Una final para romper tabúes arbitrales

Por primera vez en la historia dos mujeres han sido las encargadas de arbitrar una final de Copa; lo hicieron Yolanda Ruiz y Belén Gonzalvo que atendieron a WATERPOLISTA.com para poner en valor el trabajo que vienen realizando para llegar a romper el techo de cristal

Un hecho que sin dejar de ser inaudito debe ser tratado con normalidad.  Aquel día en el que dos mujeres arbitren una final de Copa y no sea noticia, podría significar que el papel de la mujer dentro del colectivo arbitral se habrá puesto en valor desde una perspectiva igualitaria a la par que equitativa. Sin embargo, lo cierto es que 22 ediciones después, dos árbitras han sido las encargadas de dirigir una final. Yolanda Ruiz y Belén Gonzalvo, del Comité catalán y valenciano, respectivamente, fueron las colegiadas que arbitraron el intenso enfrentamiento entre el CN Sabadell y CN Sant Andreu. Todo ello en una competición en la que aumentó la presencia femenina, puesto que de los ochos árbitros que dieron forma al equipo arbitral de esta Copa, cinco fueron mujeres. A las mencionadas anteriormente estuvieron presente en El Complex estos días Marta Cabanas, Rosa Pérez y Marina Fernández.

Tras el partido, tanto Ruiz como Gonzalvo atendieron a WATERPOLISTA.com reconociendo en ambos casos su satisfacción ante tal convocatoria. “Estoy muy contenta por haber pitado la final, ya que ha supuesto una oportunidad única, de la cual no todo el mundo dispone”, puntualizó la colegiada valenciana que explica que ha sido “un reconocimiento al trabajo constante y al aprendizaje continuo en cada partido en el que he estado presente”. Al final es una profesional que tendrá su cuota de participación en la historia del arbitraje español, por lo que es una voz más que autorizada a la hora de hacer una radiografía del gremio: “Aunque en el pasado han habido árbitras que han llegaron lejos tanto a nivel nacional como internacional, bajo mi punto de vista el arbitraje femenino español todavía está empezando. Numéricamente somos muchas menos mujeres que hombres en el colectivo nacional y gracias a la visibilidad y al apoyo que se nos está dando estamos avanzando con paso firme”, apuntó Gonzalvo que por otro lado es consciente que “el camino es largo, pero pone el foco en el trabajo que se ha de hacer desde la base y desde las comunidades territoriales para que las mujeres quieran ser árbitros y llegar algún día a categoría nacional”.

En esta misma línea se pronuncia su homóloga en la tarde del pasado domingo. Para Ruiz, el papel de la mujer dentro del colectivo arbitral es “cada vez mejor”, aunque no deja de ser sincera ene cuando a la realidad que supone ser mujer dentro de este estamento. “Aún falta mucho camino por recorrer. Cada vez somos más comprometidas con este deporte y con un muy nivel arbitral. Pocas mujeres se animan a ser árbitros, y al final al principio es duro y supone hacer muchos sacrificios”, comenta una colgada que cuando se le pregunta sobre el camino que le quedan por recorrer se muestra sumamente tajante: “es un gran tabú”. “Aún sorprende cuando una mujer llega a una piscina a arbitrar un partido de categoría masculina, y aún existen comentarios machistas desde la grada. Y es que al final cuando dos mujeres arbitren una final (ya sea femenina o masculina) y no sea noticia, sino algo habitual, entonces iremos por el buen camino”, sentenció.

twitter-bird@etoster

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