El amor de Natasha Trojan por el waterpolo en la Josep Vallès

Hablamos con la joven portera del Medi y de la selección croata, que hace balance del europeo con su selección, así como de la temporada del Medi y lo que supone jugar en esta histórica entidad

La relación de Natasha con el waterpolo es, desde que empezó a jugar con 14 años gracias a su padre y tras haber probado numerosos deportes, de puro amor. La portera, que se define como una jugadora tranquila, que le gusta disfrutar de los partidos y humilde, fue entrando poco a poco en el primer equipo hasta asentarse definitivamente esta temporada, en la cual han disputado la Champions, lo que para Trojan ha ayudado “a crecer como equipo y unirnos mucho”. Todo esto, sumado a la experiencia que acumula con Croacia, provoca que esté siendo una “temporada muy buena y muy chula”.

La guardameta, a pesar de su juventud, tiene claro cuál es su rol en cada equipo, ya que con su selección debe aportar “una manera diferente de jugar y ver las cosas. Allí tienen una visión muy distinta, y quiero que, como en femenino Croacia tiene un nivel muy bajo, enseñar la técnica y lo que es el waterpolo en España, y compartir mi experiencia”, mientras que con el Medi espera aportar “toda mi buena energía y positividad”. No cualquier persona puede decir que ha jugado un Campeonato de Europa como sí lo ha hecho Natasha, lo que para ella ha supuesto “un chute de confianza, porque ves que el esfuerzo diario entrenando y el sacrificio por el waterpolo al final tiene resultado y te deja vivir experiencias tan bonitas como esta”. A pesar de no obtener el resultado esperado, define la experiencia como increíble. “Me quedo con eso, he sido feliz jugando y también he podido ver la otra cara del waterpolo, ya que en Medi siempre hemos sido de los clubes de mayor nivel, y ahora he estado en un equipo de un bajo nivel, por lo que tienes que afrontar los partidos de una manera diferente”.

De cara al futuro, los objetivos están claros: “después de este europeo, el objetivo es el siguiente en 2022 en Split (Croacia) y quedar entre las 8 primeras”. También, a nivel nacional, la meta es “ir subiendo de categorías y dar soporte al deporte femenino para que crezca hasta que algún día sea igual al masculino”. Con su club, en cambio, se centran en la competición doméstica, “nos queda la Copa de la Reina, y tenemos que aguantar la liga en la posición más alta que podamos para conseguir plaza europea la próxima temporada”. Se podría decir que Natasha es la jugadora que es debido a su club, donde dice haber “una sensación muy familiar”. “Empecé a jugar aquí, he vivido campeonatos, partidos… y se ha vuelto mi casa, mi familia”. Desde luego, en cada palabra de Trojan se aprecia el fuerte sentimiento al club, “jugar en la Josep Vallés te llena por dentro y me hace realmente disfrutar y ver porqué en su día decidí seguir con el waterpolo y anteponerlo a la mayoría de cosas. La verdad es que jugar en el Medi, en la Josep Vallés, es vida. Ves realmente qué te hace feliz y lo que te llena por dentro”. “El waterpolo es lo que me hace sentir y por eso lo practico”, concluye.

twitter-bird@jplazar7

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