La generación del 97 (y menores) que viene

Agustí Pericas, Bernat Sanahuja, Fran Valera y Niko Paul, sin ir más lejos, vienen haciendo las cosas bien en categorías y ya tocan la puerta del equipo de un David Martín que lo conocen a la perfección

decir que el waterpolo español lo sustenta en gran medida el waterpolo residente en Cataluña es una obviedad que poca gente se atreve a desmentir. De la actual selección española que se hizo con la plata en el Europeo celebrado en La Picornell excepto cinco, el resto de los trece son catalanes. Pero lo cierto es que en su totalidad toda la selección milita en un equipo de Cataluña. Y es que ésta es la región con mayor número de licencias, y también de clubes. De los datos extraídos se descubre que 705 deportistas de los 2.427 totales con ficha nacional son catalanes. Aunque bien es cierto que entre todas las categorías a nivel regional, Cataluña contó el curso pasado con cerca de 3.500 fichas. En cuanto clubes, la FCN habla de un total de 36 clubes de los cuales derivan 246 equipos entre todas las categorías oficiales. Lo cierto es que el buen momento del waterpolo catalán es a la postre sintomático en el resto del país.

¿A qué se debe esta abrumadora influencia? En una primera aproximación al trabajo que se hace desde los clubes, pero principalmente desde la Federación en cuanto al intensivo trabajo para con los más jóvenes. “Sin lugar a dudas la gran diferencia del waterpolo en Cataluña respecto al resto del territorio nacional es la inversión a nivel absoluto y el gran número de equipos participantes en todas las categorías de base. Las competiciones de la FCN cada año crecen más tanto a nivel masculino como femenino y esto hace que la competición cada vez sea más fuerte”, reconoce a WATERPOLISTA.com la que fuera hasta hace unos meses vocal de waterpolo en la directiva catalana, Lidia Flaqué, quien insiste en calificar como “muy bueno” el rendimiento.

El efecto ‘CAR’

En el pasado Mundial junior masculino en el que los nuestros consiguieron una medalla de plata, a excepción de dos jugadores  el resto de integrantes del equipo residen en Cataluña. Situación similar en el equipo juvenil que disputó el Europeo el pasado año en Malta, puesto que entraron otros deportistas como es el caso de Iván Alcón del Real Canoe (2000), Víctor Gracia del CN Helios (2001) o Víctor Fernández del Majadonda (2001), entre otros.

Justamente este tipo de competiciones en el que España viene destacando los últimos años son un buen caladero de jugadores jóvenes, los cuales pueden mostrar su valía a la hora de demostrar aptitudes con las que dar el salto a un equipo absoluto en el que ya vienen destacando, sin ir más lejos, Roger Tahull (1997), Álvaro Granados (1998) y Alex Bustos (1997). Los tres disputaron el pasado verano el Campeonato del Mundo, no sólo el de Budapest con España sino el de su categoría a las órdenes de Svilen. No obstante, esto no queda aquí, puesto que hay que tener en cuenta que David Martín ha venido probando con un grupo unos veinte y veinticinco jugadores. Y es que el propio jugador del CN Terrassa nacido en el año 1997, Agustí Pericas estuvo hasta los últimos días preparando el Europeo, llegando a jugar inclusive el torneo preparatorio en Cannet debido a la lesión de Marc Minguell.

Svilen Piralkov, segundo de David en España conoce como nadie a todos estos jugadores, puesto que es el responsable del Centro de Tecnificación del CAR. Por allí han pasado un alto número de jóvenes. El grupo nacido en el año 1997 y siguientes liderados por los actuales internacionales han venido cogiendo las riendas en sus equipos. Desde Bernat Sanahuja en el Terrassa (acabó cuarto máximo goleador de Liga con 55 dianas en su haber) hasta Lluc Betrán (2000) quien se ha ganado la confianza de Beto Fernández en Quadis CN Mataró.

Del 97 y menores

La clave del gran papel de nuestros jóvenes pasan por este trabajo con la base. Tenemos que trabajar todos de la mano, como hacemos en la catalana. Es una cadena. Partimos desde lo que quiere el seleccionador para ver los perfiles y las formas en la que trabajarlo“, explica el segundo de abordo en la selección española, quien a su vez avisa que muchos son los jugadores que pueden ser mencionados, incluyendo a Guillem Frigola (2001), que contará con minutos en División de Honor este año por medio del CE Mediterrani, Fran Valera (1999), un jugador que ha jugado ya sus minutos en el CN Barcelona de Toni Esteller, así como el propio Miki Linares (1997), quien para muchos está llamado a coger el testigo de Dani López Pinedo, debido a las grandes sensaciones que está dejando en el Atlétic Barceloneta.

Todos estos jugadores que han sido referenciados anteriormente tienen como nota común su paso por un sistema de formación que les dota de un servicio académico y deportivo importante. Un servicio que ofrece la Federación Catalana, la cual en según que casos da cabida a deportistas que a pesar de residir en otras Comunidades fichan por algún o catalán, o bien pueden ser una apuesta personal. Casos como el e Mario Tenorio (1999), que tras formarse en el CN Jerez se marchó a la ciudad condal para formar parte del equipo juvenil del CN Barcelona. Pronto debutó en el primer equipo y el año pasado estuvo a las órdenes de Dani Ballart en el CN Sant Andreu, jugando la totalidad de los partidos.

Otro caso quizás más sonado es el de Miguel de Toro, uno de los boyas de este equipo español junto a Roger Tahull. Cuando era juvenil de primer año, dio el salto al Waterpolo Sevilla, club en el que dejó muestra de todo el potencial que tenía. Su buen rendimiento, le abrió las puertas del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, algo poco habitual teniendo en cuenta que no residía en Catalunya ni jugaba en un club catalán. Vivió una situación atípica, pero que llevó con una gran naturalidad. Durante la semana, entrenaba en el CAR, mientras que los fines de semana viajaba al lugar donde jugaba el primer equipo del conjunto andaluz.

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