Tibor Benedek: la zurda mágica

De Benedek podríamos comentar su gran facilidad goleadora, de disponer de una zurda mágica, envidiada con una precisión que venía de un cerebro privilegiado en la visión del juego ¡Hasta siempre Tibor!

Esta pasada semana nos dejó Tibor Benedek, para muchos no les sonará de nada, es más, si lo buscan en Google quizás le confundan con su padre, un actor húngaro de cierto renombre, pero no, hablamos de una persona joven, que estaba a menos de un mes de cumplir los 48 años. Hablamos de uno de los grandes jugadores de la historia del waterpolo, un tricampeón olímpico, se dice rápido, pero, conseguir el oro en tres Juegos Olímpicos consecutivos, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008, solo está al alcance de los elegidos y Tibor lo era.

Como jugador pronto mostró ser un escogido, a los 16 años ya debutaba en la liga magiar, para asomar en las listas de la selección húngara con solo 18 años. Podríamos comentar su gran facilidad goleadora, siempre en cabeza de los máximos anotadores de todas las competiciones, de disponer de una zurda mágica, envidiada, con una precisión que venía de un cerebro privilegiado en la visión del juego. Un jugador zurdo, con más de 190 centímetros, podría haberse conformado, que no es poco, con ser el goleador del equipo, pero no fue así, Tibor, fue la elegancia, la inteligencia en el agua. Quizás, heredado de su padre, quiso trasladar el arte, la belleza, al deporte que había elegido como el suyo. Lo consiguió.

Esta personalidad, le llevó a trasladar su filosofía a su selección como entrenador, al frente de la cual consiguió el título de campeón del Mundo, en nuestra casa, en el Mundial de Barcelona 2013. Fue mucho más, su humildad y proximidad le hacía estar siempre a disposición de los aficionados, cuantos no tendrán la fotografía con su jugador favorito. Era realmente especial. Nos dijo adiós, de manera prematura, deja un hueco difícil de llenar, porque los grandes de verdad, cuando se van pronto, se convierten en dioses, la leyenda queda para siempre y su recuerdo, pero, Tibor lo mirará des del cielo, des del Olimpo del waterpolo, des de su isla Margarita, donde los aficionados les rinden homenaje depositando miles de velas a los pies de la imagen en correspondencia a lo mucho que les había dado. Tibor, no nos ha dejado, solo ha subido un piso más, por encima de las piezas de mármol que recogen los nombres de los campeones olímpicos magiares. Hasta siempre Tibor.

twitter-bird@GasparVentruaM

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