‘El Campeonato de la madurez’

"Si llega el oro olímpico, que puede llegar, será no desviándose del camino seguido hasta ahora: trabajo, trabajo y más trabajo", reconoce Pau Vituri en la sección 'El Ojeador'

Hay quien puede pensar que, en las Picornell, el factor piscina jugó un papel capital. Que, en Gwangju, favoreció el hecho de encontrarse en cuartos con una ‘Serbia B’. No les falta razón a los que piensen de este modo. Pero Budapest y su meca, el Duna Aréna, han sido el escenario de la confirmación. En cuestión de año y medio, tres campeonatos importantes y tres platas, sí, pero el cambio de estatus es una realidad. La selección española, el equipo español, vuelve a ser uno de los grandes del viejo continente y el mensaje es que está aquí para quedarse.

¿O es que, hasta hace no mucho, alguien pensaba que se podría eliminar a Serbia en dos campeonatos consecutivos? ¿O a Croacia? ¿O empatarle dos partidos a Hungría ante su propio público? Ese sabor tristemente amargo de quedarse con la miel en los labios es inevitable cuando se pierde una final. Y más cuando van tres seguidas. Pero el proceso es lo que está haciendo grande, muy grande, a esta selección. Construida desde los cimientos por la dupla David Martín-Svilen Piralkov, con meticuloso orden en defensa, con un abanico de posibilidades en ataque y con un Dani López Pinedo bajo palos al que le pueden insertar aquí el calificativo que quieran.

El momento es para disfrutarlo. El resto de veteranos valen su peso en oro. Por detrás, un Alberto Munárriz de presente está llamado a liderar la selección en un futuro no muy lejano. Lo mismo se puede aplicar a Roger Tahull en la boya. El quinto penalti de Álvaro Granados no debe empañar que está llamado a ser uno de los más grandes. Qué campeonato el suyo, qué máquina de anotar con tan solo 21 años. Y, por si faltaran argumentos, Bernat Sanahuja se presentó ante toda Europa en la eliminatoria de cuartos ante Serbia. Tan evidente como tópica es la frase más repetida en las últimas horas: el deporte le debe un oro a este equipo. Y en el horizonte de todos, a seis meses vista, Tokio. Esto de la justicia poética no es infalible. Si llega, que puede llegar, será no desviándose del camino seguido hasta ahora: trabajo, trabajo y más trabajo. Y el resto vendrá.

twitter-bird@PauVituri

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