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Florín Bonca: “España tiene un valor añadido y es el waterpolo femenino”

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Es un clásico del waterpolo español después de llegar a la Liga española cuando todavía era un pipiolo. Florin Cosmin Bonca fichó con el CN Martiánez tinerfeño cuando a penas tenía 19 años. Tras pasar por CE Mediterrani y CN Mataró, jugar las Olimpiadas de Atlanta 1997, seis Campeonatos de Europa y cuatro Campeonatos del Mundo decidió colgar el gorro a los 41 años para centrarse en su faceta de entrenador. Desde el año 2013 está al frente del primer equipo femenino de La Sirena CN Mataró con quien la pasada temporada alcanzó la Copa de la Reina, así como la LEN Trophy. En esta ocasión, el Mataró ha hecho historia al clasificarse por primera vez en su historia para la Final Four de Euro League que jugarán en la ciudad rusa de Kirishi los días 28 y 29 de abril. En una personal y profunda entrevista concedida a la revista Time Out – Sports Florín repasa su trayectoria deportiva y profesional.

– ¿A qué edad empezaste a jugar a waterpolo?
“Empecé a los 8 años. Y fue porque un entrenador entró en nuestra clase de secundaria y preguntó que quién quería hacer waterpolo. Yo levanté la mano y desde entonces. Mi historial de pequeño es importante, con 12 años ya estaba en la Selección de Benjamines e Infantiles de Rumanía. A partir de esa edad no dejé de ir con la selección. Todos los veranos pasaba 3 meses fuera de casa porque iba a la capital Bucarest, soy de Oradea. Un niño con 12 o 13 años fuera de casa en la época que vivimos ahora es difícil, pero en mi época era diferente, un poco más fácil. Había más confianza cuando los niños salian de casa. En Bucarest aprendí mucho, lejos de la familia, viviendo con algunos niños de provincia. Hasta los 19 años estuve jugando en Rumanía”.

– Con 19 años te marchaste al CN Martiánez en Tenerife. Llegas a un país de idioma diferente, clima diferente ¿Cómo fueron aquellos inicios?
“Pues guardo un recuerdo magnifico. Porque después de caer el comunismo en mi país y durante el Europeo del 91, fuimos a Atenas y allí fue un entrenador español para fichar a un chico. Buscaba el potencial de juego que podia ofrecer un chico joven. Tuve problemas para poder salir de Rumanía por el tema de visados. En aquel tiempo era muy difícil de que te lo dieran para ir a occidente. Había muchas colas en las embajadas y consulados y me costó tres meses conseguirlo. Recuerdo que me esperaban unos amigos para acompañarme y llegamos a Tenerife a las 3 de la madrugada, cansado, después del viaje desde Rumania, con escala en Madrid. Ese mismo día había habido entreno. Había partido el sábado y el domingo, así que jugué sin entrenar. Y ganamos el partido. Marqué cuatro goles. Tenía unas rampas en las piernas que ni yo sé cómo podía jugar (entre risas). Al día siguiente, domingo, otro partido a las 6 de la tarde, era cuando se jugaba a esa hora. Fue un partido muy igualado contra La Latina. Recuerdo que yo era como el fichaje estrella, el único fichaje extranjero que tenía el Martianez. Íbamos empatados y en una jugada de un hombre de más de mi equipo (Martiánez), un contrario me hizo un bloqueo, pero yo chuté y marqué gol. La afición aplaudió muchísimo, al final ganamos y me convertí en un ídolo en dos días (Entre risas). Fue muy bonito.

