Kiko Perrone: “Las gafas en si eran un verdadero incordio”

El hispano - brasileño repasa su trayectoria en WATERPOLISTA.com donde recuerda, entre otras cosas, lo complicado que fue jugar las Olimpiadas de 2008 con gafas de protección

El 2008 no fue un año cualquiera. Fue justamente una etapa que muy difícilmente desaparecerá del baúl en el que Kiko Perrone ha ido amasando recuerdos a lo largo de sus 41 años de vida. En aquella época, el hermano mayor de los Perrone (saca nueve años a Felipe) tenía el corazón en un puño. Su primera participación en unos Juegos Olímpicos dependía de si la diosa fortuna no le dejaba en la estocada. “Recuerdo que aquellos días fueron algo angustiosos puesto que la incertidumbre por saber si llegaría a los Juegos me comía por dentro“, reconoce diez años después Kiko. Semanas antes, el cristalino de su ojo izquierdo se perforó durante un partido en el Europeo, que se acabó de perder tras el incidente. Tuvieron que sustituirlo por una lentilla después de una operación en el Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO).  “La primera semana fue muy dura, ya que estaba bastante preocupado. Desde el primer momento me di cuenta de que era algo serio, porque el dolor era persistente. En el primer diagnóstico ya me dijeron que el cristalino estaba perforado y me preocupé bastante“, recuerda. La lesión se la produjo el 6 de julio, el 9 le operaron en Barcelona y el 17 ya se tiró de nuevo a la piscina (tras once días en dique seco) con la esperanza de llegar a la cita olímpica. El que por entonces era seleccionador, Rafa Aguilar le tranquilizó y se comprometió en mantenerle en la lista del equipo. Y así fue. Kiko estuvo en Pekin, pero lo hizo jugando con unas gafas protectoras que confiesa que eran “un verdadero incordio“. Aunque los años han pasado, desvela no haberse recuperado del todo. Ahora practica a waterpolo de forma amateur. Lo hace en Río de Janerio donde vive junto a su familia. Trabaja en una empresa de inversiones después de haber vivido una “fructuosa” etapa en la ciudad condal donde no sólo se formó (completó su carrera en Económicas con un máster), sino que creció como persona y como jugador bajo la estela del CN Barcelona, y en particular de Toni Esteller a quien le aguardo “un gran aprecio”. De su dilatada carrera y de los momentos que vivió en nuestro país, Kiko habla en WATERPOLISTA.com, donde define a su hermano como una persona entregada, capaz de hacer bueno a un equipo.

– ¿Como fueron los inicios de Kiko Perrone en el waterpolo?
“Empecé a jugar a waterpolo en el 86 por medio del Club Guanabara Rio de Janerio. Empecé jugar porque mi padre lo practicaba y me llevaba a los partidos desde los tres y cuatro años y siempre que me acuerdo de mi padre de pequeño me acuerdo de waterpolo. Empecé en el mismo club donde mi padre y Felipe empezaron. La entidad está en el barrio de Botafogo y ahora no tiene un waterpolo tan fuerte pero en los años 90 e inicios de los 2000 tenía una cantera muy fuerte en Brasil, ya que en aquella época había entre ocho y diez jugadores en la selección nacional que venían del Guanabara”.

– ¿Qué recuerdos guardas de esos comienzos?
“Me acuerdo de mis amigos, de los chistes, de los apodos que tenían los chavales, de los viajes, de las bromas con los más jóvenes. Del agua fría, ya que aunque en Río no hace tanto frío pero la piscina no tenía calefacción entonces en invierno el agua estaba a los 19 grados con lluvia y frío. Habían veces en la que éramos yo y dos personas más. Al final eran dos o tres meses de invierno duro”.

– ¿Cómo era el waterpolo por aquel entonces?
“La gente piensa que las cosas antes eran mejores. Pienso que el waterpolo ahora es más dinámico pero a la vez con más lucha también. Antes no contábamos con el lanzamiento de cinco metros entonces se hacían muchas faltas para parar el juego. En los entrenamientos se hacia mas natación, por lo que creo que ahora es más divertido que en los 90”.

