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Sergio Galindo, pasión por el arbitraje

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Hablar de Sergio Galindo es hablar de arbitraje. A día de hoy es uno de los colegiados españoles que mayor relevancia tiene en nuestro país. Más allá de arbitrar tanto a nivel nacional como internacional, Galindo que es a su vez cuenta con el graduado social por la Universidad Autónoma de Barcelona, así como con varios máster en Calidad y Servicio, es el presidente del Comité de Árbitros de la Federación Catalana, donde desempeña una de las funciones cruciales en el mundo del arbitraje: la formación. Cercano, pasional y valiente. Tres palabras que pueden definir a un ‘juez’ al que la palabra equidad se le queda corta. “Me gustaría que me recordarán como alguien honesto”, reconoce Sergio en una íntima entrevista a la revista Time Out – Sports, en la que desvela, entre otras cosas, el trabajo que está detrás de la figura no siempre querida del árbitro. Horas y horas de dedicación y hasta entrenamientos para intentar ser lo más correcto posible cada fin de semana. Sin lugar a dudas una persona en la que fijarse y creer.

– ¿Cuándo te decidiste a jugar a waterpolo?
“Decidí jugar a waterpolo porque era nadador. Empecé a nadar en el CN Sant Feliu, y cuando se abrió la oportunidad de hacer otro deporte como el waterpolo, a la que lo pruebas, pues ves que es mucho más divertido y entretenido que la natación. Seguías haciendo natación, porque entonces casi que no te permitían dejar de hacerla, pero elegí el waterpolo”.

– ¿Y a arbitrar?
“Decido hacerme arbitro cuando dejo de jugar a los vente y muchos me parece. Nunca había sido entrenador, nunca había hecho otra cosa que jugar, además de portero, con lo cual el nivel técnico era el que era, porque era portero y pensé que este era el deporte que había hecho muchos años, que me gustaba y ¿cómo podía seguir ligado al deporte? Pues pensé en probar en hacerme arbitro. Y así fue. Empiezas con más o menos ilusión, con momentos duros y difíciles, porque al principio siempre es difícil, pero poco a poco te gusta cada vez más, hasta que se convierte en una pasión, que es lo que es ahora”.

– ¿A día de hoy qué te gusta más, jugar o arbitrar?
“La verdad es que de jugar ya casi no me acuerdo, y no me acuerdo cuando jugaba que sentía. Era muy chulo, muy gratificante, además un deporte de equipo, con un gran equipo. Ahora, cuando voy a hacer algún partido de pachanga, como que no estás en forma no disfrutas, te acuerdas de todos los dolores que tenias cuando te chutaban, que si los codos, que si los hombros, no lo sé. Supongo que cada cosa tiene su momento. Cuando jugaba me lo pasaba muy bien y disfrutaba mucho, y ahora arbitrando, aunque parezca mentira por todo lo que conlleva ser arbitro, también disfruto mucho”.

– ¿Cómo definirías la filosofía del arbitraje?
“Supongo que la gente nos ve como un ente, como unos seres que tenemos un aura y la realidad es que antes de un partido nos hemos levantado, nos hemos duchado, hemos cogido la moto o el coche y hemos ido a la piscina como hace cualquier persona, porque eso es lo que somos, personas y eso es lo que intento transmitir a la gente. Sí que es cierto que la figura del árbitro y supongo que no sólo en el WP, se la ve como aparte del deporte, como si no fuésemos deportistas y no participásemos de el y para mi, a nuestra manera, sin estar cachas ni hacer doce mil metros al día, somos un deportista más que formamos parte de ese deporte, con lo cual a mi me gustaría quitar el estigma de eso de: “los árbitros son esos”. No, los árbitros son personas que vienen y arbitran y la mayoria lo hacemos porque nos apasiona, nos gusta y no hay más. Te haces árbitro y a veces no sabes por qué. Te gusta y sigues. Quieres, como los deportistas, mejorar y cada vez arbitrar partidos mejores y hacerlo bien siempre. Que no es posible, porque nos equivocamos como se equivocan todas las personas”.

