Arianne y Olatz, al mando del WP 9802

Las capitanas del conjunto navarro, cuyas trayectorias han ido de la mano, son todo un ejemplo de compromiso por unos colores, pero sobretodo en las buenas y en las maduras; dos deportistas que parecen no tener techo

un líder tanto fuera como dentro del agua, un ejemplo para los más jóvenes, un apoyo para sus compañeros cuando las cosas no van bien. En definitiva, una persona en la que confiar. Así es un capitán. Y así son las dos capitanas de uno de los equipos más destacados de la zona norte de España, el WP 9802: Arianne Prados y Olatz Osinaga, cuyas trayectorias deportivas han ido prácticamente de la mano.

Ambas se iniciaron bien pronto en el mundo de la natación. Especialmente Prados, que explica que su primer contacto con una piscina se produjo cuando apenas tenía nueve meses. Unos años más tarde, cuando estaba realizando un cursillo, una chica, que curiosamente se acabaría convirtiendo en su compañera, le propuso probar el waterpolo. Le pareció mucho más divertido que nadar, así que le pidió a su madre cambiar de disciplina. El resto, es historia.

Quien tiene más claros sus primeros pasos es Osinaga, que empezó a nadar en el Club Natación Pamplona, del que formaban parte sus dos actuales entrenadores y su hermano, al que iba a ver cuando jugaba. Al principio, recuerda que no le gustaba nada y que se aburría. Pero con 10 años, la cosa cambió cuando jugó sus primeros partidos en los Juegos Deportivos de Navarra. En ese momento se enamoró del waterpolo. A los once, se decantó definitivamente por esta disciplina.

Precisamente, a esa edad es cuando comenzó a destacar, junto con Arianne, sobre el resto de sus compañeras. Algo que les hizo, tras quedar terceras de España, formar parte con doce años de diversas concentraciones del combinado nacional. Con apenas catorce, jugaron sus primeros partidos en categoría nacional. En esa temporada, la 2010-2011, consiguieron su primer ascenso a División de Honor. A nivel personal, lograron un puesto fijo en un primer equipo que al principio combinaron con el filial. “Nos supuso un gran sacrificio”, recuerda Osinaga, quien considera que a día de hoy están pagando físicamente el esfuerzo que realizaron en su día.

A lo largo de este tiempo en la élite, las dos han ido evolucionando a medida que lo hacían las necesidades del equipo, tal y como explica Olatz. Antes, su peso dentro de éste era mucho mayor, ya que apenas había jugadoras que destacaran. Poco a poco, según ellas, se han ido liberando de esta presión. Ahora, su papel principal es el de capitanas. “Al ser un equipo tan joven, tratamos de transmitir tranquilidad en cada una de las jugadas y poner orden”, afirman. En este sentido, Osinaga comenta que intenta ser lo más cercana posible tanto con sus compañeras como con sus entrenadores para que exista una buena relación y coordinación entre todos. Por su parte, Arianne Prados afirma que es una jugadora que destaca por las ganas que le pone, ya que le gusta conseguir todo lo que se propone y es muy competitiva.

En lo que a los valores que les ha aportado el waterpolo se refiere, Prados dice que ha aprendido a no rendirse nunca, que siempre hay algo nuevo por aprender, que el respeto es lo más importante y que lo que pasa dentro del agua no debe salir de ahí. “Por mucho que te hayas pegado en el agua, eso ya no existe una vez ha acabado el partido”, afirma la jugadora del WP9802, quien cree que en cada partido se adquiere un nuevo aprendizaje. Según Prados, que considera que es clave el hecho de organizarse correctamente y saber priorizar para poder compaginar la práctica del waterpolo con sus otras tareas, la lección es mucho mayor cuando se pierde por veinte goles que cuando se gana por esta misma diferencia.

Por su parte, Osinaga, que cree que lo más duro son las doce horas de viaje que deben realizar cuando juegan como visitantes porque les restan mucho tiempo útil, destaca el trabajo en equipo, algo que también le ha resultado muy útil en su vida estudiantil o laboral. En esta misma línea, destaca que le ha servido para ver lo importante que es el deporte para llevar una vida sana y tener algo con lo que desahogarte o entretenerte cuando pasas por un mal momento. Aparte, le ha aportado una gran confianza tanto en sí misma como en los demás.

Una campaña dura

El WP9802, que sufrió muchas bajas en verano, arrancó la temporada con el objetivo de lograr la salvación. Y lo han cumplido. Eso sí, han tenido que trabajar para ello. Especialmente, porque, como explican sus capitanas, son un equipo muy joven formado por jugadoras que prácticamente no contaban con experiencia en la élite. Por tanto, las jóvenes se han tenido que ir adaptando poco a poco al hecho de competir al máximo nivel. En este sentido, ambas confían en que en los próximos años los resultados sean mejores. De momento, de aquí al final de campaña quieren seguir entrenando duro para poder afrontar del mejor modo posible los campeonatos que les esperan al finalizar la misma.

A nivel personal tampoco ha resultado ser una campaña sencilla para Olatz y Arianne, que se han visto muy mermadas por sus problemas físicos. “Desde el inicio empecé a notar las molestias en el hombro que me lesioné hace cinco años”, explica Osinaga, que no ha podido participar en la segunda vuelta debido a estos dolores y que desea poder volver a jugar antes de que finalice la 2017-2018. Eso sí, no tiene ninguna prisa. Si tiene que esperar a la temporada que viene, lo hará.

Curiosamente, Prados también ha visto como unas molestias en el hombro, que llevan varios años acompañándola, han provocado que no haya podido entrenar como a ella le habría gustado. En ocasiones, incluso tiene que parar. A pesar de las dificultades por las que ha pasado y de que cree que quizás podría haber hecho algo más, hace un balance positivo de su año porque es consciente de los hándicaps que tiene.

Objetivos claros

A pesar de que no pasen por su mejor momento, consideran que el conjunto navarro cuenta con un gran futuro. En este sentido, Olatz espera que poco a poco vayan cogiendo el ritmo necesario para poder plantar cara a todos los equipos de su liga. Es más, no descarta que en un futuro próximo regresen a División de Honor. En cuanto a Arianne, la waterpolista destaca que el pequeño club está trabajando muy bien la cantera y que la idea es que en unos años el primer equipo solo esté formado por gente de la casa.

En lo que a lo personal se refiere, Prados considera que su lesión le ha hecho variar el objetivo que en su día se planteó, que erar jugar con la selección alguna competición internacional. Ahora ve eso muy lejos. Por eso, solo quiere seguir aprendiendo. “La meta que me marco es aportarle al club todo lo que pueda, ya sea dentro o fuera del agua”, asegura. Por su parte, Osinaga espera poder recuperarse y volver a dar guerra cuando se recupere al cien por cien. Además, desea dar el máximo hasta que sus hombros digan basta e ir creciendo junto a sus compañeras.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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