Un 2018 para enmarcar

Antes de preguntarnos cuándo volveremos a vivir un año de éstas características, hacemos un balance detallado de los resultados deportivos de España a nivel de selecciones

Nuestro waterpolo, año a año, va superándose a si mismo, cuando parece que se ha llegado al límite llega un nuevo reto para culminar. A los títulos, podios o grandes clasificaciones en europeos y mundiales, de los equipos de grupos de edad, a los que estamos ya acostumbrados, demasiado bien acostumbrados quizás, puesto que se han convertido, por asiduidad, en una costumbre, una obligación más que un éxito a celebrar. Las selecciones absolutas, con las mujeres ya asentadas entre las favoritas al título, sea cual sea la competición y los hombres, esperanzados en retornar al podio en las grandes competiciones, en busca de una identidad que nos permita luchar en igualdad con las mejores selecciones mundiales. Este era el escenario de un año que tenía un gran acontecimiento con varios retos a superar, el Europeo de Barcelona. Y, puedo afirmar, con orgullo y alegría, que todos los retos se superaron, dejando el listón, un poco más alto aún.

El Europeo de Barcelona tenía un apartado deportivo motivador, uno organizativo, que por experiencia parece superado de antemano y uno de promoción de nuestro waterpolo, siempre necesitado de ello, a pesar, de los múltiples éxitos conseguidos. Los tres se superaron con nota, pero, en estas líneas lo que corresponde comentar es el apartado deportivo y aquí, la nota no puede ser de diez, porque ello significaría haber logrado los dos títulos, pero la sensación fue de diez en el masculino y de nueve en el femenino. Una plata, llegando a los penaltis, ante la poderosa Serbia, dejo con sabor de oro a todo el waterpolo español. La selección de David Martín, sorprendió a propios y extraños, con un waterpolo valiente, atrevido, con fe en sus posibilidades, que demostraban en cada jugada y un Dani López Pinedo bajo los palos, que parecía hacer realidad la frase “aquí hay una pared”. Por su parte, la selección femenina, fue tercera, un bronce, meritorio y poco valorado. Curioso el mérito del equipo de Miki Oca, que a su vez es su penitencia, como pasa a todos los grandes equipos, que o vence o parece que cualquier otra clasificación ya no se acoja con alegría, más como una obligación. Y ello es una gran injusticia con un equipo que nos ha hecho, nos hace y nos hará disfrutar de su juego, victorias y títulos. No tengo la menor duda. En este europeo, un mal día ante Grecia llevo a la decepción, más por la superioridad que habían mostrado en la mayoría de partidos y las expectativas creadas, que por la realidad, puesto que España no es el único gran equipo del waterpolo femenino continental. Por primera vez en la historia de nuestro waterpolo las dos selecciones, masculina y femenina absolutas, en el pódium de una gran competición internacional. Un éxito en letras mayúsculas, al que la experiencia nos dice, ¿cuando y donde lo superaremos?

Pero los hitos históricos no terminaron aquí para nuestras selecciones. Los Juegos Mediterráneos de Tarragona, maltratados por los problemas que llegaron a ponerlos en peligro y que obligó a su trasladó en el calendario a un año después delo previsto, eran los primeros que acogían el waterpolo femenino, con una participación de lujo, nuestra selección se proclamó vencedora, imponiéndose en la final a la potente Italia por 9-8. Los hombres, luchando con dignidad ante todos los rivales, vieron como Italia les dejaba fuera de la lucha por el oro por un solo gol, mientras que el bronce fue para Montenegro en un día en que nos fue muy complicado superar su trama defensiva.

Ambas selecciones, masculina y femenina consiguieron plaza para las súper finales de las ligas Mundiales, los hombres obtuvieron un bronce en Budapest (Hungría), 18 al 23 de junio de 2018, imponiéndose a un Japón, muy luchador, que había tuteado a las selecciones más potentes, pero que cayó ante nuestro siete por 7-12, muy importante para mantener posición de privilegio en el futuro, ante un equipo en clara mejora y que seguro dará guerra en sus JJOO en el 2020. Montenegro y Hungría ocuparon las dos primeras plazas. Por su parte, en la Superfinal de la Liga Mundial de Kunshan (China), 28 mayo al 02 de junio, los penaltis ante Rusia, nos dejaron fuera de la lucha por los puestos del pódium, pero se reaccionó bien para imponerse en los partidos restantes con claridad y clasificarse en el quinto lugar. En la Copa del Mundo, celebrada en Surgut (Rusia), 04 al 09 de septiembre, un buen cuarto lugar, tras perder, de forma demasiado clara, con USA 11-5 y en la lucha por el bronce con Australia, por un solo gol de diferencia.

Los equipos de categorías no defraudaron, como es costumbre, en el Campeonato de Europa Júnior, jugado en Funchal-Madeira (Portugal) del 9 al 16 de octubre, el equipo comandado por la mano derecha de Miki Oca, Jordi Valls, se proclamo campeón con una superioridad insultante. Como muestra el 11-5 sobre la selección de Hungría en la semifinal y el 12-8 ante Rusia en la final. Resultados que hablan por si solos de la potencia del combinado estatal, con jugadoras con proyección que llaman, las que no están ya, a las puertas del equipo absoluto. Los júnior masculinos también estuvieron a un gran nivel, quedándose con al miel en los labios en la semifinal ante Montenegro, que nos apartó de la final en los penaltis, mientras superábamos a Croacia en la segunda mitad del partido, en la lucha por subir en el tercer escalón del pódium.

En el apartado de los juveniles, que entrenaba Javier Sánchez Toril, realizaron un magnifico campeonato del Mundo. La piscina de Szombathely (Hungría) vibró con las evoluciones de un equipo con gran porvenir, con numerosos de sus integrantes jugando en nuestra Liga Nacional. La semifinal, ante Hungría, fue intensa, propia de los grandes acontecimientos y después de un inicio que parecía condenarnos a la lucha por el tercer puesto, 4-1 para los magiares en el primer cuarto, poco a poco pudimos dar la vuelta al marcador para superar al rival por un ajustado 11-12. En la final, un parcial similar, 1-4 para Grecia en el segundo cuarto, no se pudo superar , quedando a un solo gol del combinado helénico, justo campeón, sin demerito para los jóvenes valores de nuestro waterpolo. Para las chicas de esta misma categoría, el Mundial se celebró en Belgrado y la selección de Javier Aznar ratificó su condición de favorita. En semifinales se impuso a Grecia, todo un referente, por un resultado amplio, que no se ajustan a lo igualado que fue el partido, resuelto en el tramo final, 6-4 i 3-0 en el tercer y cuarto periodo. En la final esperaba el equipo más estratega, Italia. Las transalpinas demostraron su fama, pero no fue suficiente para evitar el triunfo de España. AL final el resultado 8-7 y un oro más para colgar en el cuello de nuestras waterpolistas que hicieron honor a sus antecesoras.

twitter-bird@GasparVenturaM

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