Mati Ortiz se reinventa

Hablamos con la jugadora del combinado sabadellense, una fija de la selección nacional hasta hace apenas un año, sobre las sensaciones de esta temporada y cómo ha llevado los días de confinamiento

Pensé que sería muy difícil estar encerrada para mí”. Así nos relata Mati cómo se sintió cuando les comunicaron que no podían entrenar más. A pesar de ello, confiesa mantenerse todo el día ocupada, por lo que no está siendo demasiado duro. A la hora de mantener la forma física, el preparador físico del equipo les envía rutinas para hacer en casa con materiales muy sencillos de obtener. “Algunos entrenos acabo destrozada, y otros, si veo que puedo hacer más, lo añado por mi cuenta. La clave es no estar parada e intentar controlar un poco la alimentación”.

Con respecto a cómo ha vivido la temporada, Ortiz confiesa haber sufrido altibajos, pero siempre sabiendo sobreponerse y sacar lo positivo de la situación. Esta mentalidad, de hecho, les ha permitido llevarse la última competición que se jugó antes del Estado de Alarma, la Copa de la Reina. “Más allá de los resultados, estoy disfrutando mucho este año. Evidentemente, hay momentos buenos y otros menos buenos, pero no estar en selección me ha hecho poder vivir muchas otras experiencias nuevas”. También asegura que ha sido una temporada distinta al no seguir la “rutina de selección, después de haber estado haciendo casi toda la preparación”. “Me sentí triste por no poder seguir ahí y por quedarme a un año (por entonces) de los JJOO”, asegura Mati. Pese a ello, confiesa que esto también le sirvió para descansar, desconectar unas semanas y “volver a disfrutar del waterpolo sin tanta presión”. Este descanso le ha permitido centrase más en su club, el CN Sabadell. “Creo que todo tiene su lado positivo y, aunque a veces cueste adaptarse a algunos cambios, estoy disfrutando mucho de ello”, concluye.

La mirada a futuro

A nivel de equipo, ha sido un año de muchos cambios, los cuales a veces no son fácil gestionarlos, “sobretodo el hecho de volver a conocerse, compenetrarse dentro del agua, a remar en el mismo sentido”. Apunta también el gran ambiente del vestuario: “si hay algo que me encanta es la ilusión que se respira en cada entreno y en cada partido, las ganas y el buen rollo que compartimos”. Todo ello, por supuesto, sin olvidar las metas deportivas de un “equipo ambicioso y muy trabajador”. “Creo que este equipo ha dado y tiene mucho que dar. Sinceramente, me dio y me sigue dando rabia que nos den por muertas en muchas competiciones”, explica Ortiz sobre las dudas que se generaron en torno al equipo durante esta temporada. Gran peso de este cambio que ha vivido y está viviendo el conjunto vallesano, es protagonizado por las jugadoras más jóvenes. “Estoy muy contenta de ver cómo van creciendo, van teniendo minutos y vas confiando más en ellas mismas. Lo que yo viví hace muchos años, ahora lo están viviendo ellas, y creo que su aportación este año es muy necesaria y gratificante para el equipo”. Por último, en cuanto a los retos deportivos personales, está el seguir disfrutando de cada entreno y cada partido y, evidentemente, “ganar todas las competiciones que vengan por delante, así como aportar mi experiencia al equipo y ayudar a las más peques en tood lo que pueda”, sentencia Mati.

twitter-bird@jplazar7

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