El waterpolo y la ‘nueva normalidad’

Todo parece apuntar que el waterpolo volverá y lo hará con la exigencia de que exista un notable ejercicio de responsabilidad por parte de clubes, jugadores, técnicos y Federaciones

El pasado 4 de septiembre se celebró el sorteo de las Ligas Nacionales de Waterpolo, asi mismo como las fases de ascenso a la Liga Nacional de Segunda División masculina y la Primera División femenina. Parece un formulismo, pero significa muchísimo, significa aceptar el reto ante el Covid-19, demostrar que somos capaces de competir sin poner en riesgo la salud, más allá de lo que la vida normal de nuestra sociedad pueda significar. Es, en resumen, una demostración de confianza, ante la necesidad de competir, medirnos las fuerzas, el resultado del trabajo y esfuerzo diario, que significa si vamos por buen camino, dicho de otra manera, el premio, la gratificación a tu entrega al deporte elegido.

Son muchas las dudas que ofrece esta temporada, ¿qué sucederá en caso de un positivo? ¿Qué normativas de protección van a seguir todos los actores, puesto que hablamos de los componentes de los equipos, jugadores, técnicos, delegados, servicios médicos, así como los árbitros, auxiliares, delegados federativos? ¿Y el público? ¿Tendremos público? En caso afirmativo, ¿cómo accederán, donde se situarán, habrá gel, llevaran las mascarillas? Y mil preguntas más que, estoy convencido, los responsables ya disponen de las respuestas a las mismas y a las que no he relacionado en este artículo, aunque, no nos engañemos, depende de la concienciación individual, todos y cada uno de los participantes debe saber lo que está en juego.

Desde la Federació Catalana de Natació, se ha establecido un protocolo con cuatro puntos a cumplimentar, más la creación de un delegado Covid y que se basan en autoresponsabilidad, con un documento de declaración conforme no han estado en contacto con el virus, distancia y uso de mascarilla, grupos estables, cuanto menor contacto entre grupos más sencillo de controlar, control de trazabilidad, tener controlados los contactos para actuar en caso de contagio. La certificación de que todo ello se cumple es responsabilidad del delegado Covid, que ha de enviar el acta correspondiente, después de terminada la competición, que confirme que se ha seguido fielmente el protocolo.

Tan sencillo, como práctico, pero con muchos detalles a los que hay que prestar atención. El calendario prevé para el último fin de semana de septiembre y el primero de octubre las primeras competiciones, ellos, todos los presentes, tienen el compromiso de ayudar a que todo funcione, no les debe molestar si en algún momento confunden la responsabilidad con ser quisquilloso, hay mucho en juego y ellos van a marcar la línea. Las supercopas van a ser el segundo test, ya se debe haber avanzado tanto que solo quede pulir los detalles, para cuando llegue el 17 de octubre, fecha prevista de inicio de las ligas de división de honor, seamos capaces de volver a gozar de nuestro deporte, como se merece, y con la protección de la salud , el valor más importante para todos. Lo lograremos. Buena temporada 2020-21 a todos.

twitter-bird@GasparVenturaM

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