– ¿Qué haría falta para evitar esas equivocaciones, sino hay una moviola?

“El reglamento nos permite, si la pelota no se ha puesto en juego, rectificar una decisión errónea. El problema de nuestro deporte es que ES muy rápido y cuando el árbitro está pitando la falta, el jugador ya la está poniendo en juego el balón, con lo cual no hay margen de error. ¿Cómo evitar esos errores? Pues lo primero es conocer al 100% el reglamento y luego empaparte de ver partidos, de compartir con compañeros situaciones para que la aplicación de ese reglamento sea la más correcta. Pero repito, aún así, es imposible no equivocarse porque somos personas”.

– ¿Crees que es importante haber sido jugador para poder arbitrar en waterpolo?
“Conozco algún árbitro que no ha sido jugador, pero la inmensa mayoría lo son. Por un motivo muy claro, el árbitro ve el 20% de lo que sucede en el agua, tienes que interpretar un reglamento a lo que estás viendo, con lo cual, si no tienes esa experiencia previa de haber jugado o haber estado muy ligado a ese deporte, es muy difícil llegar a un nivel de entendimiento alto, lo que conlleva a ser un buen árbitro”.

– ¿Cómo es de importante la comunicación en el arbitraje?
“Es una cosa que siempre digo, una de las diferencias de nuestro deporte y un añadido más a la dificultad del arbitraje, es saber comunicar con todos. Primero con tu compañero. En una piscina reglamentaria tienes a tu compañero como mínimo a 10mts, no puedes hablar con él salvo 10 minutos en los intervalos y no durante el partido. Tú has podido ver algo durante el partido que él no ha podido ver y no lo ha sancionado porque no hacía falta, pero que sería importante que lo supiese y hasta que no acabe la parte no se lo puedes decir. Con tus compañeros de mesa, si estas cerca aún puedes medio interactuar con ellos cuando el juego se detiene, es un deporte de juego continuo que no se para. Y luego con el resto, jugadores, técnicos… con los jugadores es prácticamente imposible porque están en el agua, con su estrés, su nadar…, no te van a escuchar. Además no es como el futbol, que en un momento dado los árbitros se acercan a un jugador y le dicen: “Oye, (por decir un nombre) Juan, te he visto”. Nosotros no tenemos esa posibilidad, con lo cual la comunicación es no verbal. Contacto visual muy importante no perderlo, que ellos sepan donde estas, estar bien colocado en la zona que tienes que controlar. Luego con los entrenadores, sin tener un dialogo directo porque sería un desmadre, saber interactuar con ellos lo justo para que entiendan que tienen que comportarse y entender lo que estamos arbitrando”.

– ¿Qué recuerdos guardas de tus primeros partidos como árbitro?

“Los inicios siempre son difíciles, y ahora cuando doy cursos a árbitros nuevos les digo que sobre todo busquen una motivación y que nada les haga desmotivarse. Porque los inicios son duros y, yo al año y medio de arbitrar, estaba planteándome si lo dejaba. Porque aunque parezca mentira la presión de los padres en categorías pequeñas, cuando aún no tienes una personalidad como árbitro, es muy, muy difícil. Los principios son duros, y hay que ser muy fuerte mentalmente y buscar compañeros de mayor experiencia para que te apoyen y te digan tranquilo, sigue adelante…los inicios son duros”.

– ¿Es difícil ser árbitro? Por quejas de jugadores, técnicos, público…

“Es difícil. Por esto y por muchas cosas, y en cualquier deporte. Al árbitro se le exige que no se equivoque nunca, cuando el resto de los jugadores y entrenadores se equivoca. Al árbitro se le exige que vea, juzgue y aplique, no sólo en un segundo, sino en decimas de segundo, porque si tardas más de lo necesario, lo que tú vas a arbitrar, a silbar ya ha pasado y a lo mejor ya está pasando otra cosa, y quizá nadie va a entenderte. Es muy difícil. Luego lograr interpretar bien el reglamento, lograr aplicarlo bien para favorecer el espectáculo, sin perjudicar al ataque, sin perjudicar a ninguno de los dos equipos. No es fácil arbitrar”.

