La reconversión de Miguel De Toro: de defensa a boya

El waterpolista andaluz ha sido una de las agradables sorpresas de este Europeo, en el que se ha mostrado muy eficaz en una boya que hasta ahora se había dedicado a defender

Cuando uno es socio de un equipo, resulta complicado renunciar a ir a ver uno de sus partidos. Sobre todo, cuando juega contra uno de los mejores clubs del mundo o uno de sus máximos rivales. Tiene que existir una muy buena causa detrás para no ir a dejarse la voz animando en la grada. Miguel De Toro se perdió años atrás un Sevilla – Madrid por la insistencia de su padre, que no dejó de repetirle que fuera a probar suerte a la concentración que hacía la federación española, encabezada por su coordinador en categorías Antonio Aparicio, en tierras andaluzas. Muy a su pesar, le acabó haciendo caso. En 2018, acaba de lograr el mayor éxito de su carrera: una plata en un Campeonato de Europa de Barcelona en el que ha demostrado su gran polivalencia.

Sus inicios en el waterpolo también fueron fruto de una mera casualidad. Como la gran mayoría, empezó en el mundo de la natación. Pero pronto se cansó, ya que la encontraba muy aburrida, algo que sigue pensando a día de hoy. Entonces, apareció en su vida el waterpolo. Poco a poco se fue metiendo en este mundo, del que se acabó enamorando. Primero, lo hizo en Tomares, una localidad situada a dos kilómetros de Sevilla. No contaban con muchos medios, pero sí los suficientes para que De Toro creciera a pasos agigantados, como su físico.

Cuando era juvenil de primer año, dio el salto al Waterpolo Sevilla, club en el que dejó muestra de todo el potencial que tenía. Su buen rendimiento, le abrió las puertas del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, algo poco habitual teniendo en cuenta que no residía en Catalunya ni jugaba en un club catalán. Vivió una situación atípica, pero que llevó con una gran naturalidad. Durante la semana, entrenaba en el CAR, mientras que los fines de semana viajaba al lugar donde jugaba el primer equipo del conjunto andaluz. El hecho de poder viajar cada dos semanas a su ciudad natal hizo más sencilla su adaptación. Eso sí, al final se acabó asentando en Catalunya. Ahora, tras pasar por las filas del CN Barcelona, es una de las piezas más importantes de un CE Mediterrani al que desea devolver a lo más alto.

De defender la boya a jugar en ella

Miguel De Toro es un jugador que siempre ha destacado por su capacidad de trabajo y su facilidad para fajarse en defensa, algo que, añadido a su altura y envergadura, ha hecho que los entrenadores apuesten por él para defender la boya, algo que a él siempre le ha gustado. Pero esta temporada, debido a la falta de boyas en España, todo cambió. En el Medi le comenzaron a poner a dos metros de la portería y la verdad es que no lo hizo nada mal durante el curso. Un hecho que también llamó la atención de David Martín, que también lo probó en la selección en un partido de Liga Mundial ante Hungría. En el combinado nacional, con el que en Budapest jugó como marcador, volvió a demostrar que cuenta con las capacidades para hacer lo que quiera, algo que siempre le han repetido sus padres.

Poco a poco, debido a su gran empeño y obsesión por hacer las cosas bien y demostrar que es capaz de todo, ha ido mejorando tanto a nivel técnico como táctico. El seleccionador, viendo su gran evolución y todo lo que puede aportar debido a su polivalencia, ha vuelto a apostar por él este verano, dejando fuera de la lista a otros boyas puros como Víctor Gutiérrez. Los resultados le han dado la razón a Martín, ya que el sevillano ha cumplido las expectativas depositadas en él y ha demostrado ser el complemento perfecto para el joven Roger Tahull.

Junto a él, De Toro, quien ahora se acuerda de todos aquellos que le han acompañado durante todo este largo proceso, ha formado una gran pareja de boyas que ha sido una de las claves del gran rendimiento del combinado nacional español, al que según él le queda un gran futuro por delante. De momento, como internacional, ya ha sumado su primera medalla a su historia de casualidades. ¿Por qué no soñar con más?

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@nicolasarlanzon

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