‘Duele, duele mucho’

"Es vuestro momento chicos. No hay oro más preciado. El destino es caprichoso y nunca, nunca dejeis de pensar en positivo y que sois los mejores", explica Dani Ballart en su sección 'La Mirada Experta'

Duele, duele mucho. La primera en el Europeo de Barcelona fue una sorpresa. Se empató contra la toda poderosa Serbia y se perdió en los penaltis. Nadie esperaba tanto y la decepción se esfumó en un minuto. La segunda era en el Mundial del año pasado y Italia lo hizo mucho mejor. La tristeza duró cinco minutos.

Ayer jugaron de cine. Lo hicieron todo para ganar. Todos éramos conscientes de dónde y contra quién jugábamos. Estaba claro el grado de dificultad. Todo estaba en contra pero ellos lo hicieron perfecto. Un waterpolo de grandes quilates. Empezando de ensueño y acabando mejor. En medio hubo un bajón pero ahí se vio la calidad de los jugadores. En esos momentos que el rival ordena la defensa, cuándo dejas de conectar con tu boya y las jugadas de superioridad no entran es cuándo salió a relucir el talento de este equipo.

La última parte fue una maravilla. Cuatro superioridades y cuatro goles. El mister lanzando al equipo al contraataque. Un último tiempo muerto para ordenar jugada y pasar el balón al boya sacando la expulsión que a posterior nos dio el empate. Una última defensa de guerreros y un robo de balón con salida al contraataque para que ese lanzamiento de oro saliera con un maldito bote a media altura.

Ese otro maldito bote que inexplicablemente encontró una ola e hizo subir demasiado el ángulo de bote hasta encontrar el travesaño en el primer penalty fallado del partido. Esa sensación que los húngaros les salvó la campana. Esa satisfacción de escuchar varias veces eso… eso que hacían cinco mil personas en el Duna Aréna… el silencio. Callar a todo un país que estaba acongojado por lo presenciado. Esos centímetros de más que iban creciendo nuestros valientes a medida que pasaba el tiempo hasta convertirse en gigantes. Ese momento ya vivido hace dos años. Una nueva tanda de penaltis. Ya lo dicen que la experiencia es un grado. Ya lo dicen que quién cree firmemente en algo lo acaba consiguiendo. Ya lo dicen que el factor psicológico es importante.
Todo lo que pueda imaginar, olvídelo.

Hay un factor que nunca podremos controlar. El destino. Ese mismo destino que ha hecho que nuestros waterpolistas pierdan tres finales. Por qué esta, esta duele mucho. Costará dormir. Costará levantarse. Pero tengo fe en que la rabia acumulada acabará en el momento en conseguir algo grande. Tokyo está a la vuelta de la esquina y es el momento de cobrarse lo que es suyo. Es vuestro momento chicos. No hay oro más preciado. El destino es caprichoso y nunca, nunca dejeis de pensar en positivo y que sois los mejores. Gracias.

twitter-bird@daniballart

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1 comentario
  1. david dice

    enorme articulo, aunque duela… siempre orgulloso de como ha jugado este grupo de increibles jugadores

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