Emilio Millor: historia viva del waterpolo navarro

Fue uno de los impulsores en sus inicios del waterpolo Navarra, y tras su notable y exitoso paso por el CN Sabadell, volvió a su lugar de origen para poner los pilares en el que sustentar el futuro a medio y largo plazo de este deporte en su región

Si alguien que por experiencia se ha ganado el respeto del waterpolo en Euskadi ese es Emilio Millor, que viene ejerciendo de entrenador en el WP 9802 navarro. Paradójicamente sus inicios en el waterpolo guarda relación directa con los comienzos del waterpolo en Pamplona. Un inicio que define como de “autodidactas”. “Curiosamente, no sabemos la razón exacta pero en 1969 en el Club Natación Pamplona, un grupo de nadadores descubrimos que había porterías de waterpolo, banderas y gorros (puede ser que cuando se construía una piscina olímpica se dejase un pack de waterpolo), y aprovechando que un entrenador extranjero del club de tenis sabía jugar a waterpolo se efectuaron unos entrenamientos de waterpolo en el club de natación. Así surgen dos iniciativas paralelas para jugar a waterpolo, el grupo de nadadores del Club Natación y el de Larraina que a su vez teníamos muy buena relación“, explica a WATERPOLISTA.com el técnico navarro, quien desvela que en 1970 el CD Larrana participó por primera vez en el Campeonato Vasco – Navarro, disputando su primer partido oficial de un equipo navarro. Perdieron 14-1 contra el campeón. “Al grupo de nadadores del Club Natación la directiva del club no nos dejó participar; pero al final nos dieron permiso al final del verano para llevar las porterías a Larraina y jugamos dos partidos amistosos“, recuerda.

Su huella en Sabadell

En 1971 los nadadores del Club Natación consiguieron permiso y jugaron de esta manera su primer partido oficial en Navarra con equipos navarros arbitrados por el vizcaino Josemi Espinosa con el resultado de Larrana 5 Club Natación 3. “Ese mismo año ingreso en el INEF de Madrid y mis pocos conocimientos de waterpolo se van ampliando con los estudios y viendo todos los fines de semana partidos nacionales, de categorías, etc…. Y es que desde los inicios fui el entrenador del equipo del Club Natación Pamplona, hasta que en 1976 tuve la suerte de ir a Sabadell en donde entrenaba al primer equipo y coordinaba una escuela de waterpolo por niveles en línea con mi trabajo de fin de carrera. A primeros de 1979 vuelvo a Pamplona donde organizamos La Escuela Nacional de Waterpolo de Pamplona (La Federación Española financiaba además una Escuela Nacional en Barcelona con Pons Puigdeball y otra en Madrid con Mariano García) el trabajo era por niveles, hasta que finalizó en 1984. Por aquel momento además era el entrenador de la Selección del Norte Infantil (P.Vasco-Navarra-Aragón) y la temporada 80/81 de Larraina en primera nacional. Tras un parón (cuatro hijas de por medio) en 1.998 comenzamos a competir en la UPNA (Universidad Pública de Navarra) en masculino y en 2002 con las chicas, de ahí viene el nombre de WP 98 02, cuando desde la Universidad suprimieron los equipos federados y nos tuvimos que constituir en club independiente”, explica Millor, quien insiste en que por aquel entonces el waterpolo era un deporte “radicado fundamentalmente en Cataluña, donde residían el núcleo duro de equipos de gran nivel”. “A mucha distancia estaba Madrid, con equipos puntuales a nivel nacional, junto a otros puntos de la geografía española como Palma, Landachueta de Bilbao, Sevilla, Ferca de Valencia, Melilla/Caballa (la mili les aportaba jugadores a estos equipos), Helios de Zaragoza, Larraina de Pamplona“, reconoce.

