‘¿Cuándo naciste?’

El efecto de la edad relativa (RAE) se ha convertido en los últimos años en uno de los temas más estudiados en el ámbito deportivo. El RAE determina la diferencia de edad entre personas de un mismo grupo de edad

Imaginaros la siguiente situación: dos peques se acercan en septiembre a la piscina ilusionadas/os porque han visto en la televisión el último Europeo disputado en Barcelona. Preguntan por la entrenadora o entrenador de waterpolo. Les encantaría probar y disfrutar de nuestro deporte. Están nerviosas/os, pero sonríen. No obstante, ese entrenador/a observa que uno es demasiado bajito y la otra, muy alta para la edad. Seguro que la primera impresión que transmite de manera inconsciente es totalmente diferente en ambos casos. Lamentablemente, ellos y ellas también lo sienten. Aún así, prueban, disfrutan, aprenden, y sonríen. Quieren volver a entrenar. Sienten que han conectado con el entrenador/a; con sus compañeras/os; y lo más importante, con ellos/ellas mismas. De hecho, esa noche duermen con una pelota en la cama. Y las siguientes. Son niños y niñas. Nuestro tesoro.

Al cabo de varias semanas, llega su primer partido. Nerviosa y nervioso, pero motivados e ilusionados. Finaliza el partido. Da igual el resultado. La entrenadora se recuerda a si mismo que la competición es una herramienta mágica, no el fin. ¿Habéis disfrutado?, ¿Qué hemos aprendido hoy? Les pregunta. Me encanta. Ambos sonríen y están contentos. Su sueño hecho realidad. Sin embargo, el niño bajito (todavía) sólo se ha mojado porque la normativa lo obliga; en cambio, la niña alta ha participado en más de medio partido, ha marcado gol y toda la grada le ha aplaudido. Misma ilusión, diferentes oportunidades. Misma motivación, diferentes expectativas.

Han pasado cinco años. Por un lado, el niño que sonreía se siente triste y quiere dejar el deporte. Por compromiso esperará a acabar la temporada. Sigue siendo bajito en comparación con sus compañeros y compañeras (por poco), y se moja sólo cuando los partidos están resueltos. Nadie le pregunta cómo se siente. Nadie se ha dignado en saber que nació un 30 de diciembre. Eso si, la sonrisa que se reflejaba en su cara ha desaparecido, ha muerto. ¿La culpa? Le dicen que no se esfuerza, que no entrena, que es único responsable de la situación. ¿Resultado? Muerta la ilusión, abandono. Tiene 15 años. Por otro lado, la niña sigue aprendiendo, sigue disfrutando del momento, sigue sonriendo. Además, años atrás le eligieron para la Selección de su Comunidad Autónoma y ha disfrutado de varias tecnificaciones para la Federación Española. Sueña, pero no tiene prisa porque le dicen y trasmiten que siempre habrá una segunda oportunidad o trigésimo tercera. Confían en ella. Confía en ella. Se ha convertido en un ejemplo para otras compañeras y compañeros. Nació un 3 de enero. ¿Resultado? Ilusionada, motivada. Vive.

El efecto de la edad relativa (RAE) se ha convertido en los últimos años en uno de los temas más estudiados en el ámbito deportivo. El RAE determina la diferencia de edad entre personas de un mismo grupo de edad (Andronikos y cols., 2016; Delorme y cols., 2011; Till y cols., 2010). A consecuencia de la organización de las categorías inferiores en grupos de dos años, nos podemos encontrar con jugadores con hasta casi dos años de “ventaja” (Delorme y cols., 2011; Gil y cols., 2014). Esta particularidad favorece a los jugadores nacidos a principios del año de selección, observando un predominio de jugadores nacidos en el primer semestre del año. De hecho, varios autores (Jones y cols., 2017; Till y cols., 2010) confirman que el RAE es un factor determinante en la elección de jugadores integrantes de las selecciones en etapas formativas, si bien esta relación va disminuyendo conforme aumenta la edad y prácticamente desaparece en categoría sénior.

No obstante, este fenómeno se ha observado en varias modalidades deportivas: baloncesto (Torres-Unda y cols., 2013), voleibol (Delorme y cols., 2010), balonmano (Delorme y cols., 2010), fútbol (Gil y cols., 2014), o rugby (Till y cols., 2010), entre otras. En el waterpolo, no se ha subrayado un RAE de manera global en varios Campeonatos del Mundo (Barrenetxea-Garcia y cols., 2018). Sin embargo, se ha observado en el Campeonato de Europa de Belgrado del año 2016 una sobrerrepresentación de jugadores nacidos en los primeros meses del año en las selecciones medallistas (Barrenetxea-Garcia y cols., 2019). En el deporte femenino, en cambio, se distingue una demora del RAE. Esta situación ocurre debido al nivel de competencia que es mayor entre los hombres durante el desarrollo de la práctica deportiva desde edades escolares (Musch y Grondin, 2001), al igual que existe una menor variabilidad en el estado de madurez de las niñas en comparación con los niños (Goldschmied, 2011).

¿Os suena?

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