Dorin Costras: un símbolo del waterpolo español con acento rumano

Hablamos en WATERPOLISTA.com con el técnico rumano que tuvo una destacada participación en la Liga española habiendo sido uno de los primeros extranjeros en jugar en nuestro país

Hablar de Dorin Costras es hablar de uno de los extranjeros que más influencia ha dejado en el waterpolo en España. Es más, fue uno de los primeros foráneos en dar el salto a la Liga española junto a otras personalidades de renombre a título internacional como Igor Gocanin y Milan Milanovic, entre otros. Cuando este excelente zurdo llegó a España lo hizo en primer lugar para continuar una ya destacada trayectoria como deportista. Y es que como jugador en el CN Barceloneta fue un verdadero símbolo en el agua. Aunque lo cierto es que como entrenador tuvo una influencia aún más destacada, sobretodo en CN Mataró donde fue toda una referencia técnica. Llegó en el año 1997. Ha sido la etapa más larga que ha vivido en un club. Llegó a la Joan Serra después de que él mismo se diera cuenta que su etapa como jugador estaba llegando a su fin. “Por aquel entonces yo llegaba a los equipos con la intención de ser una referencia y liderar los equipos en cuanto a goles, y en mi última etapa en el CE Mediterrani no metí los goles que yo quería”, reconoce a día de hoy el rumano, quien recibió una oferta del Mataró. En ese momento necesitaban un jugador con experiencia que pudiera traer disciplina, y pensaron que él podría ser el más adecuado.

Con su llegada al Mataró, no sólo ejerció de jugador del primer equipo, sino también de entrenador de categorías inferiores. “Me designaron el equipo infantil y con la ilusión que podía ejercer de entrenador accepté la oferta. Me mudé con toda la familia. El primer año llegamos a la final de la Copa Catalana, algo que ya era un muy buen resultado“, apunta un Costras que al acabar el año se sentó con la directiva del club, que le propuso coger el testigo de Ernest Gil quien puse toda su confianza en el propio Costras. “Había acabado su ciclo y para él era importante traer aire nuevo al equipo“, puntualiza el técnico rumano quien tuvo una mezcla de sensaciones, ya que mientras que comenzaría una ambiciosa etapa como entrenador se vería obligado a colgar el gorro y poner punto y final a su carrera como jugador. “No fue nada fácil tomar la decisión, acabé llorando en el baño de mi casa“, apunta.

| Una etapa satisfactoria

Lo cierto es que desde el primer momento, Costras tenía claro que con su aterrizaje a la dirección del primer equipo tendría que aportar algo diferente a lo habitual, pero sin perder la esencia del equipo. Es más, el propio Ernest Gil fue su segundo de abordo, y junto a él logró que el proyecto fuera de menos a más. “Me acuerdo de una primera entrevista que me atreví a decir que “mi objetivo era lograr que en un par de años el Mataró pudiera jugar competición europea“. A los tres años estábamos jugando en Europa. Estaba convencido que el equipo no rendía al máximo, ya que consideraba que tenía más potencial. Les hablé a los chicos que este equipo tiene que ser más agresivo, sobretodo con aquellos equipos algo más superiores”, explica ahora Costras, quien asegura que por aquel entonces “el equipo estaba acostumbrado a perder con los grandes y ganar con los mas asequibles. Esa agresividad que yo les pedía nos convirtió en un equipo difícil de batir en dos – tres años. La piscina de Mataró se convirtió en un feudo durísimo para todos los equipos. Incluso Barcelona, Barceloneta. Montjuïc, Catalunya que estaban en la cima del waterpolo español sufrían cada vez que jugábamos en casa“, puntualiza un profesional que recuerda con orgullo como a medida que fueron mejorando los resultados, las gradas se fueron llenando alcanzando los 600 espectadores. “Fue muy estimulante”, reconoce.

Al igual que el trabajo diario comenzaba a traer sus primeros frutos, los fichajes que fueron llegando “funcionaron bien”. “Incorporamos jugadores que rápidamente se adaptaron a nuestro sistema de juego. Florin Bonca, Sliven Piralkov, entre otros, nos dieron ese punto de agresividad que necesitábamos. Ellos compaginaron a la perfección con los demás jugadores de la casa. Eso hizo que el equipo creciera con unidad y valor. Hablo de jugadores como David Cambray, Vicencs Tarrés, Arnau Flaqué. Juntos formamos un equipo durísimo. Conseguimos formar un ambiente y una situación muy favorable al waterpolo”, recuerda con mucho orgullo un técnico que tras nueve años, en 2007 se dio cuenta que su etapa había llegado a su fin. “El equipo estaba saturado de mi y el club hizo bien tomando la decisión de apartarme del equipo“, explica. En su lugar llegó Beto Fernández, al que define como “un gran entrenador“, que según el propio Costras “supo administrar la situación y llevando el equipo a donde está hoy día”.

| Su vida tras el CN Mataró

Una vez salió del Mataró, Costras estuvo un tiempo parado, hasta que en el año 2011 se marchó a la escuela del CE Mediterrani bajo el cargo de coordinador de entrenador de categorías inferiores. “Fueron dos años fantásticos en el que estuve con los más pequeños, a los que enseñé a jugar a waterpolo, además de llevar el equipo infantil“, comenta Costras que en la temporada 2012/2013 cogió las riendas del primer equipo durante un año que define como “duro”, a pesar de haber llegado a las semifinales de Liga. Tras esta breve etapa con el equipo absoluto se marchó a Rumanía para asumir el control del club en el que había dado sus primeros pasos como deportista. Tal decisión tenía una serie de pros y contras, ya que por un lado dejó a su familia en Mataró y él se marchó a Rumanía. Pero por otro lado era una muy buena oportunidad con la que volver al waterpolo de alto nivel. “Era un equipo con buen presupuesto y con posibilidades de hacer una buena plantilla al poder fichar a jugadores extranjeros“, explica un Costras que en esos dos primeros años quedaron campeones de Liga y haciendo un buen año en la Champions League.

A día de hoy Costras sigue el pie del cañón al frente del DiGi Oradea, liberando desde el banquillo un nuevo proyecto con el que han cambiado la filosofía del club. “Volvimos a la forma de trabajar que hace 40 años, logrando confiar en la gente de la casa y logrando crear una buena estructura de cantera“, asegura el técnico, que este año y después de tres años, logrando hacerse con el título de campeón de la Copa rumana. “Tengo un equipo muy joven con una media de 22 años. A nivel europeo hemos llegado a las semifinales de la Euro Cup. Hemos jugado bien contra equipos fuertes. Hemos eliminado a CN Barcelona y CN Mataró, entre otros“, explica Dorin que todavía a día de hoy reconoce de manera franca que le gustaría volver a España, pero dejando claro que primero debe acabar el ciclo en Rumanía, teniendo claro que su objetivo a día de hoy es el de volver a ser campeón de Liga, algo que ve que se puede lograr si se sigue trabajando de esta forma.

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