– Más tarde llegas a Cataluña. Fichas por el CN Mediterrani, unos años después con el CN Mataró, lo cual se produce otro cambio importante (idioma, costumbres, clima) ¿Te costó adaptarte?
“Adaptarme al juego no, porque conocía la liga española. Adaptarme otra vez a otro equipo, otro idioma, viniendo de Tenerife donde había estado 5 años jugando, dejando muchos amigos en Tenerife, sí fue un cambio radical. Llegué con 24 años a Catalunya. Pero no tenía miedo, porque sabía que estar en la liga española era para crecer. El idioma lo he ido aprendiendo poco a poco. El castellano ya lo tenía dominado, pero con el acento canario, con las expresiones de allí: “muchacho”… claro! (entre risas). He ido cambiando el acento de península poco a poco. Estuve dos años en el CE. Mediterrani, era un equipo más profesional, eran más veteranos, jugando con jugadores de gran calidad. También disfrute mucho. Más tarde llegué al CN Mataró, jugué 8 años con este equipo y fueron años maravillosos. Hice muchos amigos aquí, soy como uno más de la casa, estoy contentísimo de haber podido jugar con el CN Mataró”.

– ¿Siempre has practicado waterpolo o has practicado otros deportes?
“Me gustan todos los deportes, me gusta correr y mantenerme. Después de dejar el WP he querido continuar con este deporte que siempre he practicado. Jugando un poquito, haciendo másters, pero me gusta hacer cualquier otro deporte”.

– ¿Qué destacarías de tu etapa como jugador?
“Son muchas etapas como deportista. El recuerdo rápido es que la Selección me ha dado muchos frutos y amigos. Venir a un país extranjero tan joven y poder experimentar cosas y juegos fuera de tus círculos vivir lo que no has vivido nunca. Y lo que es más importante, las amistades que dejas por dónde vas, la persona que eres y las amistades que consigues. Que te quieran con mucho cariño”.

– ¿Qué valores crees que aporta este deporte?

“Como dice Carles Roy: “los amigos dentro del agua no se olvidan nunca”. Por donde he ido he tenido amigos, tengo muy buenos recuerdos de las amistades que he hecho”.

– Ahora eres entrenador ¿Cuánto tiempo hace que te dedicas al entrenamiento?
“Desde que deje el waterpolo con 41 años. Por desgracia tuve una lesión cervical que me obligó a dejarlo. Desde pequeño me hacía ilusión acabar entrenando, siempre lo he tenido en mente. El CN Mataró tuvo fe en mí. Empecé con infantiles, que fue un año también maravilloso, y después como primer entrenador femenino”.

– ¿La lesión cervical fue uno de los motivos para dedicarte a hacer entrenador?
“La lesión conllevaba una recuperación muy lenta y el CN Mataró me dio la oportunidad de entrenar a los pequeños. Se acabó la fase de seguir como deportista y empecé un trayecto que puede durar más que ser deportista con 41 años. Tenía más futuro como entrenador que como deportista y había que dejarlo. La experiencia que tienes como jugador te puede dar una ventaja más a la hora de entrenar. Estoy muy satisfecho de esta etapa. Mi experiencia como deportista me sirve para trasmitirla como entrenador”.

– ¿Tú entrenas también?
“Si, cada día hago algo. Practico waterpolo, me tiro al agua, nado, corro. Mantener un poco el cuerpo sano, como se debe hacer. Cuando era pequeño e iba a la piscina en RumanÍa, recuerdo que venía un abuelo de 80 años que había jugado al waterpolo. Ya fuera invierno, con lluvia, con sol, venía y se tiraba a la piscina; y ¡llegaba en bicicleta! Era mi ídolo. Yo quiero ser como él y espero llegar a serlo. El deporte es importantísimo en nuestras vidas”.

– ¿Es más complicado entrenar a un equipo femenino o a uno masculino?
“Esta pregunta es un poco trampa (entre risas). Se vive de otra manera. Ha sido duro pero muy satisfactorio en el sentido de la actitud y entrega de las chicas. Pero es cierto que tienes que tener una psicología bastante elevada, porque las chicas son distintas. Tuve el apoyo de una psicóloga amiga mía y la ayuda de una chica en prácticas para saber cómo llevarlo. Con ayuda se ha llevado muy bien”.

– ¿Qué destacarías de esta etapa como entrenador?
“Cualquier entrenador soñaría con lo que he vivido yo en estos 4 años. En tan poco tiempo hacer tanto ruido como el que han hecho las chicas del CN Mataró. No tengo palabras”.

