eran un poema. Muchas de ellas no pudieron evitar las lágrimas tras escuchar el pitido final.

Mientras algunas llegaban a taparse la cara con la toalla, en el borde de la piscina se veía a una Bea Ortiz seria que asombrosamente mantenía una inusual entereza. Se le acababa de pasar la oportunidad de conseguir su primer gran éxito internacional por delante. El primer tren abandonaba la estación y ella no se había subido por muy poco.

“La deportista del CN Sabadell ha cogido el testigo de jugadoras de la talla de Laura López y Roser Tarragó, junto a Anni Espar y Judith Forca”

Tanto en este partido como en los otros seis disputados por la selección española en la capital magiar, Ortiz ha pasado de ser una joven promesa a convertirse en pieza clave e imprescindible del arsenal ofensivo con el que España ha buscado cambiar su planteamiento táctico, en el que el papel de las lanzadoras ha cobrado un mayor protagonismo ante la ausencia de la boya Maica García. La dependencia al juego interior ha pasado ya a un segundo plano sin desmerecer la notable actuación de la joven Paula Leitón (13 goles), mejor en su posición en este Campeonato.

En este sentido, la deportista del CN Sabadell ha cogido el testigo de jugadoras de la talla de Laura López y Roser Tarragó, junto a Anni Espar y Judith Forca. Los disparos exteriores estaban bien cubiertos por estas tres jugadoras que han formado un tridente letal en el que entre las tres han llegado a acumular la friolera suma de 41 dianas.

Ganado confianza

En los primeros compases del Campeonato, a Bea (que acabó con 16 goles y datos de efectividad del 34%) le faltó algo de adaptación. Se puede decir que le costó ganar seguridad, hasta que poco a poco la confianza fue llegando a medida que los balones iban entrando. “La confianza de Miki y de mis compañeras ha sido muy importante, puesto que a estos niveles acabas actuando en función de lo que te transmiten”, reconoce una deportista amante del cine que estudia comunicación audiovisual a la que esta medalla le supone la consecución de un logró con el que soñó desde que se inició en esto del waterpolo debido a que su hermano ya venía toqueteando con el balón amarillo. Sus inicios pasaron por el CN Rubí, donde se forjó como deportista.

“Me acuerdo de mi tío (recientemente fallecido) y le decido esta medalla a él porque sé que esté donde esté me apoya y sobretodo está orgullosa de mí”

La familia y en general su entorno ha venido a ocupar siempre un papel fundamental en su día a día. A estos niveles, el respaldo de los más allegados ayuda a proseguir el camino, a acercarte al objetivo final y a contar con una base sólida de inspiración. Es por ello que en estos momentos, Ortiz recuerda a su tío que le dejó hace más de un año. “Me acuerdo de él y le decido esta medalla a él porque sé que esté donde esté me apoya y sobretodo está orgullosa de mí”.

twitter-bird@etoster




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *