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Jordi Cisneros, un romántico

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Jordi Cisneros nació en junio de 1961 en Barcelona. Fue jugador en el Club Esportiu Júpiter desde 1977 hasta 1987. En 1983 se convirtió en árbitro en el entonces Colegio Catalán de Árbitros de la Federación Catalana de Natación y en 1994 fue nombrado árbitro internacional en la LEN. También fue árbitro FINA y obtuvo las medallas de Bronce de la RFEN en 1999 y Plata en 2007. En 2013 obtuvo la Medalla de Oro. Jordi se retiró del arbitraje en activo a finales del 2016 y ahora forma parte de la Junta Directiva del CN Catalunya.

– Jordi, ¿porqué y cuándo decidiste jugar a waterpolo?
“Hace ya muchos años de esto. Estamos hablando del año 1973. Yo tenía 12 años, vivía en Sant Martí de Provençals, era un barrio modesto en el que había pocas instalaciones deportivas. Me surgió la idea de empezar a nadar un verano, con ocho años. Empecé con cursillos, después natación y luego evidentemente waterpolo. El waterpolo que era jugarlo con la pelota de antaño, gorros y reglas de antaño, me pareció que pasaba de un deporte como natación, que es individual, a un deporte de equipo estando en el mismo entorno, que es el agua. Me encantaba tener compañeros y amigos que estaban en el mismo club, y eso nos motivó a todos a jugar en el mismo equipo de waterpolo. Esto fue con el Club Deportivo Júpiter, un club centenario, tiene más de 100 años. Y es una pena porque ya no existe como club de natación. Lo que está pasando en nuestro deporte, y en muchos clubs municipales por desgracia incluso clubs de gran categoría, como ha pasado por ejemplo con el Catalunya, con el Manresa, al final un club que está gestionado por entidades privadas, lo que está pidiendo son resultados financieros. Eso lo que provoca es un cambio en el modelo de gestión del club, no solo a nivel de club de natación, sino a nivel de otras áreas sociales, en la que repercute un beneficio o una explotación que de rendimientos a lo que se está explotando. Eso cambia el modelo por completo, y lo que eran momentos de sentimentalismo o romanticismo, se ha pasado a momentos justos de gestión una explotación de un centro deportivo que, o da dinero, o si lo pierdes adiós muy buenas! Y muchos clubs están desapareciendo porque ese ambiente social ha dejado de existir”.

– ¿Qué crees que haría falta para volver a ese romanticismo del que has hablado, para volver al club, como club deportivo que había antes?
“Actualmente, y esto para algunos será una novedad, me acabo de incorporar a la junta directiva del Club Natació Catalunya, en el que están mis hijos jugando, porque lo llevamos en la sangre, y es algo que no queremos abandonar, una cultura que inculcamos a nuestros hijos para seguir. Estamos haciendo un cambio radical en recuperar el ambiente social. Eso significa que el socio se encuentre a gusto, que tenga actividades, que le aportemos siempre un valor añadido y cada día la nueva Junta Directiva que se está formando en el Club Natació Catalunya pretendemos seguir por esta vía. Otra cosa es como obtener resultados económicos para sostener todos esos retos que tienes. Son dos trabajos en paralelo y personalmente sigo considerando que consolidar una buena masa social, con empatía con el socio, que este se sienta un miembro más del club, es algo imprescindible para lograr hitos en la gestión y los éxitos del club. Volvemos a los clubs en los que el club es donde vayamos a pasar el fin de semana. En el Júpiter, y tú Josep lo conoces y lo hemos vivido, recordarás cuando nos íbamos a la zona de las calderas que ponían dos mesas de pin pon y jugábamos allí los inviernos porque no había más que hacer. Ahora en el CN Catalunya estamos haciendo secciones como aguas abiertas, de máster para que los niños vean como sus padres siguen jugando, se siguen divirtiendo y que su área común es el club. Y a partir de aquí, ya consolidaremos primero la masa social, todos los eventos a nivel social, para mantener esa masa. Los éxitos hay que trabajarlos en paralelo para poder gestionar adecuadamente ingresos que puedan proporcionarte un primer equipo, que las chicas puedan subir este año a nivel nacional y sobre todo ganas de hacer las cosas bien. Son muchas horas que no las cuento, ni las contaré nunca, porque yo estoy aquí por pasión, igual que estuve con el arbitraje, es pasional, es sufrimiento, tu novia de siempre, tu esposa para siempre (entre risas). Yo vivo del WP, no a nivel económico, no se me paga una casa, no vivo a nivel de ingresos, pero vivo en otros aspectos. El WP me ha dado mucho, me da y me dará”.

– ¿Por qué decidiste arbitrar?
“Josep, tú estabas allí. En un entreno con los hermanos Cañizares, que no eran dos ya que eran cuatrillizos, en uno de los chutes que pegué se me colgó del brazo y tuve la mala fortuna de que se me saliera todo el hombro. A partir de los 21 años vi que se me había acabado la carrera, había que operar con muy pocas garantías de quedar bien. Yo adoro el waterpolo, así que no quería dejar este mundo. Decidí que sacándome el título de entrenador, monitor y el de árbitro de waterpolo podía tener una alternativa para continuar en él. Por eso lo hice”.

– ¿Es incompatible jugar al waterpolo y arbitrar o es un complemento necesario?
“Te da un grado de experiencia. Si tú has jugado a WP siempre sabes algo más que una persona que no haya jugado. Todos los reglamentos están escritos y para todo el mundo por igual, pero en WP el 90% del cuerpo está bajo el agua, por lo que muchas veces son las interpretaciones y las posiciones son las que te marcan, como se está jugando te da una guía de lo que se está haciendo. Es muy importante tener una experiencia de haber jugado para saber aplicar correctamente el reglamento”.

– ¿Con que actividad dentro del waterpolo, jugador o árbitro, te has sentido más recompensado emocionalmente?
“Ha habido fases para todo, pero no podría quedarme con una. Sí que es cierto que a nivel deportivo cuando jugaba, estaba en un club modesto y dentro de la modestia pudimos ir a un campeonato de España, pudimos casi ascender con Horta en lo que era el antiguo Moscardó, el cuartel de la montaña en Madrid, subir a primera división. Creo que en aquella época tuve mi momento y mi reconforte. En la época de árbitro he tenido una progresión que ha sido lógica y licita, lo aplico también a mi vida profesional. Siempre cuando has conseguido un reto has de marcarte otro para conseguir. Y lo mismo estoy haciendo en la empresa en la que trabajo, en el ámbito familiar y en el ámbito deportivo. Con lo cual, no sabría decirte en que ámbito me he sentido más recompensado porque cada uno de ellos ha tenido su historia”.

– ¿Es difícil ser árbitro?
“Es difícil ser una persona honesta, sincera, completamente abstraída de las amistades para qye cuando estés arbitrando veas solamente un número con un gorro. En el momento que hayas superado esto, eres un buen árbitro”.

– ¿Cómo te has considerado tú como árbitro?
“No, no te voy a dar ese placer (entre risas) La gente puede criticarme y luego lea esta entrevista puede sacar sus propias conclusiones. No creo que deba ser yo quien diga como he sido como árbitro, no lo voy a hacer”.

– ¿Qué recuerdo guardas de tus inicios como árbitro?
“Una experiencia muy grata. Viajar y conocer a gente… ya era extrovertido y el mundo del arbitraje me ha hecho ser más abierto, mas empático. Los inicios serán inolvidables. Coger el cochecito, quedar los cuatro o los cinco, nos íbamos todo el equipo por ahí (a arbitrar) Luego a nivel nacional… Son etapas. Cada una ha tenido su punto genial”.

– Estuviste como árbitro internacional, con la FINA y con la LEN, ¿cómo surgió?
“Hay una reglamentación. Subí a nacional, que tenías que estar cuatro años en categoría nacional grupo A. Pasados esos cuatro años me presenté en Rumania, Bucarest, fue en 1994 y aprobé. Recuerdo que no tenía ni idea de inglés, ahora más o menos lo domino, además también por cuestiones de trabajo, aunque lo aprendí muy tarde. Me lo propusieron, acepté gustosamente y fue un reto superado que realmente me encantó”.

