‘La actitud de los padres’

e muchas veces pasa que la afición, mayoritariamente los padres de los deportistas, sólo se quejan del árbitro cuando sus decisiones van en contra de su hijo/a. Eso no está nada bien, no es deportivo

Voy a hablaros en este artículo del comportamiento de los padres en las gradas, un tema que es preocupante en el deporte infantil en general. En mi anterior artículo os hablé de los valores que hay que fomentar en el waterpolo, pero por desgracia estos valores en ocasiones se olvidan en las gradas. Y es que muchas veces pasa que la afición, mayoritariamente los padres de los deportistas, sólo se quejan del árbitro cuando sus decisiones van en contra de su hijo/a. Eso no está nada bien, no es deportivo. Pensar que el árbitro favorece queriendo a unos o a otros no nos aporta nada bueno a los que estamos compitiendo. 

Los deportistas, como hijos, lo que queremos, es ver a nuestros padres y familiares  animando en las gradas y apoyarnos  para que cada día lo intentemos  hacer mejor y  seamos felices jugando. Nos deben dar ejemplo con su comportamiento y respetar el trabajo de entrenadores y árbitros y hay que tener presente  que los jugadores son niños que buscan divertirse y pasar un buen rato con sus compañeros.

La competitividad sin control es la raíz del problema. Se piensa que lo más importante es ganar. Principalmente es un problema de conducta impulsiva, de que hay gente que no utiliza la reflexión y no sabe comportarse. Unos padres que den más importancia a los valores que al resultado es lo que los niños deportistas necesitamos para disfrutar de lo que hacemos.

La figura del árbitro es la que más ataques recibe desde la grada. Algunas de sus decisiones son muy criticadas por parte de la gente. Los padres creen que el árbitro debería verlo todo y pitarlo todo de manera justa. El árbitro debe pitar según todo lo que ve, pero no lo puede ver todo, es imposible, pero eso no lo entienden los padres. La atención casi completa del árbitro está en el balón y su perímetro más próximo. No es fácil para él ver lo que ocurre más allá. Si a esa dificultad se suma que los dos equipos rivales tienen un nivel similar, las situaciones de contacto al límite se multiplican por toda la piscina, en ocasiones a la vez, y eso no hay persona que pueda analizar a la perfección.

También observo como algunos padres no aceptan las decisiones de los entrenadores. Un ejemplo típico es cuando su hijo es cambiado y enviado a banquillo para que juegue otro niño/a. Si el padre de ese niño no se mantiene al margen y hace el papel del entrenador, se rompe para nosotros, los deportistas, el triángulo básico para nuestra formación y desarrollo, compuesto por la familia, el entrenador y los compañeros.

Lo que entre todos los que formamos este triángulo debemos fomentar es:

  • No dar órdenes desde las gradas. Sólo apoyar gane o pierda, juegue bien o cometa errores.
  • Respetar todas las figuras del campo, árbitros, rivales, etc.
  • Controlar las emociones, no se puede decir todo lo que a uno se le pasa por la cabeza.
  • Aplaudir a compañeros y rivales y no animar conductas antideportivas.
  • Disfrutar viendo jugar, pensando siempre que el resultado no lo es todo. Valorar la dedicación y el esfuerzo.
  • Deja disfrutar a tu hijo. Pregúntale si se divirtió, no si ganó. Tu hijo no es el mejor jugador del mundo sino parte de un equipo.

Y para acabar, me gustaría decirle unas palabras directamente a los padres para que alguno corrija su actitud y con ello ayude más a su hijo:

NOS ENCANTA EL DEPORTE, COMPETIR, LUCHAR, PARA QUE OS SINTAIS ORGULLOSOS DE NOSOTROS. NO NOS GUSTA VEROS GRITAR AL ÁRBITRO, NI AL ENTRENADOR. NOS EMOCIONA VER COMO NOS ANIMAIS EN TODO MOMENTO. VALORAD NUESTRO ESFUERZO Y PENSAD LO DURO QUE ES ESTE DEPORTE. EL QUE PIENSE QUE LO PUEDE HACER MEJOR, ADELANTE, QUE EMPIECE A PRACTICARLO. ESTOY SEGURO QUE TRAS UN MES DE PRÁCTICA, CONSEGUIRÁ ENTENDER LO DIFÍCIL QUE ES Y CAMBIARÁN SU ACTITUD COMPLETAMENTE.

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2 Comentarios
  1. Látigo dice

    Es verdad que un sólo arbitro no lo puede ver todo y más aún si es una persona que se inicia en una tarea tan difícil. Esta circunstancia, un sólo árbitro con poca experiencia, es habitual en las categorías inferiores y, en mi opinión, favorece tanto las reacciones airadas del público como la adquisición de vicios por parte de los jugadores.
    Es fundamental cuidar el arbitraje desde la categoría benjamín reforzando su capacidad pedagógica entre padres y deportistas.
    ¿No sería conveniente que siempre hubiera dos árbitros como en las categorías superiores?

  2. Vdolzv dice

    Al final siempre es un tema economico.

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