‘Anima Sana in Corpore Sano’

"Empecé con muchas ganas en categoría infantil, y después de casi dos años en ella, pasaré a la categoría de cadete habiendo jugado 6 partidos, ¿somos una generación perdida?", se pregunta en este artículo nuestro columnista más joven

Sé que hace mucho que no subo artículo, pero con todo el parón que nos ha generado el COVID-19 no he estado muy animado con el waterpolo. Después de ver la ultima participación de la selección española he decidido volver a escribir. Empiezo este artículo con varias reflexiones, ¿cómo afrontar el parón por el COVID-19? ¿podremos recuperarnos de las secuelas que nos ha dejado este parón?¿cómo afectará en cada categoría? El deporte ha sido un sector muy castigado con todas las restricciones, hablo del waterpolo que es lo que conozco, y pusieron a los clubes deportivos en el mismo saco que al ocio. Cuando se habla de salud se dice que hay que fomentar el deporte pero a la hora de marcar las restricciones, todo eso no lo han tenido en cuenta.

Durante todo el parón intentamos mantener la forma física con entrenos online, pero sin agua, que es nuestro medio, se hacía muy difícil. Nunca entendí por qué no nos dejaron entrenar al aire libre. A nuestra edad, cuando necesitamos tanto socializarnos, nos hubiera ayudado el deporte al aire libre, nadar en el mar, correr, etc. Después del confinamiento, a la vuelta a la actividad, las enormes restricciones sólo nos permitían nadar y nadar, sin tocar pelota ni ver portería, no había contacto con los compañeros, pero a la vez, sin embargo, se abrieron terrazas y discotecas.

Considero que en la época de verano podrían haber fomentado más el deporte en el exterior, ya se conocían los mecanismos de transmisión del virus y en el agua es muy difícil su contagio. Pero no fue así. La vuelta en septiembre no ha sido mejor, entre las constantes restricciones y compañeros confinados no se puede recuperar el tiempo perdido. No hablo sólo del estado físico porque quién más quién menos ha intentado mantenerse en forma, sino también del hándicap social que supone tanto tiempo sin interactuar con los compañeros del equipo. Sin duda hemos perdido la complicidad. Empecé con muchas ganas en categoría infantil, y después de casi dos años en ella, pasaré a la categoría de cadete habiendo jugado 6 partidos, ¿somos una generación perdida?

Todo este parón sin entrenar y la presión de los estudios han provocado muchas bajas en los equipos. Entrenar sin tener un objetivo, sin esperanzas de jugar partidos o torneos, se hace muy duro. Muchos clubes han recortado plantilla y están pasando apuros económicos por las bajas que está generando este parón. ¿Podremos hacer algún partido en el corto plazo? lo veo difícil esta temporada, pero no veo problema en hacer los partidos a puerta cerrada si quieren evitar contacto o bien jugar en la playa. No creo que el contacto para robar una pelota al compañero se pueda llegar a considerar tan estrecho. Deberían replantearse las medidas si realmente les preocupa la salud de los adolescentes, y fomentar la práctica del deporte por lo esencial que es para la salud: “ANIMA SANA IN CORPORE SANO”.

twitter-bird@etoster

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