– ¿Te ha supuesto un esfuerzo extra arbitrar partidos y combinarlos con tu vida personal? Trabajo, familia y demás.
“Evidentemente. He sacrificado mucho tiempo con mi familia, con mi mujer, con mis hijos por este deporte al que amo. Ha sido un amor compartido hacia este deporte y hacia mi familia. Tengo una mujer que siempre ha comprendido que esto era mío. Que ella era mi verdadero amor, pero que existía otro verdadero amor que es este deporte. Me ha prestado todo el apoyo y empuje para que fuera a partidos, para quedarnos sin vacaciones porque gastaba días de cuenta de vacaciones porque debía combinarlo. Para mí no era sacrificio, más bien era un gran premio. El sacrificio aquí se lo lleva mi familia”.

– ¿Te compensaba ese esfuerzo? No sólo económicamente.
“El que piense que se puede ganar la vida con el waterpolo y menos arbitrando, creo que está equivocado. Lo hacemos porque lo amamos, queremos ir. Si no tienes el apoyo de todo el entorno que te rodea es complicado seguir en esta carrera con contantes desplazamientos, entre semana. También el ámbito laboral me ha permitido poder sincronizar las agendas para poderlo flexibilizar y eso es muy importante. Económicamente no compensa”.

– ¿Crees que en el mundo arbitral hay paridad entre hombres y mujeres?
“Creo que hoy por hoy, sí. Pero también es cierto que tenemos mucha labor por hacer en España. En todos los países, pero en España hay mucho que hacer para que se equipare y nivele el arbitraje de WP femenino con el masculino. Se les ha de dar las mismas oportunidades que al waterpolo masculino. Cuando yo empecé, recuerdo que el primer partido oficial que hubo, de la Selección Catalana Femenina, tuve el honor de pitarlo en la Sant Jordi, y en una entrevista que me hicieron dije que el waterpolo era el primer paso de un gran paso, de un gran salto gigante que íbamos a tener a corto plazo. Y cuando decía a corto plazo hablaba de diez años. Creo que los resultados están ahí. Actualmente se les dan oportunidades, se les dan partidos y el equipo arbitral femenino puede estar al mismo nivel que puede estar el masculino”.

– ¿Estás hablando de equiparar grupos A o B?
“No. Las categorías de los arbitrajes al final son niveles. En todos los niveles tiene que haber masculino y femenino. Y dentro del grupo A tiene que haber representantes femeninas que tengan las mismas capacidades que los masculinos. Sinceramente opino que hay un nivel excelente a nivel de arbitraje a nivel nacional, pero también he de decir que hay pocos árbitros femeninos que lideren o que abanderen dentro del arbitraje. Esto es cuestión de tiempo y práctica, pero creo que lo conseguirán”.

– ¿Crees que la figura arbitral está reconocida dentro del deporte?
“Cada vez más. La figura arbitral es un juez que decide las acciones que se están ejecutando, no solo en la piscina, en el agua, si no dentro y fuera del agua. Esa figura cada vez está más reconocida y más respetada. Tú puedes jugar el partido como quieras, pero sin árbitro no. Ese reconocimiento, que a veces puede faltar en algunas piscinas, creo que se está consolidando cada día más. En los estamentos cada día se tiene más en cuenta los criterios y las voces que se transmiten desde el colectivo arbitral. Creo que es necesario porque somos los que estamos jugando, no solamente donde se juega, si no el ambiente que hay fuera el entorno de fuera, Al final es la competición en sí. Esa percepción complementada ahora con los delegados federativos es muy importante para mantener arriba nuestro deporte”.

– ¿Crees que se debería hacer algún cambio en el waterpolo español en cuanto a la figura arbitral para darle más calidad o más peso específico en el ámbito nacional?
“Te diría que en Catalunya ya tenemos un nivel muy elevado, con un gran peso a nivel de estamento dentro de la Federación. Y a nivel nacional, después de las últimas elecciones se ha demostrado que lo sigue teniendo. En el nuevo equipo directivo hay dos miembros que han sido árbitros y tienen su peso. Respecto a que se debería cambiar creo que no es el momento de comentarlo. Las personas que han asumido los nuevos cargos tienen una labor muy importante y son ellos los que deberían decirlo. Evidentemente yo tengo cosas en mi agenda que, como un colaborador más, con el tiempo saldrán y poder poner encima de la mesa condiciones o puntos de mejora de nuestro deporte. Es un deporte complicado, que debe ser bien gestionado y no solamente desde el peso arbitral que es el juez de la competición, sino de todos los estamentos, nadadores, entrenadores, público, directivos. Todos tenemos que aportar nuestro grano de arena para que esto se haga grande”.

