Paula Esteban: «Estos 17 años en División de Honor han sido un milagro»

Con la frustración y tristeza que supone un descenso de categoría, la entrenadora de la Escuela Waterpolo Zaragoza hace balance en WATERPOLISTA.com de la temporada de su equipo en la Liga de División de Honor Femenina

No son, ni serán días fáciles para la familia de la Escuela Waterpolo Zaragoza. Tras 17 años consecutivos en la máxima categoría del waterpolo español, el club aragonés perdió la categoría, y como es lógico las integrantes del club no pueden evitar sucumbir a la tristeza y frustración. «Es difícil valorar una temporada en la que el desenlace final ha sido el descenso. Diría que es una temporada para aprender, reflexionar y madurar mucho. La situación nos ha enfrentado a momentos difíciles, que nos han puesto al límite y que a veces hemos sabido gestionar mejor y otras, no tanto», explica a WATERPOLISTA.com la entrenadora, Paula Esteban, quien considera que aunque el trabajo ha sido incansable, «indudablemente algo ha fallado». «Diría que la clave ha estado en la competición en sí, pero aún así, ahora toca hacer autoreflexión para encontrar esos ‘peros’ que nos han traído hasta aquí. También, hemos sufrido al máximo el cambio en la manera de puntuar. Con dos empates y dos victorias estaríamos salvadas con ocho puntos frente a un Boadilla con un empate y una victoria, que estaría con cuatro. (Aunque habría que analizar mucho más para llegar a una conclusión fiable). En cualquier caso, las reglas del juego han cambiado para todas y nosotras no nos hemos sabido adaptar«, asegura.

En este sentido, Esteban sí que considera que el equipo ha ido «de menos a más». «Con un comienzo de temporada difícil marcado por estar durante dos meses teniendo que entrenar equipo femenino y masculino juntos (por el cierre temporal de las dos instalaciones en las que entrena el masculino), con bajas en la plantilla y con partidos de nivel, pero en los que nos ha faltado dar «la puntilla» o quizás, un poco de madurez. Y cuando el equipo estaba en su mejor momento, la presión de la propia situación no nos ha ayudado a competir», detalla a la vez que define a la perfección al grupo que vino dirigiendo esta temporada: «es una mezcla de muchas cosas, con una base común: el trabajo y la sensación de familia. Por lo demás, una mezcla de juventud con experiencia, de profesionalidad y amateur, de cabezonería y emocionalidad. Un equipo que elegiría una y mil veces«.

| Un oasis femenino en el desierto de Aragón

Sin embargo, en estos momentos dada la situación y la trayectoria continuada entre los mejores equipos del país, es inevitable que la tristeza inunde a la EWZ. «Sinceramente, estos 17 años han sido un milagro. Solamente posible gracias al trabajo diario y constante de todos los que han formado y formamos la Escuela Waterpolo. Aún recuerdo, cuando ascendimos (afortunadamente lo viví como jugadora) un artículo que escribieron sobre la gesta con el titular «Un oasis femenino en el desierto de Aragón». Pues así seguimos estando: pocas ayudas, pocas instalaciones, pocos clubes y poco movimiento federativo territorial. Todo lo que se saca en esta comunidad es por esfuerzo de los clubes y por el trabajo titánico de jugadoras/es y cuerpos técnicos, que intentan agarrarse con uñas y dientes al nivelón que va sumando el waterpolo en otras comunidades. Personalmente, ha sido toda mi vida. 17 años de los 22 que llevo en este club, imagina». Justamente por este motivo el palo «es grande» a todos los niveles: en lo emocional, pero también en lo económico y en lo deportivo, por lo que la hoja de ruta del proyecto del equipo es muy clara: «mantener al grupo en la medida de lo posible, dentro de la dificultad de la situación para intentar ascender a la División de Honor lo antes posible, sabiendo que eso, cada vez es más difícil», sentencia.

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