– ¿Vale la pena ese sacrificio? ¿Compensa?
“Compensar económicamente, no. Porque es un falso mito. No vamos a decir cantidades, creo que no hace falta, pero nadie se gana la vida arbitrando, y cuando arbitras al máximo nivel, ni así. Compensa porque te apasiona, porque cuando algo te gusta lo haces sin más. Es como el que le gusta la bicicleta, sale en bicicleta y se ha gastado no sé cuantos miles de euros en la bicicleta y se cae, se rompe dos costillas y se hace dos fisuras… Y vuelve a salir en bicicleta!. Pues tú sales a arbitrar porque te gusta. Y supongo que cuando te deja de gustar, o cuando dejas de disfrutar es cuando dices, pues mira! Ya no me monto más en la bicicleta!”.

– ¿Estudias a los equipos a los que vas a arbitrar antes de un partido?
“No especialmente. Por suerte o desgracia a nivel nacional ya más o menos conocemos a los equipos, conocemos a los jugadores. Si que quizá analizas la situación puntual de esos equipos, va a arbitrar al primero y al último y piensas que será un partido teóricamente relajado. No, no haces un análisis más profundo del partido que vas a arbitrar”.

– ¿Mantenéis alguna reunión antes de un partido los árbitros y los asistentes?
“A nivel arbitral hay una reunión técnica anual. Luego puntualmente se pueden convocar otras para nuevas interpretaciones de reglamento, nuevas instrucciones puntuales, precisamente para eso, porque hay nuevas interpretaciones del reglamento o porque se ha visto que no se está interpretando correctamente algo. Con los entrenadores y jugadores, los árbitros juntos no. Sí que cuando ha habido grandes cambios de reglamento se les ha invitado a que también asistiesen a la explicación por parte de la Vocalía de WP. Pero habitualmente no”.

– ¿Crees que sería interesante hacerlo?
“Entiendo que aunque no se hagan (reuniones) con todos, la vocalía de los árbitros de waterpolo sí que está en contacto con la dirección técnica de los clubs, con el director técnico de waterpolo y demás y entre ellos se trasmiten la información y se encargan de trasladarla al resto. ¿Que se estableciesen una serie de contactos? Negativo no sería, el contacto directo también para estar todos en una situación más distendida hablando y no cuando estás arbitrando. Cuando estás arbitrando el uno quiere ganar y el otro también, y a ti te da igual quien gane”.

– ¿Crees que actualmente es necesario mejorar la relación de técnicos y jugadores con los árbitros?

“Las relaciones no son malas. El problema es que durante el partido la relación es la que es. Los dos equipos quieren ganar y aunque luego salgamos y nos riamos, durante la hora y diez, hora y cuarto que dura el partido la relación es así. Si volvemos a lo del “ente”, el “aura”, si se nos viese como personas más normales, que lo somos, las relaciones serian más fáciles, y también tenemos que hacer nosotros para que se nos vea normales, no es todo que nos vean como raros. Quizá a veces nos comportamos de un modo autoritario. Tienes la autoridad y la tienes que impartir justamente, el que no está de acuerdo piensa que eres prepotente, el que está de acuerdo ve bien la autoridad que tienes. Si alguien utiliza su autoridad para ser prepotente se está equivocando y no es un buen árbitro. Eso es lo que se habría de eliminar y que nadie viese a los árbitros como prepotentes, sino autoritarios, porque deben serlo, porque de no serlo no sería posible jugar al WP. Un deporte como este, de contacto físico sin la autoridad de un árbitro sería difícil de controlar”.

