‘Decepción y engaño en Estados Unidos’

"El legado de Vavic y los éxitos de USC a lo largo de estos últimos años está ahora en el ojo del huracán debido al escándalo protagonizado por el entrenador", analiza el corresponsal de WATERPOLISTA.com en Estados Unidos

Hasta un deporte que de por sí no genera una alta cuantía de dinero entre sus miembros y que en líneas generales es poco conocido más allá de las fronteras de su afición, no se ha podido escapar del escándalo y la mano negra que supone la corrupción. Jovan Vavic, entrenador de la Universidad del Sur de California desde 1995 hasta el pasado martes 12 de marzo, fue detenido por la FBI bajo los cargos de participar en una conspiración delictiva que se extiende por varias universidades de todo el país y resultó en total con 50 personas detenidas en total. Claramente esta acusación ha sido una sorpresa para todo el mundo del waterpolo aquí en los Estados Unidos, y yo definiría la reacción en general con una explicación simple: decepción y engaño. En algunos casos enfado también.

Para entenderlo bien, el presunto cargo es que Vavic aceptó un soborno de $250,000 (221,016 euros) para que utilizara su poder a la hora de ayudar a a jóvenes que pudieran conseguir entrar a USC. Porque deportistas de alto nivel pueden ayudar a los equipos universitarios, las universidades dejan asistir a alumnos posibles que normalmente no entrarían por su capacidad académica sino por sus virtudes deportivos. Vavic abusó de este poder, por lo que sabemos hasta ahora, en dos ocasiones para dos alumnos que jamás tenían la intención de jugar en el equipo de waterpolo. El primer caso fue en 2013/14 y el segundo en 2017/18.

En su palmarés individual Vavic cuenta con 16 títulos nacionales —10 con los hombres y 6 con las mujeres— y 15 premios de mejor entrenador del año. Fue nombrado Entrenador del Siglo XX por la conferencia Pac-12, a la que pertenecen las universidades como USC, UCLA, Stanford y Cal. De la vieja escuela de Yugoslavia, a bastantes personas no le gusta Vavic por su manera dura de entrenar; se sabe que pide mucho de sus jugadores y cuando no cumplen, les recuerda con dureza. Lo vi de primera mano hace poco más de un mes en San Diego, California cuando no estuvo satisfecho con la calidad de pases que hacía Mireia Guiral. Pasó casi todo un tiempo muerto para contarle lo malo que le veía. Es decir que a la gente, incluso yo, a veces nos enfocábamos en él y su forma de entrenar en vez de el partido en la piscina, era casi un espectáculo. Pero lo que nadie podía imaginar es que realizaba este tipo de actividades cuanto menos susceptibles de un reproche social.

Una clima oscuro

No digo que no hubiera ganado títulos nacionales, es un gran entrenador que disfrutaba de muchos recursos legales y mucho talento en el agua y todo el mundo lo sabe. Pero, de una manera u otra, algunos de los títulos pueden haber sido frutos de este escándalo. Quizás no habría ganado 16 en total ni haber disputado los últimos 15 finales masculinos consecutivos. Cada temporada el equipo femenino, en que juegan este año las españolas Guiral y Alejandra Aznar, pasa sus vacaciones de primavera entrenando en Hawaii, donde al final fue arrestado por el FBI a primera hora de la mañana el martes pasado. Cada verano llevaba A sus equipos a Europa, viajando por la costa de Croacia y otros países entrenando a un alto nivel.

Además de mejorar como jugadores y hacer equipo, oportunidades así pueden convencer a un jugador a elegir asistir a USC en vez de otros poderes como Stanford, Cal y UCLA. En el deporte de élite en EEUU se habla de ganar el extra que al final empuja a un equipo a conseguir el gran éxito. Mientras el dinero sucio que ganó Vavic para sus equipos quizás no se haya manifestado en la forma de un jugador astronómico, puede que haya ayudado a acumular el 1% extra temporada tras temporada, año tras año. Mejor herramientAs para los entrenamientos, los viajes, más entrenadores. Puedes imaginar todo lo posible. Al final todos los extras podrán haber supuesto resultados exitosos a nivel nacional.

Que un entrenador, que por supuesto ganaba suficiente para que pudieran vivir bien él y su familia, se dejara sucumbir a la tentación del soborno y al final derrumbar a todo lo que había construido en USC es lamentable. No se sabe si los entrenadores asistentes, que le entregaron todo su confianza durante años, tendrán un trabajo tras esta temporada. Aún no se sabe si la NCAA, el cuerpo organizador de los deportes universitarios, va a quitar los títulos ya ganados. Lo único con que todo el mundo si está de acuerdo es que hay que sentir por los jugadores, tanto los del pasado como del presente, porque todo lo que ganaron estará tocado para siempre. El legado de Vavic y el éxito de USC está tocado para muchos. Desde aquí hasta el fin del tiempo se recordará este escándalo, y aunque no los sepamos todavía, todos los resultados de él. Lo único que sabemos es que cuando uno mira para atrás a esta época de gran éxito en USC que lideró y terminó el mismo Vavic, se verá una nube oscura por encima también.

twitter-bird@D_Harg

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