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Son humanas, y como tal pierden

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Después de una derrota es habitual ver con estupor como llegan cientos de críticas, siendo la mayoría (por desgracia) destructivas y no constructivas, que son realmente las que le gustaría escuchar a uno (junto a mensajes de ánimos) después de recibir un mazazo como el sufrido por la selección española femenina en estos Juegos Olímpicos. La derrota en Cuartos de Final ante Rusia no entraba en los planes de nadie. Se esperaba (o al menos muchos esperábamos) que fuera casi un trámite en el que las españolas pasaran el rodillo y accedieran sin más a semifinales. Muchos estábamos pensando más en la posible semifinal ante Italia, que en el partido ante las rusas, las cuales pasaron de estar con pie y medio fuera de Río 2016 (tras la sanción a Rusia por parte del COI) a plantarse en semifinales.

EN DIQUE SECO DESDE 2014

Está claro que ahora (y todavía en caliente) es momento de ver salir de la cueva a aquellos oportunistas que se suman al carro de la crítica fácil cuando peor están las cosas. Dejando esto claro, me he de sincerar. Me lleve una decepción. Bajo mi humilde punto de vista califico esta participación de fracaso, pero todo tiene un porqué. Las expectativas que tenía puestas en estas chicas eran enormes. Quitando a Estados Unidos veía a España como una selección que cumpliendo en la fase de grupos (y así fue; se ganó a Hungría y China) tendría casi asegurada su presencia en la gran final. Allí ya veríamos si sería capaz de acabar con la tiranía de las norteamericanas con un oro de por medio. Los últimos años no han sido los más felices para España. Después de la gesta conseguida en 2014 en el Europeo de Budapest, no ha vuelto a vivir un triunfo de tal característica. Lejos se ve ya la plata en Londres 2012 o el Campeonato del Mundo en Barcelona 2013. En el Mundial de Kazán del pasado verano se tuvieron que conformar con una séptima plaza tras caer en Cuartos ante Estados Unidos. Y el pasado mes de enero, sin ir tan lejos, tampoco fue capaz de revalidar el título continental tras finalizar en Belgrado en cuarto lugar. Las cosas no acaban de salir en los últimos tiempos, y muestra de ello son estos Juegos, en los que han sido muy previsibles. No han llegado a sorprender. Las rivales les conocen, saben sus puntos fuertes y lo más importante saben neutralizar sus armas. Ejemplo de ello es como han tapado en cada partido a Maica García en la boya. No le han dado respiro alguno. Esto se suma a la falta de elección de tiro. La precipitación ha sido el talón de Aquiles del equipo nacional a los largo de esta cita olímpica.

LA AUSENCIA DE JENNY

Quizás durante la preparación no ha ayudado mucho (repito, no es por ser oportunista, sólo objetivo) el revuelo que se montó tras Miki Oca anunciar a poco más de setenta días para el inicio de los Juegos que Jennifer Pareja, capitana española, se quedaba fuera de la lista de convocadas por decisión técnica. Esta noticia no sólo cogió por sorpresa a la propia protagonista tal y como ella mismo ha reconocido, sino también a sus compañeras de selección (la mayoría compañeras y amigas en el Sabadell). Jenny era en la selección una líder. Siendo consciente de que su rendimiento no había sido el mejor en este último año, su papel dentro del equipo y la enorme trayectoria que llevaba a sus espaldas (entre otras cosas formó parte del equipo que consiguió entrar en 2003 en el plan ADO) era más que suficiente como para ganarse un billete para ir a Río. A veces una arenga ayuda más que un gol, y más si viene de quien para muchos es la mejor waterpolista de la historia de nuestro país. Lo dije en su momento, sin entrar en el fondo del asunto, las formas no fueron las más adecuadas. Y eso probablemente se haya acabado pagando.

¿Y AHORA QUÉ?

Algo que tengo claro es que a día de hoy no es momento de hacer leña del árbol caído, ya que entre otras cosas estas chicas no se lo merecen. Como decía al principio lo importante en estos momentos es ser crítico, pero desde un punto de vista sano, sin ir hacer daño. Esta es la única manera de localizar los errores cometidos e intentar mejorar para próximas citas. Este ciclo olímpico ha llegado a su fin. Dice adiós y llega uno nuevo: Tokyo 2020. Y para éste hay equipo y yo personalmente confío en él. Tenemos un sinfín de jóvenes perlas en nuestro país capaces de representar con perseverancia, determinación y orgullo a España, y así lo están demostrando. Tenemos Bea Ortiz, Clara Espar, Judith Forca, Paula Leiton, Roser Tarragó, Laura Ester, Anni Espar, Laura López, Roser Tarragó, Mati Ortiz, Pili Peña, Patri Herrera y Marta Bach para rato. No olvidemos hasta donde nos han llevado estas chicas. Pasamos de estar en el destierro deportivo a subir como la espuma hasta el olimpo de los dioses. Y todo gracias a nuestras guerreras que con casi total seguridad nos darán más alegrías. Y sino, al tiempo. “Me molesta perder, como a todos. Pero separo las cosas. No me como la cabeza por tonterías. La filosofía es clara: mañana empieza el día de nuevo”, dijo en su momento Manolo Precido, mítico entrenador de fútbol ya fallecido. Que así sea.

twitter-bird@etoster




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