La “odisea” de viaje de CN La Latina a Ceuta de doce horas

Después de cerca de doce horas de viaje (con dos trenes y un autobús de por medio) el combinado madrileño logró llegar a la piscina del CN Caballa donde disputó el partido correspondiente a la quinta jornada de Primera División

El reloj de la concurrida Estación de Atocha en Madrid marcaba las 08.35 horas. El primer equipo de CN La Latina se disponía a viajar desde muy pronto a Algeciras en AVE con la intención de jugar ya por la tarde en el Complejo Deportivo Guillermo Molina ante el CN Caballa el partido correspondiente a la quinta jornada de la Liga Primera División Masculina. Todo transcurría con normalidad hasta que justo antes de llegar a la ciudad de Pinto (menos de 24 kilómetros recorridos), el tren se paró. Una avería provocó un retrasó de dos horas hasta que en plena vía, RENFE ‘invitara’ a los pasajeros a subirse a un ave con destino Málaga.

En este momento, la plantilla estaba desorientada, puesto que nadie era capaz de informarle qué estaba ocurriendo y qué soluciones podrían derivar de la situación. “Tardaron más de media hora en comunicarnos que era una avería lo que había ocasionado el problema“, explica a esta web Rubén García, quien a su vez desvela que de un momento a otro pasaron de desorientación a preocupación, puesto que los tiempos eran muy justos.

Una vez llegaron a Málaga -y con algo de incredibilidad en el cuerpo- la expedición del combinado madrileño puso rumbo -como pudo- a Algeciras en autobús. No obstante, el billete de ferry hacia Ceuta estaba fijado para las 16.00 horas. Un horario difícil de cumplir tras los improvistos sobrevenidos. Por suerte, lograron cambiar los billetes para las 18.00, hora que le permitió llegar con garantías -pero con apuros- a la ciudad autónoma. Allí sin tiempo apenas para respirar marcharon corriendo a la piscina donde le espera el cuadro ceutí. El partido se tuvo que atrasar a las 20.30 horas -con mediación de clubes y RFEN-.

Y con esto, un partidazo

Con el primer objetivo logrado -llegar a la instalación- los madrileños disputaron un intenso encuentro, “sumamente competido” digno de una verdadera batalla. Los puntos cuestan muy caros y ni unos ni otros querían pasar la oportunidad de mantenerse en la picota de la categoría. El compromiso terminó con reparto de puntos tras firmar tablas (11-11), pero la sensación de los visitantes era de agotamiento. Sin tiempo de lamentaciones, corrieron al Puerto de Cueta donde a las 23.30 horas salió el ferry hacía Algeciras. De allí al hotel -llegaron a eso de las 01.15 horas-, y bien pronto -el despertador estaba fijado a las seis de la mañana- regresaron a la capital en tren. En esta ocasión sin ninguna incidencia.

Toda una odisea que muy bien define el entrenador del equipo, Rubén García: “La vida del waterpolista, pagan por jugar, malos horarios de entrenamiento, condiciones pésimas para todo, y va el sábado y te pasa esto“. No obstante, el técnico madrileño sólo tiene palabras de agradecimiento y también orgullo para sus chavales: “son unos jabatos“. “El rendimiento del equipo, tras un viaje como este, siempre se ve afectado, y lo que tratamos es de minimizar los aspectos negativos del mismo, y reforzar el equipo. Físicamente fue duro, pero mentalmente el equipo se hizo más fuerte”, explica.

twitter-bird@etoster

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