– ¿En qué momento y por qué viniste a España?
“Yo era jugador en Brasil, mi padre también y nos apoyaba mucho pero el waterpolo en Brasil es totalmente amateur. Yo estudiaba, me gradué en Económicas, y cuando terminé la universidad ya tenía que empezar a trabajar en Brasil o hacer un master en Finanzas. En primer momento tenía la idea de irme a España para hacer el master y aprovechar para jugar un poco a waterpolo. Entonces yo fui al Mundial del 2001 en Fukuoka (Japón) coincidí con Iván Perez, lo conocía de cuando jugaba con Cuba, y le comenté que me gustaría ir a España hacer un master allí y también jugar. Me contestó que genial que había un plaza en su equipo y que a lo mejor podría jugar allí. Me comentó que su equipo había quedado segundo en España y a mi me preocupaba no tener el nivel para entrar en ese equipo Tuve la suerte que fue en el momento que Guillermo Molina, cuando tenía 17 años fichó por el Pescara entonces tenían dinero para que me incorporase yo y con ese dinero podía vivir en Barcelona. Desde aquel momento estoy eternamente agradecido a Iván Pérez por apoyarme y confiar en mí”.

– ¿Cómo fueron tus primeros años aquí?
“Fueron geniales. Me recibieron y me acogieron muy bien en Barcelona. Mi primera temporada fue buena. Ellos se reían porque decían que habían fichado un brasileño y se pensaban que vendría un malato alto que ha jugado al fútbol y que a lo mejor jugaba algo de waterpolo. Yo al fútbol no juego nada y sinceramente soy muy muy malo. Fueron años geniales. Las cuatro primeras temporadas con el CNB ganamos 3 ligas, 2 Copas del Rey y una Copa LEN y también Joan Jané me invito a jugar con la selección española. Tengo muy buenos recuerdos de estos primeros años en España”.

– ¿En qué momento diste el salto a la selección española?
“A los tres meses de estar en el CNB me ofrecieron tres años más de contrato. Jané me llamó a la selección, por lo que tuve que estar un año sin jugar con Brasil en 2002. Entonces fui con la selección española en 2003 y 2004. Jugué el Europeo y Liga Mundial pero me quede fuera del Mundial y de los Juegos Olímpicos. Luego con Rafa Aguilar si que hice todo el ciclo olímpico”.

– ¿Llegaste a coincidir en ella con Felipe?
“En 2005 estuvimos Felipe y yo juntos en la selección española. Fue una experiencia fantástica durante cuatro años, ya que casi todos los torneos ganamos medallas o quedábamos en las tres primeroas posiciones porque estaban Hungría y Serbia que tenían equipos mucho más fuertes. Yo creo que solo se nos escapó el último Europeo antes de las Olimpiadas. Allí quedamos quintos tras cruzarnos en Cuartos con Serbia. El resto de campeonatos fueron una experiencia fantástica, y mucho más con Felipe al lado, siempre estábamos en la misma habitación y estábamos juntos todo el verano divirtiéndonos con los partidos, entrenamientos y viajes con toda la selección”.

– ¿Cómo era Kiko Perrone como jugador?
“Siempre he sido muy pequeño y delgado (1’78 cm 74 kg) toda la gente era mucho más fuerte y alta que yo. Siempre intentaba jugar mucho con la natación siempre he entrenado muy fuerte en este ámbito para internar ser más rápido que mis contrincantes. Siempre estaba atento para ayudar el equipo en defensa y sí conseguía irme de contraataque, mucho mejor. Como no tenía las mismas condiciones físicas que los demás tenían que currar más”.

– ¿Cómo fue el accidente en el Europeo en el que recibiste un golpe en el ojo?
“El accidente en el Europeo fue en una falta de cinco metros en la que iba a tapar el lanzamiento, pero no era el jugador que defendía yo era el jugador de la posición dos y tuve que ir a posición uno a ayudar. El chaval que hizo el chut creo que ni me vio y el balón me dio en la cara. Me dio un montón pero lo más duro es que estábamos a tan sólo un mes de la Olimpiada y yo ya tenia 31 años y aun no había disputado ninguna. Me operaron, salió muy bien pero Rafa me dijo que sí podía entrenar un día iría a los Juegos. Me dijo: ‘tu preocúpate de recuperarte’. Fue fundamental que yo estuviera tranquilo, entrenar y al final no estuve al 100% pero al menos pude participar. Es un recuerdo muy bonito que tengo del deporte y de Rafa”.

