Joan Jané: el elegido por el waterpolo

El catalán transmite waterpolo por todos sus poros, un deporte en el que destacó tanto como jugador como entrenador, habiendo amasado un cajón de éxitos que les convierte en uno de los mejores de nuestra historia

Hablar de Joan Jané en el mundo del waterpolo es hablar de una de les figuras históricas, por su trayectoria, por estar cada momento en el lugar preciso, yo le calificaría como el elegido. Joan nació para jugar al waterpolo. Su visión de la jugada, su elección de donde, cuando y como lanzar a portería le han hecho único como jugador. Le he tenido como rival y como compañero y puedo testimoniarlo, tanto por haberlo sufrido como disfrutado. Joan, con solo 15 años dio el salto al primer equipo de waterpolo del CN Barcelona, ello puede parecer algo menor, pero, estamos hablando del equipo campeón imbatido en la historia de nuestro deporte en aquellos momentos y que formaban en sus filas la mayoría de jugadores de nuestra selección. Tan especial era, que en aquel mismo año, Bandy Zoliomy, ya le llevó a los JJOO de México. La visión de Bandy no falló, estábamos ante un autentico fenómeno en ciernes.

Mi primer contacto con él, fue como rival, debía ser un campeonato infantil o juvenil, en que mi entrenador, Agustín Mestres, me ordenó marcarle a él y no dejarle ningún espacio. Los contraataques cenebistas me hacían dejar su vigilancia para marcar a los mejores colocados. Craso error, cada vez que le dejé anotó, hasta que mi entrenador me avisó de cambio si no procedía a seguir sus órdenes estrictas. Joan, marchó para jugar en el CN Barceloneta, entiendo que por amistad con sus jugadores. Aquel año, el Barceloneta fue campeón, realizando un juego espectacular. No sé seguro si fue el primer entrenador – jugador, pero de los primeros seguro. Su fichaje por el CN Helios fue una autentica bomba. El club de la ribera del Ebro, de su mano, se convirtió en uno de los favoritos de la Liga, estando incluso cercano a ganar el título, perdiendo solo contra el CN Terrassa en casa en toda la liga, todos los demás cayeron en la actual piscina Manolo Molinero. Una piscina que quedaba pequeña semana a semana para ver jugar a sus ídolos. Y la piscina dispone de una grada con capacidad para más de 500 personas. Para nuestro deporte increíble.

Y aquí empieza la segunda parte del relicario de situaciones que me llevan a definirle como elegido. La llegada de Kalman Markovits al CN Barcelona, considerado el mejor del mundo en aquel momento, hizo que Jané volviera a su club. Solo como jugador. Era una apuesta de técnico y jugador. Y no falló. Su regreso coincidió con el primer título de Campeón de Europa de clubs de nuestro waterpolo. Fue su zenit. Yo siempre pensé que había nacido para estar allí en aquel momento. En su actividad internacional, en el agua, era un placer juagar a su lado. Trabajar para él era un seguro de diana, cada ocasión que tenia subía al marcador. Recuerdo la final del Europeo Júnior de Barcelona, en que España necesitaba ganar a Hungría, creo que de tres goles de diferencia. Con la piscina Picornell llena a rebosar, la heroicidad no fue posible, la victoria quedó en 9-8, corta, pero los nueve goles anotados por Joan Jané. Y es que estaba considerado de los mejores del mundo y los rumores de su fichaje para el waterpolo italiano no se concretaron pese al interés del waterpolo transalpino. No se convirtió en realidad por temas legales.

