El resurgir del histórico CN Caldes, en marcha

César Raviña es el máximo responsable a nivel técnico del club catalán, que ha visto renacer una sección de waterpolo que desapareció en los años 80

Una imagen del equipo / A.E.

La del CN Caldes es otra de esas historias que nacen, o mejor dicho, renacen, fruto de una casualidad. Tras haber cerrado la sección de waterpolo a finales de los 80, el club tarraconense vio cómo ésta volvía a dar de nuevo sus primeros pasos en el 2008, cuando el destino hizo que con la inauguración de sus nuevas instalaciones de Les Cremades llegaran unas porterías que, en un principio, quedaron embaladas en el almacén. No estuvieron mucho tiempo guardadas, ya que su actual responsable técnico, César Raviña, que por aquel entonces compaginaba la labor de coordinar la sección de natación con su condición de jugador del CN Olot, pidió que se las montaran para poder realizar ejercicios técnicos con portería.

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La curiosidad de los socios, que se fueron sumando con el paso del tiempo a los entrenamientos del argentino, hizo que fuera aumentando la popularidad de la disciplina en la localidad del Vallès Oriental. “De la noche a la mañana me vi entrenando con 20 personas más”, recuerda Raviña, quien explica que en 2012 la entidad tomó la decisión de volver a apostar por el balón amarillo y crear un equipo absoluto formado por deportistas de la casa. Curiosamente, ninguno de ellos había jugado nunca a waterpolo, algo que hizo que los inicios fuesen algo complicados, especialmente a nivel técnico-táctico por la falta de experiencia de los jugadores, que no contaban con la formación que se suele ofrecer en las categorías inferiores. Ilusión, al igual que ahora, no les faltaba.

Un paso al frente

En 2014, se decidió dar un paso más y, al comprobar que el equipo absoluto tenía fecha de caducidad si no llegaban más jóvenes, se empezó a trabajar con los más pequeños. En octubre de ese año, se integró al equipo técnico Josep Pérez Grau. Meses más tarde, el club ya contaba con un equipo alevín y otro infantil, además del sénior. A día de hoy, el CN Caldes, además de en las anteriormente mencionadas, también cuenta con integrantes en las categorías cadete y benjamín.

En cuanto a las líneas de trabajo del club, César Raviña afirma que éstas están relacionadas con el fomento de la práctica de la actividad física, del deporte y de la salud y de la promoción de valores educativos y sociales. “Queremos que los infantes y adolescentes se sientan parte de este gran proyecto”, añade el responsable técnico, quien, en esta misma línea, asegura que, para poder convertirse en un referente y lograr objetivos a largo plazo, tienen que afianzar y fortalecer la base de la sección. En cuanto lo logren, según él, podrán buscar un determinado rendimiento del primer equipo.

En lo que a objetivos se refiere, el exwaterpolista centra sus esfuerzos en afianzar la sección y mejorar la visibilidad de la misma, reforzar las categorías y lograr que participen en el mayor número de competiciones posible y tener un equipo femenino y masculino en cada una de ellas. A nivel competitivo, espera poder mantener el rendimiento más alto posible con jugadores de la casa. Si consiguen alcanzar estas metas, Raviña está seguro de que, algún día, a base de trabajo, el club llegará a participar en competiciones del ámbito nacional. “Es un trabajo de hormiga, con tiempo y sin perder de vista dónde queremos esto será un hecho”, concluye el argentino.

Una vida ligada al waterpolo

Nacido en Argentina en 1979, César Ariel Raviña se inició en esta disciplina a los 11 años, después de haber probado diferentes deportes. Se formó en el Club River Plate de Buenos Aires, con el que quedó campeón de los Torneos Estatales durante diversos años consecutivos. Su buen hacer hizo que a los 17 años fuese convocado para formar parte de la selección junior de Argentina, país con el que debutó a nivel absoluto apenas un año más tarde.

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En 2001, cuando seguramente se encontraba en la cumbre de su carrera deportiva, se vio obligado a emigrar a Catalunya. Concretamente, a una provincia de Tarragona en la que el waterpolo no contaba con apenas popularidad. No se alejó del todo de las piscinas, ya que el Club Natació Vila-Seca confió en él para hacerse cargo de los aspectos técnicos de los diferentes equipos de natación. “Con esfuerzo y ambición pasó de ser un club de natación escolar a competir bajo un régimen federativo, logrando importantes éxitos”, recuerda Raviña, quien cree que este trabajo le dio visibilidad dentro del ámbito de la natación catalana.

Ya en 2006, se mudó al Vallès. Entonces, José Muñoz, del CN Caldes, le ofreció la oportunidad de integrarse al equipo técnico de natación del club y se hizo cargo de las categorías formativas. En esa misma época, su hermano, que por aquel entonces entrenaba al CN Olot de segunda nacional, vio que la siguiente temporada iba a tener problemas para formar un equipo absoluto y le propuso volver a ponerse el gorro. No se lo pensó dos veces y volvió al agua. El resto, es historia. Una historia de casualidades.

twitter-bird@nicolasarlanzon

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1 comentario
  1. Merche González dice

    Felicidades César,no creo tanto en las casualidades como en tu buen trabajo, tus logros, tu empeño, tu tiempo…detrás de todo esto tan grande hay una gran persona. Felicidades por como eres.

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