– En un principio, ¿temiste con perder la vista?
“Si te digo la verdad no tenía mucho miedo. Me atendieron muy buenos médicos, la RFEN se portó muy bien conmigo. Me llevaron a uno de los mejores centros para operarme el ojo en el Instituto de Microcirugía Ocular. Mi preocupación era si jugaría o no la Olimpiada y en qué condiciones llegaría. Yo después de la operación quería inmediatamente ponerme a entrenar”.

– No obstante, en poco tiempo te recuperaste, ¿no?
“Estuve una semana sin entrenar y luego empecé los entrenamientos. Tuvieron un papel fundamental los médicos porque hasta hoy en día cuando me miro los ojos en Brasil me dicen que he tenido mucha suerte porque quien me opero era muy bueno y te han cuidado muy bien”.

– Y en esos Juegos de Pekín muchos te conocieron por llevar las gafas protectoras. ¿Como eran jugar con ellas?
“Molestaba mucho, las gafas se empeñaban, y a lavez también tenía mucho miedo por si me daban otra vez. Además yo no estaba al 100 % pero Albert Estiarte me dijo que mi celebro tardaría unos seis meses en acostumbrarse. En el ojo izquierdo veo bien, pero no igual que antes y me cuesta un poco para ver y coger la pelota. Las gafas en sí eran un incordio”.

– ¿Cómo recuerdas tus últimos años en España?
“Tengo muy buenos recuerdos de España. En los últimos años iba un poco de culo porque trabajaba y entrenaba pero he tenido una suerte enorme de tener a Toni Esteller que siempre se preocupó por saber que iban a hacer los jugadores después de dejar el waterpolo. En 2005 hice el master y tenía un horario de nueve de la mañana a dos de la tarde. Después del master yo entrenaba solo, pero él se fiaba de mí y me dejaba mi espacio. Cuando trabajaba había días que estaba todo el día y solo podía entrenar por la noche y eso ha sido posible gracias a Toni. Y al final yo me fui de España porque tenía una oferta profesional en Brasil como economista en un banco de inversión. En España yo trabajaba en La Caixa y en 2010 me llegó la oferta y lo hablé con mi jefe y me dijo que lo tenía que aprovechar que ni el sabia si tendría trabajo el año próximo, está muy mal la situación en España pero los nueve años que estuve me lo pasé muy bien”.

– Que es ahora de Kiko Perrone?
“Trabajo en inversión en el sector de infraestructuras en una empresa que se llama Invepar, es la propietaria del Metro de Rio, el Aeropuerto de Garullhos y de más de diez carreteras. Trabajo cada día de nueve a siete y aún juego a waterpolo pero más como hobby que como profesional. Juego en la Liga Nacional de Brasil, que tiene un nivel más bajo que España , y puedo seguir practicando mi gran pasión a los 41 años. Mi hijo ha empezado a jugar. Ahora tiene 12 años y me hace gracia estar en el club verlo entrenar e intentar enseñar a los chavales. Pero ahora llevo una vida normal de gente que curra, que se va de vacaciones con la familia. Ha ido bien esto de jugar a waterpolo y estar en el mercado laboral al mismo tiempo y esto le debo a Toni Esteller por todas las facilidades que me dio. Ernesto un directivo del CNB en aquella época también me ayudó mucho desde mi llegada al club hasta mi vuelta y muy agradecido a Iván Pérez por su apuesta directa por mí”.

– ¿Cómo ves a tu hermano Felipe?
“Felipe es un gran jugador y gran persona. Cuando el está en un equipo, además de hacer lo que hace en el agua, es un jugador que juega para él y para los demás. No es egoísta, fuera del agua se preocupa por los demás. Su gran virtud es hacer mejor a su equipo. Es uno de los mejores jugadores del mundo y una gran persona. Tiene 32 años pero sigue jugando a un nivel muy alto y en España hay una generación de jóvenes muy buena con la que puede llegar muy alto. Tiene que aprovechar estos años de cara a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Luego ya veremos que hará Felipe pero yo creo que le saldrán bien las cosas”.

twitter-bird@jove_grada

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