Albert Estiarte: “Manel era un jugador único y especial con una destacada capacidad de mejora”

Hablamos en WATERPOLISTA.com con un gran profesional que desde 1988 ejerce de médico en el staff técnico de las selecciones españolas, funciones que le permitió compartir vestuario con su hermano Manel, el mejor de la historia

Desde el año 1988 Albert Estiarte se ha mantenido al lado de las selecciones españolas como médico del staff técnico, aunque bien es cierto que su relación con el balón amarillo data de 1967, cuando comenzó a jugar a waterpolo, llegando a ser capitán de su querido CN Manaresa hasta inicio de la década de los 90. En todos estos años el vínculo con el balón amarillo ha sido especial, y más por el hecho de haber compartido vestuario con su hermano Manel. “Fue la mejor experiencia de mi vida, ya que intentaba que aprendiera lo que el ya sabía“, reconoce una persona que conoce como a nadie al mejor jugador de la historia del waterpolo. “Había muchas cosas que le diferenciaba del resto, pero yo a título particular me quedaría con tres: natación, inteligencia e intuición“, puntualiza Estiarte que en este sentido tiene claro sus óptimas aptitudes, teniendo en cuenta sus características físicas en cuanto a altura y envergadura. “Es al revés. Él tenía una envergadura de 1.98 (no es alto, pero si con mucha envergadura de brazos). A su vez era muy elástico y flexible, y eso le convertía en un jugador especial. Por otro lado era rápido (porque no era alto y pesado), con un lanzamiento muy diferente (porque tenia la envergadura de un hombre de 1.98) y un armado de brazo muy elástico con un gran recorrido del brazo antes de lanzar la pelota. O sea era un jugador único“, insiste.

En este sentido, Estiarte considera que más allá de sus aptitudes física, su punto fuerte era “su voluntad, su trabajo, su capacidad de mejorar y sus ganas para buscar siempre el triunfo“. Sin embargo, también desvela el que bajo su punto de vista era su faceta más débil. “Él siempre decía que es su ego, pero no es verdad. Su punto débil era no aceptar la derrota y aislarse hasta volver a ser él“, comenta su hermano mayor, que más allá de combatir vestuario con Manel, también lo ha hecho con un alto número de entrenadores que han pasado por la selección española. “Todos me han dejado huella. Dragan la idea de que no hay dolor. Jané la humildad, el respeto y la admiración por sus jugadores. Rafa la inteligencia, la valentía y el saber que jugadores llegaran antes que nadie lo intuya. David el rigor, la humildad, el respeto, el estudio y por ser el más listo de la clase. Mientras que Miki me ha dejado marcado la mirada, el conocimiento interior, así como el sacar lo mejor de todas y todos“, detalla un profesional de la medicina que debido a sus funciones en el staff, es un hombre de confianza para los selecciones, pero tambuén para los propios internacional. “Primero son compañeros de equipo, después su médico y confidente y después su abundante“; puntualiza alguien que valora la relación de amistad con todos los deportistas. “Eran amigos, eran mis confidentes, eran esas personas en las que confiar“, apunta alguien para el que tiene tres pilares en su vida: “familia, medicina y waterpolo“, concluye.

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