Yago Bofill emprenderá ya un nuevo rumbo deportivo con su salto al Sète Natación francés

El deportista valenciano afincado desde hace unos años en Barcelona emprenderá un nuevo rumbo deportivo con su salto al Sète Natation de la Liga francesa, tras cerrar su periplo de tres años en el CN Sant Andreu

Ésta próxima temporada será de cambio para Yago Bofill quien cierra (por el momento) su etapa en la Liga española, para emprender un nuevo rumbo deportivo en la Liga francesa a donde llegará de la mano del Sète Natation, justo después de poner punto y final a su aventura de tres años en el CN Sant Andreu, con quien este pasado curso cuajó una “muy buena” temporada. “En la fase Europea creo que sorprendimos a todos perdiendo de un solo gol contra el que fue el subcampeón del torneo. Ganamos los dos partidos contra los rivales menos fuertes y perdimos contra el anfitrión en Croacia. Después tuvimos un pequeño pinchazo nada más iniciar el campeonato liguero en Tenerife (que luego ha demostrado ser un hueso duro de roer) y a partir de ahí ganamos a nuestros rivales directos, a excepción de la derrota contra el CE Mediterrani fuera y plantamos cara a equipos como CN Sabadell y CN Terrassa. Con lo que somos creo que más no se nos podía pedir”, reconoce a WATERPOLISTA.com un jugador que se muestra tajante a la hora de poner en valor su etapa en la Pere Serrat: “siempre lo he dicho. El CNSA me ha dado momentos inolvidables en mi carrera en División de Honor. Me quedo con que he dado todo lo que tenía y creo que nadie puede reprocharme nada de estos tres años. Espero haber marcado un poquito a la gente con la que he coincidido. Me quedo con eso”, puntualiza.

Su paso por el club le ha permitido conocer bien la idiosincrasia y filosofía de una entidad que define como “muy familiar“. “Se exige mucho y, a su vez, se da mucho. Es cierto que a nivel económico están donde están pero eso es algo que no depende de los jugadores“, detalla un deportista de origen valenciano, pero afincado desde hace una década en Barcelona donde ha demostrado su calidad, su personalidad, su buen hacer y sus aptitudes en el agua. “Creo que con los años, como es normal, he ganado experiencia. Llegué de Valencia hace diez años con unas buenas condiciones pero con muy poco waterpolo en comparación con el resto de jugadores de División de Honor. Con la ayuda de los diferentes entrenadores que he tenido y la cantidad de minutos con los que he podido disfrutar he ido mejorando cositas en el juego“, comenta un waterpolista que se caracteriza por ser intenso, y según él mismo reconoce “tal vez algo duro”. “Hago mucho equipo e intento que la gente se sienta bien en el día a día tal y como hicieron conmigo y me gusta apretar a la gente para que entrene lo mejor posible siempre“, apunta.

En este sentido, ahora afrontará nuevas experiencias deportivas, pero también vitales con su marcha a la Liga en Francia. “Vivir una aventura, aprender un idioma, el poder económico de las ligas extranjera, al final el hecho de ver siempre las mismas caras y tener la sensación de vivir en el día de la marmota cansa. Cada año es lo mismo y creo que ha llegado el momento de cambiar“, explica a la vez que desvela las líneas maestras del proyecto del Sète Natation, su nueva casa: “es un equipo de la parte baja de la tabla francesa pero que tiene gente muy joven que está aprendiendo muy rápido. Este año han hecho varios fichajes extranjeros y quieren dar un pasito más. Veremos dónde nos pone la clasificación al final de la temporada“, asegura Bofill, que como ha demostrado en reiteradas ocasiones tiene una visión muy personal (a la par que acertada) de la situación actual del waterpolo en España: “En este deporte sólo preocupan los veinte jugadores en dinámica de selección. Cada vez se crea más brecha de nivel y económico entre los jugadores de la liga. A la larga esto hace que el nivel de la liga vaya bajando, la gente se retira antes por falta de medios económicos y cada vez es más difícil tener jugadores de nivel (a excepción de los veinte jugadores de la selección que entrenan en las mejores condiciones posibles). Pero esto es un problema que ni me va ni me viene. La selección cada vez gana más medallas porque el trabajo de esos 15-20 jugadores es espectacular así que este problema se tapa y como si no pasara nada. Cada verano sale la selección en la televisión ganando una medalla y todo el mundo está contento. Luego hay chavales entrenando 5 días a la semana cobrando 200 euros. Veremos como acaba todo“, concluye.

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