‘De bien nacido es ser agradecido: Marculescu, al habla’

Es de bien nacidos y no de trasnochados nostálgicos recordar tiempos de vinos y de rosas que no se deben de olvidar por su bondad y de no relajarnos sin reaccionar a un período invernal de cuyo estado somnoliento no nos despabilamos todavía

Reconocer el trabajo de estos últimos tiempos con nuestros equipos de grupo de edades y con los equipos absolutos, ya es notorio y no hemos dejado de alabarlo y felicitarnos por los éxitos acumulados y la base que estamos forjando para el futuro tanto en chicos como en chicas. La historia así como la tradición se va forjando no tan sólo con el corto bagaje de nuestras actividades cercanas, sino por todas las realizadas desde el inicio de nuestra andadura como grupo. Lo que proporciona el pozo generacional que aporta el sello descriptivo que señala al equipo o selección.

El hablar de los subcampeonatos y campeonatos actuales y no tener en perspectiva los inicios de nuestra tradición resultaría cuanto menos injusta y poco madura. Tildar de carrozas y trasnochadas los éxitos de las canciones de Elvis Presley o de Supertramp y no tomarlas en consideración entre otras cosas porque seguramente no se han escuchado. Podría ser una señal de identidad de nuestras jóvenes generaciones que se extasian por los acordes de los grupos y cantantes de la más chirriante actualidad. Lo que no debe suceder es que esta falta de memoria se extendia a todos y cada uno de los miembros de la comunidad deportiva.

Tan importante es el conocimiento de los resultados de los últimos campeonatos de los equipos punteros y los nombres de los jugadores que forman los equipos nacionales, como el de conocer los diferentes hitos que han forjado el chasis de nuestro interés. Si se hace laborioso el conocer a los jugadores que forjaron los éxitos de nuestros equipos hace relativamente pocas décadas. Qué decir lo que representa el nombre de los artífices de tales sucesos.

Si preguntásemos en una reunión de aficionados cómo se inició el carrusel de medallas y de éxitos de nuestros colores, la opinión generalizada citaría como inicio a la Olimpiada de Barcelona y el rosario de éxitos de nuestras chicas desde el Campeonato de Europa de Málaga aunque quizás este dato es para nota. Habría que ver las caras de sorpresas y de incredulidad si se comenta que desde el año 1980 se fraguó con todo lo que representaba la nueva era de nuestro waterpolo y su puesta de largo concienzuda y laboriosa. Sin dejar nunca de recordar los pasos importatísimos del cambio en los inicios de los 70 con “Bandy” Zolyomy y el entrañable Pepe Brascó.

Un toque de confianza

Hablar de Cornel Marculescu podría fácilmente aglutinar todos estos principios. El conseguir dar un toque de confianza a núcleos tan alejados del crisol de campeones como era Cataluña y dar la oportunidad a Madrid para poder realizar un trabajo firme para poder aportar su grano de arena a la máquina ya establecida en Barcelona. Si Cornel Marculescu no hubiera residido en Madrid en su estancia en España como responsable técnico del waterpolo español, es más seguro que no se hubiesen obtenidos y desarrollado todos aquellos proyectos del Centro de formación y de la elaboración de trabajos con las miras concretas de conseguir jugadores de nivel internacional a pesar de su lejanía.

La preparación a las 7 de la mañana en la piscina del antiguo Club General Moscardó seguido de un desayuno potente para llenar los depósitos gastados. Serían el inicio de preparación como preludio de la preparación del campeonato del Mundo de Barcelona en 1983 que entre otras cosas se ganó a las órdenes de Cornel Marculescu. Fue el primer campeonato Mundial ganado por nuestros Juniors (1983) y de paso la primera medalla de oro. El trabajo desarrollado dio los frutos esperados para conseguir otros dos campeonatos mundiales más: Long Beach (91) y Sao Paulo(87) con las categorías Juniors y afianzar al equipo absoluto con la entrada en la misma de jugadores de corta edad como eran los Jesús Rollán, Pedro García Aguado y Salvador Gómez ‘Chava’. Los tres de Madrid. Jugadores que debutaron con 19 años en los JJOO de Seúl como titulares indiscutibles.

No digamos de la ristra de porteros que se produjeron por aquellas épocas de alto nivel: Miguel Angel Gonzalez, Victor García, Angel Andreo, Juan Carlos García. Naturalmente emigrados a las tierras de El Dorado. Iván y Daniel Moro, Ricardo Sánchez, Aureliano Díaz, Javier Sánchez- Toril, Miki Oca, Alberto Liras, Félix Gil… son una ligera reseña de los jugadores que tuvieron la suerte de vivir esa época y conseguir merced a su trabajo encaramarse a los equipos nacionales y conseguir trofeos.

Un grupo de ensueño

Las discrepancias y dificultades con miembros de la FEN permitieron que regresase a su puesto de Secretario General de la FINA pero su introducción y esfuerzo había dejado ya su señas. Tuve la satisfacción y orgullo de convivir con él desde el 80 hasta el 90 y tuve la extraordinaria suerte de poder captar sus enseñanzas y a su sombra el poder participar como técnico en los JJOO de Seúl, así como en diversos torneos seniores y juveniles. Todo un bagaje de profundas y fructíferas experiencias que desgraciadamente dejamos de disfrutar.

En el verano del 92, 93 y 94, además de los Juegos Olímpicos de Barcelona la consecución del 1º,2º y 3º puesto en Campeonatos de España Juveniles jugados en las instalaciones de Real Canoe en Madrid de tres equipos de Madrid: CN Ondarreta, Real Canoe y CN Latina resultaron un hito irrepetible del que no se ha hablado lo suficiente, así como en otros dos campeonatos posteriores en lo que los dos medallistas eran CN Ondarreta y Real Canoe dos equipos madrileños Madrid no ha vuelto a tener a un mediador de esa talla para la realización de unos objetivos y unas opciones impagables de poder aspirar a codearse con la flor y nata del waterpolo nacional e internacional.

Tenemos delegados que asisten a competiciones internacionales y a técnicos que regularmente asisten a competiciones internacionales. Esto no significa que sus experiencias y conocimientos reviertan en el progreso y superación de los diferentes miembros de la comunidad madrileña waterpolistas. Como resumen es de bien nacidos y no de trasnochados nostálgicos recordar tiempos de vinos y de rosas que no se deben de olvidar por su bondad y de no relajarnos sin reaccionar a un período invernal de cuyo estado somnoliento no nos despabilamos todavía.

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