full screen background image
Search

Belgrado 1973, el Mundial que marcó un antes y un después en la historia

898

Belgrado fue la ciudad que albergó el primer Mundial de Natación en el año 1973. La inclusión de una competición de ámbito mundial en el calendario internacional fue bien acogida y a pesar de situarse en el calendario un año después de los JJOO, en este caso el de Múnich, la participación fue todo un lujo, ya que la mayoría de los mejores especialistas en los deportes acuáticos del mundo, es decir los que acababan de colgarse las medallas en la competición más importante del ciclo olímpico no quisieron perder la oportunidad de participar en un acontecimiento que se preveía histórico y que había nacido para consolidarse en un lugar preferente en las competiciones internacionales.

Así, las figuras fueron una nadadora pequeña físicamente pero grande a la hora de competir, Novella Calligaris, que batió el récord del mundo de los 800 libres, o Kornelia Ender, que encabezaba la representación de la RD alemana, dominadora de la natación femenina mundial en aquella época, mientras en hombres el australiano Stephen Holland, que batió el récord del mundo de los 1500 libres, el USA, Rick deMont, el de los 400 o el bracista británico David Wilkie. Eran tiempos en que nuestras selecciones, de todas las especialidades, aún no pugnaban por las medallas, estaban siempre presentes en los grandes acontecimientos, con proyectos ilusionantes que no tuvieron reflejo en forma de medalla en un Mundial hasta el año 1991 en Perth (Australia) en que se subió al podio como subcampeones del Mundo.

El enamorado Josep Brascó

Fue la primera gran competición de Josep Brascó como seleccionador nacional. Brascó, un enamorado del waterpolo que forjo su saber en su carácter, experiencia y sabiendo impregnarse de la sabiduría de Bandy Zoliomy, el anterior seleccionador y autentico generador del waterpolo español. En su debut el nuevo seleccionador confeccionó una selección compuesta por Francesc Castillo, Juan Rubio, Juan Sans, Juan Jané, Gaspar Ventura, Gabriel Soler, Alfons Cánovas, Toni Esteller, Ponç Puigdevall, Carlos Arás y Enric Guardia.

Estaba escrito que no sería fácil el debut, así, con la selección ya en la fase final de la competición llegó la baja de última hora del portero Salvador Franch, su próxima paternidad le hizo renunciar a la competición, el relevo decidido por el seleccionador fue Enric Guardia, que descartado, ya hacía días que estaba de vacaciones en la Costa Brava. Nos desplazamos a la capital de Yugoslavia con un único portero. Sin estar en el cuerpo técnico, pero, con el respeto que infundía en el waterpolo internacional, estuvo Bandy Zoliomy, acompañado por Manuel Ibern padre. Eran parte de nuestro equipo.

“Eran tiempos en que nuestras selecciones, de todas las especialidades, aún no pugnaban por las medallas a pesar de sus ilusionantes proyectos”

La competición se inició en la fase preliminar con victoria frente a Israel, 11-3, derrota ante la futura campeona del Mundo, Hungría, por 3-7 y llegó el partido decisivo a priori ante Italia. Fue un partido histórico, puesto que en el mismo se produjeron dos acontecimientos que marcaron, uno el inmediato futuro de la selección en la competición y el otro, histórico, un cambio de reglamento en una situación que aún ahora se habla.

La expulsión de Joan Jané

El primero fue la decisión que decidió el nuevo seleccionador de retornar a Barcelona al que era uno de los mejores jugadores de la selección con prestigio internacional y máximo goleador del combinado nacional, Joan Jané. Un mal entendido por un comentario del jugador en el intervalo entre partes, sobre una jugada de contra ataque del mismo Joan, sancionada con penalti favorable, lanzado por el mismo ordenado por el técnico hizo que este reaccionará sacándolo del agua para todo el partido, para después enviarlo para casa a pesar de las peticiones del equipo.

En el mismo partido llegó la jugada del Mundial, quizás la más comentada de la historia del waterpolo, que obligó a cambiar el reglamento. Contra ataque de los italianos, un jugador solo que se presentaba ante el cancerbero español Francesc Castillo, cuál no sería la sorpresa del jugador transalpino al levantarse para realizar el lanzamiento y no ver la portería. Nuestro portero la había hundió, era mejor un lanzamiento de penalti que un jugador solo amenazando y realizando el lanzamiento desde y cuando quisiera. En aquel momento esta era la sanción. Esta situación en una gran competición obligó a modificar el reglamento añadiendo la expulsión definitiva del portero para evitar que se reprodujera la jugada explicada. Más allá, el partido terminó con un 2-5 desfavorable, así como los dos siguientes, ante Rumania, 4-10 con el que terminó la fase preliminar.

En la fase del séptimo al duodécimo, nos superó Holanda por un solo gol, 4-5 y nos impusimos también por la mínima a Alemania, entonces RF, 6-5, y Grecia, 5-4. En el último partido México entrenada por Kalman Markovitz, nos superó 3-5.El podio fue para los países del este, Hungría, oro, URSS, plata y Yugoeslavia, bronce.

twitter-bird@GasparVenturaM




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *