Amparo Simón: una pionera del arbitraje

Charlamos con Amparo Simón, una pionera en lo que al arbitraje femenino se refiere, puesto que a pesar de las dificultades que se encontró por el camino fue tanto árbitra nacional como internacional

Amparo Simón comenzó su relación con el waterpolo en los años setenta, y aunque le habría gustado poder jugar, no tuvo la oportunidad al no existir por aquel entonces competición femenina. Eso sí, esta piedra no hizo que la malagueña dejara atrás el waterpolo, sino que ha hecho que toda su familia gire en torno a él, pues su pareja es entrenador y árbitro, y sus hijos jugadores.

– ¿Cómo era el waterpolo cuando empezaste?
“En Málaga hasta el año 1980 sólo se podía entrenar y jugar en verano ya que no existía ninguna piscina cubierta, pero había mucha animación cuando se celebraban los partidos en la piscina exterior o cuando viajaba con el equipo a ver los torneos y fases nacionales a Jerez, Sevilla o Ceuta”.

– ¿Qué te llamó la atención del arbitraje?
“Al no poder jugar y estar viendo los entrenos del equipo masculino, me animaron a pitar los partidos de entrenamiento (alguien lo tenía que hacer), y ese fue mi comienzo en el arbitraje. Me fue gustando y pensé que no se me daba mal, así que empecé a pitar a nivel local en los torneos que se celebraban en Málaga en verano, donde además de los equipos andaluces también venían equipos invitados de Madrid y Barcelona para elevar el nivel de la competición. Se asombraban por que hubiera una mujer arbitrando y que encima lo hiciera bien, al final siempre me felicitaban”.

– ¿Cómo fue el haber sido la primera mujer en arbitrar en liga nacional?
“En la RFEN supieron que estaba arbitrando y me propusieron que fuera a una fase que se celebró en Madrid para examinarme de nacional, creo que lo hice bastante bien, por lo que pasé a ser la primera árbitra femenina en la categoría nacional. A partir de entonces empecé a arbitrar competición nacional masculina y femenina. Los jugadores me respetaban, aunque lo peor e incomprensible era que precisamente parte del público femenino me mandaban a fregar a mi casa. A mi trayectoria nacional, se sumó que pasé a la categoría internacional como primera mujer arbitro femenino y acompañé al equipo nacional femenino de waterpolo arbitrando en varios torneos, entre otros Roma en 1990, Palermo y Lisboa en 1991. También he sido nombrada por la LEN en un torneo en Estambul en 1992 y nombrada por la RFEN de Árbitros Auxiliares en el europeo de Sevilla 1997”.

– ¿Cómo ha cambiado el waterpolo desde entonces?
“Ha cambiado enormemente desde los años 80 en los que se inició el waterpolo femenino hasta la fecha. Se ha incrementado notablemente la actividad, empezando en las escuelas de waterpolo, en las categorías inferiores con la competición mixta de clubes y selecciones territoriales, en la competición femenina con varias categorías a nivel territorial y nacional, y por supuesto la competición internacional a nivel de clubes y de selecciones nacionales. Además, tenemos la suerte de tener la selección femenina nacional más laureada de los deportes de equipo”.

– ¿Cómo ha evolucionado el arbitraje?
“El arbitraje femenino se ha beneficiado de este aumento de la actividad del waterpolo masculino, y por supuesto del femenino. Después de mi comienzo, posiblemente en algún caso al verme en la piscina arbitrando, empezaron a surgir árbitros femeninos en Cataluña, Madrid, y otras regiones donde el waterpolo está más enraizado. Yo no había jugado waterpolo, pero había presenciado mucho desde las gradas, lógicamente las jugadoras de waterpolo una vez finalizada su actividad tienen más facilidad para empezar a arbitrar, esto ha posibilitado incrementar notablemente la participación y el nivel del arbitraje femenino que hoy en día no tiene nada que envidiar al masculino”.

– ¿Cómo ves a la mujer dentro del waterpolo?
“Creo que hay mucho camino para las mujeres dentro del waterpolo. Si hablamos del arbitraje, yo encontré aquí un camino con algunas dificultades añadidas como la de no poder arbitrar todo lo que hubiera podido y querido dada la situación donde residía, y lógicamente los desplazamientos eran largos y costosos para la RFEN. Hoy en día existen verdaderas autopistas donde cualquier mujer puede transitar arbitrando todos los fines de semana en competiciones territoriales y nacionales para poder ir cogiendo experiencia y mejorar. Quizás habría que darle un poco de más de impulso a las excelentes árbitras españolas en la competición internacional, de esta forma podremos ir viendo la presencia del arbitraje femenino español en las competiciones de más nivel”.

– ¿Qué pasos consideras importantes para lograr una igualdad real?
“Como en todos los ámbitos de la sociedad, la igualdad se debe ir implantando con toda naturalidad, pero siempre que se obtenga por nuestros méritos. Seguramente en un futuro veamos a una árbitra como vocal de waterpolo, como ya ocurre en las otras especialidades, o incluso como presidenta del Comité Nacional de árbitros”.

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