– ¿Crees que el deporte femenino está valorado y tiene el reconocimiento que merece?
“Creo que sí. Aquí en España y en Europa el waterpolo femenino se ha hecho ver y ha dado muchos frutos en todos los países. España en deporte tiene ahora un valor añadido y es el waterpolo femenino. Y que siga así! EEUU en la liga mundial tiene mucho que decir, pero no olvidemos que España tuvo el dominio de empezar a trabajar con unas chicas que querían ganar lo mismo que los chicos. Como la gloria de oro del 96 cuando los chicos ganaron casi todo, mundial y olimpiadas. Pues las chicas también, como Maica (García), que ganaron plata mundial, el Europeo. Ellas han llevado el waterpolo femenino donde está ahora”.

– ¿Qué haría falta en el waterpolo global para que estuviese dentro de la élite?
“Creo que primero invertir más en clubes y en equipos de alto rendimiento. Estamos por debajo de Croacia, de Serbia, de Hungría que tienen unos jugadores grandísimos. Con ese potencial económico España ha estado, y queremos estar otra vez”.

– ¿Y al waterpolo rumano?
“Primero formación. Rumanía ha empezado de abajo y se debería estructurar cada club en el rendimiento de cada chico/a. Hay que dar un paso adelante. Hay un equipo absoluto, pero están ahora como España cuando empezó. Esa estructura falta en Rumanía”.

– ¿Qué objetivos tienes para el futuro?
“Yo estoy bien donde estoy, el futuro ya se verá. Estoy muy contento con las chicas, muy feliz y soy yo mismo y eso es lo mas importante. Estoy encantado con el grupo que hemos creado en CN Mataró y con los retos que nos hemos marcado con las chicas. Por otro lado no descartaría entrenar a un equipo de chicos, no quiero decir con esto que vaya a dejar a “mis Sirenas de Mataró”,(risas) ni mucho menos, como ya he dicho estoy encantado con ellas. Siempre he pensado que es mejor lo que te dicta el corazón que lo que te dicta de la mente. Lo he creído así siempre y voy a seguir haciéndolo. En el futuro, lo que venga… o lo coges o no”.

– ¿Te ves como seleccionador?
“No lo sé, eso son palabras mayores. Aquí Miki Oca lo hace muy bien con la selección, lo da todo y lo mejor posible. A cada uno tiene su camino”.

– ¿Qué te gustaría a ti que pasara dentro de un mes y medio?
“Hombre! (risas) Ganar la F4 de Euro League (risas) El 28 ganar unas semis y el 29 ganar una F4. Pero, ¿por qué? Porque este equipo se lo merece, ha hecho una temporada de menos a más impresionante. Tenemos el nivel para ganar a cualquiera y lo hemos demostrado. Jugando como hemos hecho contra el UVSE Budapest, es difícil que nos gane cualquier equipo. ¿Qué cada partido es diferente? Segurísimo, pero lo vamos a estudiar y encajar como hasta ahora pero con el carácter y la actitud que tiene cada chica. No hay palabras para definir a estas chicas. Creo que todas han dado más del cien por cien”.

– Hablando de carácter tú tienes mucho, ¿se lo trasmites al equipo o lo tienen ellas?
“No lo sé. Deberías preguntarles a ellas sobre como planteamos el partido y el carácter que trasmito yo. Soy un entrenador impulsivo. Quiero el 200% de cada chica. Creo que el impacto que puedo tener yo sobre las chicas puede ser ese. No las dejo respirar ni un minuto, no hay relax dentro de un partido. Quizá lo marco yo. Lo que quiero es transmitir a las chicas lo que he vivido yo en el waterpolo y la verdad es que este es un equipo que hace historia cada vez que juega en Europa o en una liga extraordinaria”.

twitter-bird@waterpolistacom
FOTO: JOSEP ARNAU (ATELIER PHOTO)




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