– ¿Qué partido has arbitrado que haya tenido para ti una especial relevancia?
“Buff! Evidentemente a nivel internacional ha habido muchos. Me hubiese gustado tener más oportunidades, pero he pitado finales de campeonato de Europa Junior, Juvenil tanto masculino como femenino. El que mejor recuerdo me trae es el del año 92, el año olímpico, aquellos Play Of que se disputaban en Sant Jordi, con el CN Catalunya o CN Barcelona, al mejor de tres partidos, que se disputaban cuatro y los tres partidos anteriores acababan con un gol de diferencia y que tuve la gran fortuna de pitar el primer partido, con un gol de diferencia. Y el último y definitivo, también con un gol de diferencia. Creo que lo que había en el agua era un equipo como Gladiator por ambas partes, con fichajes memorables, nuestro querido Manel Estiarte estaba allí jugando con muchos jugadores más que actualmente algunos forman parte de la junta directiva a la cual pertenezco en el Catalunya, como es Jordi Neira. Lo cierto es que la calidad humana y la calidad deportiva de estos jugadores era excepcional. Se mostraba con la calidad de juego, la intensidad y sobre dando una vuelta a la grada y como se vivía el waterpolo en aquellos años. Para mi esos dos partidos que pité en el Play Off fueron excepcionales”.

– ¿Qué consejo le darías a alguien que quiera dedicarse al arbitraje?
“Cuando entras en la piscina tienes que tomar conciencia de que eres el juez, que vas a dirigir algo que todo el mundo ha estado preparando con mucha intensidad para poder jugar. Para poder educar, porque cuando pitas escuela, evidentemente son otras cosas, para poder enseñar, porque creo que debes enseñarlo y has de ser completamente neutro, a nivel de condicionantes, que la presión no te ataque. Has de ser una persona que siempre tenga la balanza de la equidad al mismo nivel. No somos dioses, muchas veces cometemos errores, pero has de saber reponerte, reconocer que has tenido un error y saber asumirlo para que en la siguiente jugada no tengas ningún tipo de complicación. Esa honestidad, transparencia y ganas de ser neutral es lo que hace a un buen árbitro. Leer el partido, interpretarlo, saber que errores se comenten y en la siguiente jugada es juego nuevo. En la partitura nosotros tenemos que generar o liderar nuestra propia orquesta. Marcar los tempos necesarios para tener una buena orquestación de todo el partido. Quien no sepa superar esto debe plantearse seguir en el arbitraje de presión, el alto arbitraje”.

– ¿Tenías alguna “manía” antes de arbitrar un partido?
“No. Pero he de decir una cosa, estuve con Aris Ortega en los campeonatos de Europa, en Sevilla y me inculcó una manía, ducharme antes de un partido. Desde el año 97 y me sentía reconfortado y si el agua estaba fresquita mejor, me ayudaba a tener mis cinco minutos de relax. Agradezco a Aris que me transmitiera esa manía, si se le puede llamar así. Porque ya iba limpio, eh? (risas)”.

– Ahora te has retirado del arbitraje activo ¿a qué te dedicas?
“Xavier Mari, que es un psicólogo que estuvo con la Selección, decía que en tu vida tienes que tener tres patas para poder caminar, consolidarte y estar siempre de pie, porque si tienes dos y te falla una siempre te caes. Cuando salí del arbitraje internacional creí que se me acababa el mundo, son muchos años dedicados. Quería continuar, pero las circunstancias fueron las que fueron. Entonces cubrí ese hueco con otras facetas en el ámbito deportivo, y fueron las aguas abiertas. No nadaba más de dos mil o tres mil metros en travesías, ahora hago grandes travesías en la Costa Brava, con el club también hacemos salidas. Cubro los huecos. También estoy en la piscina del Catalunya, con los chavales. Lo noto, pero lo cubro con otras facetas”.

