Dani Ballart: “Salir del área del confort lo recomiendo a todos los que les gustaría crecer a título personal”

El técnico español que se encuentra al frente del proyecto del Gezira Sport Club en Egipto atiende a WATERPOLISTA.com para hablar sobre sus primeros meses viviendo un waterpolo que dista mucho del europeo

Dani Ballart Sans (1973) fue jugador de la selección española y en 1993 mejor jugador del campeonato del mundo junior, además consiguió junto a sus compañeros el oro olímpico en Atlanta (1996). En 2011 anunció su retirada como jugador. Tras cinco años en el Cn Sant Andreu y tres temporadas a cargo del primer equipo, el técnico catalán pone rumbo a Egipto para dirigir el Gezira Sport Club.

Pregunta: ¿Qué equipo te encontraste?
Respuesta: Un equipo con un mix de ideas de juego, tácticas y técnica heredadas de varios entrenadores extranjeros que han pasado por aquí. Ponernos todos en el mismo camino, a nivel de concepto, ha sido todo un reto y la ilusión de ellos de acercarse a nuestra filosofía de juego pasó por romper barreras propias. Los entrenamientos que estoy aplicando son totalmente diferentes a lo que han hecho nunca y aceptar estos cambios… uno debe ser muy valiente para dejarse llevar hacia lo desconocido. Están rompiendo barreras de sufrimiento y les está llevando a un nivel que no conocen. Yo les observo y me siento realmente orgulloso de verlos crecer.

P: ¿Qué objetivos marcas en el equipo?
R: La ilusión es jugar como un equipo español, con niveles defensivos muy altos. Versátiles, elásticos y ese poder camaleónico que personalmente me gusta que tengan mis equipos. Hacerles jugar en contrataque en nuestras transiciones ofensivas les está encantando y si todo sigue igual, el objetivo será ganarlo todo. La primera prueba de fuego serán las semifinales de Copa la primera semana de enero. Demasiado pronto para los europeos, pero aquí la cultura y la religión es diferente y eso hace que las fechas de las grandes ocasiones también lo sean. Todo nuevo para mí, pero estamos en ello, adaptándonos.

P: ¿Cómo resumes los últimos meses por allá?
R: Aquí cada día es una aventura. Pasan constantemente cosas que no están programadas. Eso te lleva a ser versátil y tener un poder de improvisación grande, han sido tres meses de aprendizaje constante. Un descubrimiento a nivel personal y hasta donde está tú poder de cambio, un crecimiento a una velocidad enorme. Salir del área del confort lo recomiendo a todos los que les gustaría descubrirse y crecer a título personal.

P: ¿Cuáles son las diferencias con el waterpolo europeo?
R: Una gran diferencia es a nivel de intensidad, aquí se juega un poco más despacio. Después está la dificultad que nadie es profesional por jugar a waterpolo, combinan entrenamientos con auténticas locuras laborales. La falta de sueño es uno de los grandes problemas de los waterpolistas, lo que aún les da más mérito y demuestran la pasión que tiene por nuestro deporte. Para ellos entrenar nueve sesiones a la semana se les hace casi imposible, en Egipto no hay tiempo para muchas cosas y la vida social y familiar queda sacrificada en la mayoría de los casos. Todo y así, son felices de compaginar deporte con trabajo y estudios. Realmente no puedes hacer otra cosa que quererles y admirarles.

P: ¿Echas de menos el waterpolo español?
R: Echo de menos mi gente y mi casa…y la comida. Por suerte nuestro waterpolo lo sigo cada fin de semana gracias a la fantástica iniciativa de la RFEN de poner cámaras motorizadas en las piscinas para seguir online los partidos, a mí me da la vida. Entre eso y la Champions con Barceloneta y Terrassa, no hay tiempo para echar de menos nuestro waterpolo ya que es como si estuviera en casa. Seguir los partidos tanto masculinos como femeninos es una gozada, qué suerte la mía de estar lejos y tener la tecnología que me acerca a todo lo que está pasando.

P: ¿Has pensado en algún jugador español que pueda encajar en el equipo?
R: Lleva tantos años en Barcelona que es como si fuera nuestro. Si tuviese en el Gezira a mi exportero João Pedro Fernandes, lo ganaríamos todo. Es el portero del futuro, no lo perdáis de vista.

P: ¿Cómo es el nivel del waterpolo allí?
R: La liga es de siete equipos, pero se juegan muchos partidos, tantos o más que en nuestra liga nacional. De momento la Copa Egipcia se ha jugado en formato de liga con dos equipos juniors de la Selección para que pudiesen preparar el Mundial de diciembre. En total jugamos 16 partidos. Ahora quedan las semifinales, al mejor de tres partidos, y la final a partido único. Después vendrá la liga con formato de dos rondas con mismo formato de playoff, los primeros cuatro equipos, el nivel es muy competitivo. Después las desigualdades crecen.

P: Hasta ahora, ¿con qué momento te quedas en tu nuevo club?
R: Con el último partido jugado contra Ahly. Íbamos perdiendo 1-7 en un día terrible en ataque y al final empatamos a 9. Lo mejor fue ir cambiando las tácticas hasta encontrar lo mejor que funcionaba en ese día negro y ver la cara y el ánimo de los jugadores como iban cambiando y remontando.

P: ¿Prefieres continuar en el Gezira más temporadas o tienes pensando volver a España?
R: Una vez puesto el pie fuera de casa, todo puede suceder. Me he puesto en manos del destino, no me preocupo por el futuro. Estoy aprendiendo a ser inmensamente feliz hoy y tengo la esperanza que, viviendo así, todo lo que me depare el futuro será para bien. Hay que mirar hacia adelante con optimismo, es la receta de la felicidad.

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