‘Esta generación es de oro’

"Recordemos aquella noche magnifica que vivimos hace casi 6 años en una de las cunas del waterpolo y revivámosla", explica Patri Herrera en la sección 'La mirada periférica'

Cuantas horas de trabajo, sufrimiento, sudor y lágrimas hay que vivir para llegar a verlas recompensadas de esta manera. Que fácil parece, pero que difícil es, y cuanto se sufre para llegar hasta aquel lugar que vemos tan lejano cuando entrenamos los domingos… Y ellas, lo han vuelto a hacer. Una vez más. Otra final. Otra más. Que complicado es jugar contra un equipo como Hungría… En semis, en casa, y dejarle fuera de una final otra vez. Cuanto las conocemos y cuanto nos conocen. Y que bonito es el waterpolo cuando se juega con esa intensidad.

Unas semis siempre son complicadas, pero Hungría se nos da bien y lo sabemos. A estas alturas pienso que tienen pesadillas con nosotras de todas las veces que las hemos eliminado en una gran competición. Y eso… eso pesa mucho en el agua. Durante los tres primeros cuartos la igualdad ha sido máxima. Gol arriba, gol abajo. Gol arriba, gol abajo… y así, cada vez. Ningún equipo conseguía despegarse ni obtener una renta de dos goles. Se notaban los nervios. Pesaba de más el balón. Pero un último cuarto espectacular de las nuestras, ha roto la igualdad que venía marcando el partido con 4 goles de ventaja, lo que nos han servido de renta para aguantar el aliento final del equipo magiar, que nos ha tenido al borde del infarto hasta el último lanzamiento.

Y ahora sí, 90% de objetivo cumplido, solo queda rematarlo. Yo sigo en la postura de que, con los pies en el suelo, las finales no se juegan, las finales se ganan. En una final puede pasar de todo, pero es tan bonito disfrutarla, jugarla, vaciarte, dejarte la vida en el agua junto a tus compañeras por última vez. El partido del sábado se gana con ganas, con garra, con entrega, lucha y corazón. Se gana siendo 14, con la gente apoyando detrás del televisor, se gana pensando en todo el trabajo que llevas en cada hombro, en las agujetas, en los dolores. Pero también se gana con amor, pasión por este deporte, respeto, espíritu ganador, sangre y mucha dosis de compañerismo. Y esto, España lo hace requetebién.

Así que, el sábado, siéntense y disfruten de un gran Rusia – España. Yo pienso hacerlo, a pesar de que todavía tengo la espinita clavada de aquellos cuartos de final de Rio 2016 donde Rusia nos dejó fuera de la lucha por las medallas, así que espero que después de la final, me acuerde un poco menos de esa herida. Sigamos soñando. Que no nos bajen nunca de esta nube. Recordemos aquella noche magnifica que vivimos hace casi 6 años en una de las cunas del waterpolo y revivámosla. Esta generación es de oro, vale oro y ojalá el sábado nos lo vuelva a regalar.

twitter-bird@PatriHerrera1

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