Tras multitud de años amasando experiencia, Emilio dice guardar “muchísimos recuerdos”. “Con el Club Natación Pamplona en 1975 la promoción de ascenso a la liga de segunda nacional (segundo nivel) que aunque la perdimos fue la guinda a mucho esfuerzo. Con el Club Natación Sabadell tres ascensos el primero a Primera División Catalana (entonces más importante que la propia liga nacional) en un partido épico ganando a Martorell en la tercera prórroga, el ascenso a segundo nivel nacional por golaveraje empatados con Mataró y el ascenso a la máxima categoría también por golaveraje empatados con San Andreu. Y por supuesto los viajes que nos daba de “premio” el club por Holanda, Hungría, Rumanía e Italia y participar con la selección española infantil en dos torneos Internacionales en Pamplona y en Francia. En mi última época “amateur” con UPNA, ahora WP 98 02 he disfrutado como un enano, cuando ascendimos con los chicos a Liga Nacional y en Liga de Euskal Herria en muchos partidos. Con las chicas el ascenso a primera nacional fue apoteosísco, así como los dos ascensos a División de Honor”, explica el entrenador navarro quien considera que tres han sido las premisas que marcan las diferencias del waterpolo de entonces con el de ahora. “las normativas, los sistemas de entrenamiento y los fichajes en los equipos, no sólo de extranjeros sino nacionales. Hace pocos años en Segunda Nacional no había fichajes ahora los tenemos en la mayoría de equipos, hasta en nuestra Liga de Euskalherria. Y es que en cuanto al juego se ha pasado de un waterpolo estático que se ha ido evolucionando a un waterpolo más físico y por lo tanto más rápido“, insiste Millor quien es claro a la hora de hacer una radiografía de la situación actual, partiendo de que “siempre vamos a mejor”. “Hay que trabajar mucho para ello a todos los niveles: entrenamientos, formación, por todo el Estado, divulgación, marketing, patrocinio. No obstante soy defensor del waterpolo en piscina de 25 x15, la riqueza de estos partidos no tienen nada que ver con los partidos en 30×20 que salvo los de gran nivel son muy aburridos. El femenino ni te cuento, la evolución tan rápida que va teniendo, nos empuja a todos. Que hay muchas cosas que mejorar por supuesto, pero eso ocurrirá siempre“, puntualiza.

La situación del WP 9802

Mientras que tras tres años en Segunda División Nacional (habiendo renunciado a la categoría hasta en tres ocasiones) el primer equipo masculina parte con el objetivo de “disfrutar y ganar lo máximo”, el WP 9802 es esencialmente femenino con ya tres temporadas en Primera División y tres en División de Honor. “Lo más difícil es trabajar la cantera sin piscina propia y gracias a un convenio con LARRAINA, la ayuda de la FNN y nuestras iniciativas lo vamos sacando adelante con muchas dificultades“, explica Millor, quien confiesa que su objetivo pasa por “consolidar el buen grupo que hemos formado entre los equipos A y B (nuestras B han quedado primeras de EH y perdieron por uno la final de Segunda Nacional con Martorell) en una o dos temporadas (cuando la División de Honor tenga 12 equipos), recuperar a nuestras jugadoras que juegan fuera y volver a intentar el ascenso a la máxima categoría para quedarnos muchos años. Contamos con buenas ayudas de Ayuntamiento de Pamplona y sobre todo de Gobierno de Navarra, no solo con ayudas económicas; sino a través del CEIMD (Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte) con su aportación al entrenamiento y seguimiento de las jugadoras“, comenta Emilio, quien por otro lado pone el foco en los problemas que tienen por la falta de piscinas.

“Esto se suma a que las pocas que hay, los alquileres son altos”, puntualiza, a la par que pone el acento en otro problema: “la falta de técnicos y árbitros”. “Buscamos soluciones, sobre todo para la promoción a nivel benjamin-alevin y estructurar un trabajo adecuado en la progresión de los/as jugadoras. Nos gustaría extender el waterpolo por toda la comarca de Pamplona y el resto de Navarra y para ello los tres clubes navarros tenemos que ir de la mano, con la ayuda de la federación y las instituciones“, concluye, antes de no querer pasar por alto el estado de “optimismo” con el que afrontar el futuro en Navarra. “Se ha hablado en el Parlamento con todos los grupos políticos y creo que conseguiremos más lámina de agua, más técnicos formados y poder desarrollar Escuelas por niveles de enseñanza, trabajar con el Plan de Selecciones con Infantiles y Cadetes en infantiles y cadetes y cuando esto funcione un programa de perfeccionamiento que permita entrenar 2 sesiones diarias compatibilizándolo con los estudios”, sentencia.

twitter-bird@etoster

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2 Comentarios
  1. Juan lizarazu dice

    Un regalo de la vida haber tenido a Emilio como entrenador, como jefe y como amigo. Y lo que nos queda!!!!! El millor!!!

  2. Raul dice

    Hola, mi hijo tiene 14 años y esta semana me comento q le encantaria jugar a waterpolo,mi pregunta es¿Donde podria ir , aqui ,en pamplona ,para q pudiera practicalo?muchas gracias por atenderme un saludo

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