– ¿Quién os controla a vosotros?
“A nivel nacional en casi todos los partidos hay unos evaluadores, que son delegados federativos también, que evalúan nuestra actuación, analizan si se ha cometido algún error técnico, aparte de controlar que toda la instalación y todo el partido se desarrolle correctamente. A mayor nivel la presencia es casi al 100%. A medida que vas bajando de categoría, hoy por hoy no te sabría decir un porcentaje, pero diría más del 85% de los partidos son evaluados. Hay evaluadores en prácticamente todas las CCAA”.

– ¿Crees que dentro del mundo arbitral hay paridad entre hombres y mujeres?
“Hay muy pocas mujeres arbitras. No sé si es por una cuestión de que no les atrae. Cuando doy cursos de árbitros, se inscriben pocas mujeres. A nivel arbitral, los últimos años se está equilibrando el nivel de árbitros que se destina a las categorías, hay unas categorías arbitrales, y quizá se estamos, en los últimos dos años donde está más igualado. Es cuando más árbitros de nivel A están arbitrando en categoría femenina”.

– ¿Crees que se debería hacer algún cambio en el waterpolo español en cuanto a la figura arbitral para darle más calidad?
“Siempre que se mejore es bueno. Nuestra calidad es alta. Sin meterme en mi evaluación, porque no soy yo quien me debo evaluar, el nivel general del arbitraje español es muy alto. Árbitros españoles están casi siempre arbitrando partidos decisivos, finales de campeonatos de Europa de edades… En las últimas Olimpiadas tuvimos a un compañero arbitrando la final femenina. Nuestro nivel es muy alto. Siempre se puede mejorar. El trabajo de evaluadores, el trabajo de los propios árbitros de analizar y comentar entre nosotros, es bueno”.

– Hay categorías A, B, C… Pero sobre todo entre la A y la B es donde hay unas diferencias que quizá se ven más a nivel de divisiones. Por ejemplo, en División de Honor masculina la categoría A puede arbitrar todo tipo de categorías. La B sólo hasta División de Honor femenina, pero la División de Honor masculina no ¿Por qué esa diferencia?
“Quizá ahora es cuando menos se nota esa diferencia, pero se nota. Es por nivel de dificultad de partidos. Los árbitros de nivel A son aquellos más capacitados, entonces se destinan a los partidos más difíciles de arbitrar. Yo no soy machista, pero en cuanto a paridad, un partido masculino es más difícil de arbitrar que uno femenino. Pero no a nivel nacional, sino internacional, porque si analizas los partidos internacionales sucede lo mismo. Árbitros top-ten nunca están arbitrando partidos como F4 femeninas sino que se van a la F6 masculina, cuando se destinan casi todos los árbitros A para la categoría masculina, porque son los partidos más complicados, quedan menos para la femenina. Pero actualmente se ven árbitros de categoría A arbitrando partidos de División de Honor femenina, o por ejemplo la Copa de la Reina. No llega a ser equilibrado, porque los partidos masculinos son de mayor dificultad, pero está bastante más que antes”.

– ¿Crees que está reconocida y valorada la figura arbitral?
“No, no está valorada ni muy reconocida, fuera del ámbito arbitral. Porque las personas piensan que nosotros vamos a la piscina, arbitramos y nos vamos y nos da todo igual. Y no es así. Cuando acabamos un partido, si tenemos la posibilidad vemos el video, porque a veces dudas de alguna jugada. Pues hasta que no ves aquella jugada, no te quedas tranquilo, sea para bien o para mal. Conciliar la vida laboral, familiar, tu vida personal, porque son horas que te dedicas a entrenar, porque entrenamos. Horas que te dedicas a repasar el reglamento, a pitar partidos de tu territorial, porque no solo pitamos el partido bonito de División de Honor, o partidos de Champions, también hacemos partidos cadetes. Además a nivel territorial nos piden ponernos con un chaval joven, para que le ayudes, o porque está desanimado, eso no lo ve nadie. Y detrás de la figura del árbitro hay una persona, un Sergio Galindo que tiene su trabajo, que tiene sus padres, su familia, su chica, sus amigos, a los que tiene que dedicar tiempo. Por ejemplo, se queda para ir a una casa rural, yo he de decir que no puedo ir, porque quizá no tengo convocatoria todavía, no sé si me van a mandar a Sevilla, si voy a estar en Olot o voy a estar libre”.

