Admirables

"Sin querer entrar en nombres, si que puedo asegurar, que la lucha de “ellas” por lograr un respeto, un espacio, en un deporte que parecía reservado para los hombres, en perspectiva", comenta el columnista de WATERPOLISTA.com

Parece que ha sido fácil, que nuestro deporte femenino ha estado siempre en la élite, pero no es así, la memoria, en ocasiones, hace estos juegos. Esa difícil definir en una palabra lo que siento por las mujeres deportistas, quizás la que mejor lo hace es admiración. Sin querer entrar en terrenos desconocidos como podrían ser otros deportes, si que puedo hablar con conocimiento de causa de la natación y sobre todo del waterpolo femenino. Sin querer entrar en nombres, si que puedo asegurar, que la lucha de “ellas” por lograr un respeto, un espacio, en un deporte que parecía reservado para los hombres, en perspectiva , desde la actualidad nos oculta las dificultades, grandes dificultades que tuvieron que afrontar las pioneras.

Hoy, nadie recuerda a aquellas, normalmente nadadoras, veteranas, por calificar de alguna manera a aquellas jóvenes que decidían dejar la natación y prolongar su carrera deportiva y que mejor manera que con un deporte que se practicaba en casa, en donde se habían formado como deportistas y como personas, en la piscina, con sus amigos y amigas, en sus clubs. No había lugar para que entrenasen, pues cuando terminaba todo, no importaba la hora, allí estaban ellas, poco a poco conquistaron, enamoraron a hombres que creyeron en ellas. Así entrenadores, directivos, en lucha con los que no creían en el waterpolo femenino. Poco a poco se pasó de los torneos a las competiciones regladas, federativas. Aún así, se las veía como una especialidad de segunda. Su persistencia las llevó a conseguir que se consolidase el Campeonato de España, competición de fin de semana. La participación en competición europea, fue otro paso básico. No se regalaba nada, desde los entes federativos, des de los clubes, se permitía, se iba aceptando.

Crecer a base de éxitos

Fueron ellas las que forzaban a tomar decisiones debido a su perseverancia, a su valer, las que permitieron crecer la competición nacional. Ahora ya con el apoyo de los clubs, nació la Liga Nacional, un paso lógico, pero no tan fácil, si consideramos que los desplazamientos, arbitrajes, etc. tenían un coste importante, a la vez los técnicos, en seguida técnicas de las que en su momento hablaremos, eran cimas que se iban superando. Ellas crecieron con diferentes condiciones que el waterpolo masculino, mientras las ligas nacionales masculinas estaban subvencionadas, las femeninas no podían disfrutar de esta protección. Poco a poco nacieron los campeonatos de España de categorías. Hasta lograr que el waterpolo masculino y femenino tuvieran similar, no igual, consideración.

En el apartado selección, tras el golpe que significo la poca confianza que se mostro al no inscribir nuestro equipo en el Mundial 86 que se jugó en Madrid, llegó al primera salida internacional, el pistoletazo estaba dado, era el 89. Desde allí pasos firmes de unas mujeres que contra todo buscaban su lugar en la elite del waterpolo mundial. Éxitos individuales, la primera jugadora “exportada” jugando en la liga profesional extranjera, la mejor boya del continente, etc. pero como sabiendo que estaban destinadas al éxito no cejaban en su intento, Sevilla fue el primer destello, un cuarto lugar en un europeo, luego la primera participación en un Mundial y llegó el europeo de Málaga, plata. Parecía que ya habíamos llegado, pero , para ellas, varias generaciones de mujeres de variada edad, solo fue el primer peldaño. Aún no contaban con entrenadores a full time, ni en club ni en la selección y así fue hasta el Mundial de Barcelona 2003.

Allí, pese a no llegar a las medallas, todo valió la pena, el equipo como cima de todo es esfuerzo, con doble sesión combinando trabajo, estudios, con piscinas y horarios diferentes, consiguió entrar entre los 8 mejores del mundo y con ello entrar en el plan ADO. Por fin se pasaba a tener una recompensa económica que permitía mayor dedicación. A la vez se conseguía disponer de un técnico, en este caso técnica a full time y unido al centro del CAR de Sant Cugat y el reconocimiento de los clubes, con dedicación a las mujeres, equipos de base, etc. Y de aquí al cielo, un cielo que empezó en Londres, en los JJOOO y que no tiene final. Yo desde aquí solo puedo agradecer la suerte de haber podido participar, ayudar en lo que podía y sobre todo aprender mucho de ellas. Muchas gracias chicas y adelante.

twitter-bird@GasparVenturaM

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