El adiós a todo un clásico catalán

El waterpolista catalán se ve obligado a colgar el gorro tras una larga trayectoria

Todo empezó cuando tenía diez años por un castigo de sus padres por sus malas notas. Él jugaba a fútbol, como la gran mayoría de niños, y le dejaron sin él hasta el final de la temporada. Su padre, que había jugado toda su vida en el Poble Nou, insistió en que probara a jugar a waterpolo. Y así lo hizo en el Montjuic, lugar en el que se acabó enamorando de ese deporte. Y en el que pondrá punto y final a su extensa carrera

Su debut en la máxima categoría no tardó mucho en llegar. Se produjo cuando apenas contaba con quince años. Estuvo dos años más en División de Honor, hasta que se produjo el descenso a una Primera en la que continuó cuatro temporadas más hasta que, según él, una mala gestión por parte del club hizo que, a falta de una semana para el inicio de la competición, hasta doce jugadores del primer equipo abandonaran la entidad.

Junto a dos compañeros, Màrmol, que se define como un jugador de equipo que tiene mucha garra y se entrega al cien por cien, se fue al CN Rubí, con el que volvió a ascender a Primera. Estuvo dos campañas, hasta que el CN L’Hospitalet le hizo una oferta irrechazable tanto a nivel deportivo como laboral. Allí volvió a estar cuatro años, hasta que el club, por motivos económicos, tuvo que tomar la triste decisión de bajar hasta categorías territoriales.

En ese momento, le llamó Juan Carlos Sanchón, con el que había aprendido mucho en su etapa en Montjuic, y le propuso ir al CN Sant Feliu. No se lo pensó dos veces. De nuevo, volvió a conseguir un ascenso a Primera en su primer año. El segundo, lograron mantener la categoría. Tras esta etapa, decidió empezar a tomarse el deporte de otra manera. Fue a parar al AESE, que por aquel entonces disputaba competiciones territoriales. Con este conjunto, logró de nuevo volver a subir de categoría, llegando a la segunda nacional.

Finalmente, el año pasado Alfons Cánovas, que buscaba un boya, le ofreció la oportunidad de volver a casa y jugar sus últimos años en el club en el que se formó. No rechazó su oferta y, de nuevo, las cosas le fueron realmente bien. En su primer año, ascendieron a primera. El segundo, han logrado la tercera plaza. En este sentido, a pesar de todos los éxitos conseguidos, con lo que se queda de toda su trayectoria es con todos los compañeros con los que ha tenido la oportunidad de compartir vestuario. “En todos los equipos he hecho grandes amigos y eso, al final, es con lo que te quedas”, asegura.

Tras tantos años jugando, considera que tiene la suerte de sentirse realizado. De hecho, cree que el waterpolo le ha convertido en la persona que es hoy en día. Para él, ha sido una vía de escape que le ha permitido aprender cosas que luego le han servido tanto en su vida profesional como en la personal. En esta misma línea, asegura que también le han servido para crecer los éxitos y los fracasos que ha cosechado durante su etapa como profesional.

Lamentablemente, ahora le ha llegado el momento de colgar el gorro. Una situación a la que no quería llegar. Esta temporada, tras ser padre, se ha visto obligado a entrenar un poco menos, cosa que, aunque esté feliz por haber podido ayudar al equipo, ha afectado a su rendimiento. “La vida laboral y personal no me permiten entrenar en condiciones óptimas, por lo que creo que es el momento de dar un paso al lado y dejar que los jóvenes cojan más responsabilidades”, afirma Ricard Màrmol, quien considera que el momento más duro será cuando juegue su último partido y que intentará buscar otras aficiones para evitar que el hecho de dejar un deporte que forma parte de él le afecte en exceso.

Eso sí, no se desvinculará por completo de él. Desde hace cuatro temporadas, forma parte del colegio catalán de árbitros y cuenta con la esperanza de poder llegar a arbitrar a nivel nacional , así que ésta será una forma de no alejarse de la piscina. Otra será la de entrenar un par de días con su último club para ayudar en todo lo que pueda y, al mismo tiempo, mantener un poco la forma. Además, tiene la esperanza de volver a reunir a sus antiguos compañeros y reinstaurar el equipo máster del Montjuic, que desapareció hace unos años. Finalmente, no descarta volver a convertirse en entrenador, una tarea que tuvo que dejar por la falta de tiempo.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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