– ¿Has arbitrado algún partido que haya tenido para ti mayor relevancia?

“Es fácil. Hace dos años arbitré la final de la Euro Cup. En Napoles, el Posillipo vs Acquachiara, dos equipos napolitanos. En la Scandone, una piscina mítica, una final Europea, alrededor de 4000 personas, es el partido más especial que he arbitrado. Quizá por ese partido vale la pena todos esos sacrificios de los que hablaba antes. Todos los partidos son únicos, pero quizá este que te he dicho es el especial”.

– ¿Has arbitrado algún partido en el que se haya practicado juego sucio o demasiado agresivo?
“Bueno, nuestro deporte es un deporte de contacto y a veces hay partidos en los que el juego no es lo limpio de debería ser. Es algo que siempre les digo a los jugadores, el WP es un deporte duro, de contacto, pero no tiene porque ser sucio. Cuando te encuentras en un partido sucio, que es sinónimo de que se va a convertir en violento, los árbitros lo único que podemos hacer es sacar nuestras herramientas, que son las expulsiones. Empezar por aumentar el nivel de expulsiones ordinarias y acabar por expulsiones disciplinarias. Al final si los jugadores no entienden aquello, o no quieren hacer caso a aquello que el árbitro está aplicando, el juego va a ser sucio y violento. Y te queda el mal sabor de boca con el que te vas a tu casa, pensando: “¿Que podría haber hecho para que no hubiese sido así el partido?”

– ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere ser árbitro?
“Antes que aconsejarle, lo primero que haría sería felicitarle. Porque dicho lo dicho, hay que ser valiente para hacerse árbitro, pero tiene muchas recompensas. Lo que le diría es sobre todo es que si quiere ser árbitro debe ser muy honesto, consigo mismo y con lo que va a hacer. Ser muy respetuoso, sobre todo con todas las personas que están vinculadas en el WP, porque si queremos que nos respeten lo primero que tenemos que hacer es ser respetuosos con todos. Un árbitro no puede ser irrespetuoso aunque le estén faltando al respeto. Y después, reglamento, reglamento, reglamento. Si quieres ser árbitro, antes de aplicarlo no debes tener ni una duda sobre el reglamento. Como los enfermos hacemos, has de dormir con el reglamento en la mesita de noche (entre risas)”.

– ¿Qué objetivos tienes dentro del arbitraje?

“La verdad es que cuando empecé a arbitrar no me marqué objetivos, a medida que iba arbitrando me iba marcando. ¿Por qué no ser árbitro nacional? Luego ¿internacional?. Podría decir que he cumplido mis objetivos. También he arbitrado una gran final europea. Mi objetivo es mejorar día a día y mantenerme en el nivel que estoy el máximo de tiempo posible. Y al mismo tiempo, ya que por mi situación dentro de la federación catalana puedo, ayudar al máximo de árbitros para que alcancen sus objetivos. Transmitir todo aquello positivo que pueda transmitirle a los que quieren quitarme el sitio (entre risas)”.

– ¿Tienes algún sueño?
“Si digo que no quiero ir a unas Olimpiadas, te engaño. Es muy difícil, no lo veo un sueño asequible, con lo cual casi que no es un sueño, es una aspiración. Sueño que cuando deje de arbitrar todo el mundo me recuerde como un buen árbitro. Como un árbitro honesto y todos tengan un recuerdo positivo mío. Ese quizá sea un deseo sueño, no sé!”.

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FOTO: JOSEP ARNAU (ATELIER PHOTO)




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