– ¿Continúas teniendo alguna vinculación con el mundo del agua?¿Echas de menos el arbitraje?

“Sí, siempre se echa de menos. No para generarme una frustración, pero sí. Siempre llevo un silbato en la bolsa de deporte. Cuando tengo oportunidad arbitro a los chavales, en el club damos alguna sesión de formación a los chicos para que puedan leer e interpretar el reglamento”.

– Según la FINA parece ser que se quieren hacer unos cambios en el reglamento, ¿has oído algo sobre esto, sabes cómo va a ser?
“Lo he leído. Con Sergi Borrell tuve una conversación telefónica hace poco sobre este tema. El waterpolo es un deporte complicado de ver. El día que el waterpolo sea atractivo por televisión ese día empezaremos a recibir dinero. Los sponsors pagan para que su imagen se vea y llevar publicidad en el gorro es bastante difícil que se pueda veruna marca, y más desde lejos. Se están haciendo normas para que el WP sea más ágil, más veloz y atractivo a la vista. En esa línea se ha de trabajar. Sobre las nuevas reglamentaciones, en la pretensión de la piscina de 25 metroscreo que es genial porque se potencia el ambiente social. Un club como es el CN Catalunya o el CN Rubí, que son equipos de División de Honor, que han de ir a una tercera piscina para jugar, aunque intentamos movilizar a la gente para que vaya, no estamos creando ese ambiente social. Con esta nueva reglamentación se facilitarían dos cosas: Que puedas aprovechar tu piscina, (el problema es la amplitud, ya veremos qué tipo de amplitud marcan)porque si son 25 de juego realmente no podrás jugar en 25 serán 24, porque necesitas la zona de expulsión, pero podría ser permisible. Necesitamos que los clubs jueguen en sus piscinas. Que el ambiente de club se genere en los clubs. Entonces volveremos al WP de corazón. No hay dinero para pagar a gente de fuera, los jugadores y jugadoras tendrán que salir de nuestros banquillos, de nuestras canteras, de las escuelas. Los niños de las escuelasestando en sus piscinas, podrán mirar a sus compañeros grandes que juegan en División de Honor y convivir con ellos. Esa regla es genial para mí, y creo que la Federación Española debería aceptarla. Está pasando que vas a ver un partido de cadetes a su piscina y hay más gente en la grada viendo el partido que en uno de División de Honor en la Sant Jordi. Eso empobrece hasta a los propios jugadores, que están jugando como si fuera un entreno con árbitros oficiales. Eso, aunque intentamos cambiarlo y se está consiguiendo, si esa norma se aplica sería genial. Las otras normas que hay creo que es para hacerlo más rápido, por ejemplo en el tema de córner que tendrás 15 segundos de posesión que también lo veo bien para agilizar y dar rapidez al juego. Siempre hay que movilizar el reglamento para hacerlo más efectivo”.

– ¿Qué te ha quedado pendiente por hacer de tu época de árbitro?
“Todo lo grande. Me ha faltado un mundial, me ha faltado un Campeonato de Europa Absoluto, me han faltado unas Olimpiadas. De todos modos es evidente, es un currículum a nivel deportivo. Es la espinita que me queda. Agradezco a toda la gente que ha estado conmigo y a mí alrededor durante todo este tiempo. Agradezco las muestras de simpatía y cariño de gente nueva de WP. Noto a faltar un titular de la RFEN diciendo que Jordi Cisneros, después de 33 años se retiraba. Un titular modesto, de cuatro líneas. Creo que habrá sido algún despiste. Pero se están publicitando mucho, Tienen una página WEB muy dinámica en la que habla de todo y en todo momento y eso me faltó. Hice un escrito personalizado a cada uno de los miembros de la RFEN, diciéndoles que ahí estaba y que voy a continuar metido en el tema de valuaciones. Pero ha sido como un “se ha ido, no pasa nada”. No quiero reconocimiento, ni fiestas, pero un hasta siempre hubiera estado bien. Me seguiréis viendo por las piscinas, disfrutando con jugadoras, jugadores, directivos, árbitros como siempre”.

– Y fotógrafos…
“Algunos me caen mejor que otros y me sacan más favorecido (Risas)”.

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FOTO: JOSEP ARNAU (ATELIER PHOTO)




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