Y aquí, voy a descubrir, espero que Joan me disculpe, una curiosidad. Joan, tiene un grado de miopía, pues, no tuvo lentillas hasta bien entrada su carrera, hasta aquel momento lanzaba por intuición. Podría seguir y seguir explicando cosas de la grandeza de nuestro personaje como jugador, pero la realidad es que como entrenador lo supero y lo sigue superando. Su estreno fue como jugador – entrenador en el CN Helios, tal como ya he explicado unas líneas arriba, luego, tras su paso por la fase de jugador en el CN Barcelona, con la Copa y Supercopa de Europa en el zurrón, decidió dar el pase a su faceta como técnico en exclusividad. El CN Terrassa fue su rampa de lanzamiento, dando muestras de su maestría en la lectura de los partidos y como sacar el máximo rendimiento de su plantilla, de allí el regreso al CN Barcelona, su casa, etapa que coincidió con la mía en el CN Catalunya, una rivalidad no exenta de amistad, que nos hizo ir al limite a los dos equipos, como él decía, “tu vas en un coche mejor que el mio”, pero puedo atestiguar que sufrimos cada título, lo que nos hizo dar más valor a los mismos y disfrutarlos en su justo valor. Tras un desencuentro en su casa, fue Josep Padrós, compañero de selección y presidente del CN Poble Nou, quien le repescó para el waterpolo en busca de un proyecto ganador, etapa que hizo volver al club del barrio obrero barcelonés a la elite, tras él, un proyecto incipiente con ansias de llegar a la cima le llevó a Valencia, donde un enamorado, casi un loco del waterpolo apostó por nuestro deporte, Vicent Vidallach, pasos que fueron curtiéndole como el técnico que nos llevó al oro olímpico.

Tuvo dos fases como seleccionador nacional masculino, la primera, de la mano de Kalman Markovitz, su valedor en su regreso al CN Barcelona como jugador , donde los resultados quedaron a las puertas de lo que se aspiraba, fue luego, en la etapa que fue del 1993 al 2004, tras la destitución de Dragan Matutinovic, con sanciones en las federaciones internacionales y distancia con algún directivo de la federación española. Aquí, aprovechando que tenía tan buen coche como cualquiera, sirviéndome de su símil, mostró que era el número uno. Supo cómo dirigir un coche que algunos, su antecesor por ejemplo, consideraban quemado, para llevarlo al liderato del waterpolo mundial. Su pericia para llevar el equipo, con la confianza en sus jugadores claves, a los que llamaba “la vechia”, la apuesta por los jóvenes con proyección le hizo sumar hasta el titulo más deseado, campeones Olímpicos en Atlanta 1996, increíble, cuatro años después de lo que parecía ser el límite de este equipo llegaba el justo premio. Dos campeonatos del mundo, 1998 y 2001, subcampeón mundial en 1994 entre otras grandes clasificaciones. Esto le llevo a ser considerado el mejor entrenador del Mundo por parte de la Asociación Mundial de Técnicos de waterpolo en dos ocasiones, 1996 y 1998.

Como nada es eterno, en Atenas 2004, tras dejar un curriculum inigualable, tal como languidecía el mejor equipo del mundo de la década, Joan fiel a ellos, terminó su etapa en el masculino. Pero las medallas no dejaron de sumar en su cajón, contratado por la federación de China, la llevo al subcampeonato del Mundo y ha ser una candidata al pódium en cada gran evento internacional, con quintos lugares de mérito en los JJOO. Con la nuestra, su ilusión no tuvo la respuesta que pretendía, fue un paso efímero por un equipo que trabajo con muchas dificultades, pero que con ligeros retoques llegó a la cima del waterpolo. Su paso sirvió para consolidar promesas y convertirlas en realidades y mostrar las debilidades del equipo para llegar al zenit. Su regreso a China fue una muestra de su carácter ganador, del que no quiere medias tintas. Su amor al waterpolo y admiración a su labor a nivel mundial le llevo a Antioquia (Colombia) donde deja su imprenta. Conociendo a Joan, seguro que amplía su categoría de histórico del waterpolo mundial, él es el waterpolo y el waterpolo es Joan. Un elegido que ha estado siempre en el momento decisivo en el lugar adecuado y lo ha aprovechado.

twitter-bird@waterpolistacom

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1 comentario
  1. Daniel dice

    El mejor de todos…

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