‘Los 10 mandamientos de todo árbitro de waterpolo’

Basado en el trabajo de Bill Frady, miembro del Comité Técnico de FINA y árbitro internacional ponemos en valor una serie de 'reglas' de actuación que todo arbitro debe llevar a cabo cada fin de semana

Arbitrar en waterpolo es realmente complejo y difícil. El 80% del cuerpo de los jugadores está sumergido y en ocasiones, es muy difícil ver lo que realmente está sucediendo. Prácticamente este decálogo está dedicado a la base filosófica y aspectos técnicos acerca de cómo un árbitro debe dirigir un partido. Sin embargo, esta competencia técnica por sí sola, no hace al árbitro. Ser un buen árbitro es un compendio de muchas cosas. A menudo he expresado que ser un buen arbitro no es solamente arbitrar. Es interesarse continuamente por mejorar. Arbitrar, arbitrar y arbitrar. No solo en partidos oficiales, sino en entrenamientos. Visionar decenas o cientos de partidos en directo. El visionado de vídeos nos puede ayudar, en especial para aquellos que por su situación geográfica tengan francamente difícil poder disfrutar de nuestro deporte en directo.

En relación a esto último, siempre he pensado que los árbitros que vivimos en Barcelona, somos realmente unos privilegiados. De los 12 clubes que actualmente juegan en División de Honor masculina, actual Liga Preemat, hasta 9 de ellos lo hacen en un radio de unos 35 km. Esto posibilita que podamos asistir de público a muchísimos partidos. De hacerlo, siempre es aconsejable ir acompañado de algún otro árbitro para poder comentar las incidencias que se vayan produciendo y, en definitiva, aprender.

El waterpolo es el único deporte de equipo en el que necesariamente debe haber un árbitro. ¿Habéis visto una vez algún partido, incluso de entrenamiento, donde no hubiera un árbitro? Simplemente no es posible jugar al waterpolo con los jugadores señalándose ellos mismos las faltas. La razón es que las faltas forman parte integrada del juego. Es el único deporte que yo conozca en que una defensa basa su táctica en cometer faltas. En consecuencia, es absolutamente esencial que haya un árbitro decidiendo respecto lo que hace esa defensa. El árbitro, con sus decisiones, en especial en los primeros momentos del juego, es quién marcará aquello que está permitido y lo que no estará. Por tanto, esas decisiones, en esas primeras jugadas, son vitales para marcar el listón del arbitraje y criterio en ese partido.

Los mejores árbitros alrededor del mundo, tienen un cierto “don” que les completa una imagen de árbitros. Y esta imagen hace que estos árbitros tengan éxito. Si se elige el arbitraje como vocación, independientemente de si se cobra por los servicios, de si uno obtiene beneficios por ello, de si se dirigen 10 o 200 partidos al año, de si se dirige en la territorial o nacional o internacional, se van a exponer un conjunto de principios para ayudar a tener éxito en el arbitraje.

Independientemente de si eres el mejor árbitro del mundo o de si eres un árbitro nuevo en la territorial, podrás tener éxito o no dependiendo del nivel de seguimiento que realices en el futuro respecto de estas orientaciones. Estas son, los 10 mandamientos del árbitro de waterpolo. Seguir estos mandamientos no te hará necesariamente el mejor árbitro del mundo. Pero no seguir estas sencillas reglas significará, sin lugar a dudas, que tendrás menos éxitos de los que hubieras podido obtener.

Primer mandamiento: Ser profesional

El profesionalismo no es un aspecto interno. Es algo que perciben los jugadores, entrenadores, compañeros árbitros, evaluadores y designadores. Esta percepción no se basa en tus habilidades técnicas y experiencia, sino en tu actitud e interacción con estas personas. En resumen, el profesionalismo es la percepción de las otras personas de lo que constituyen tus rasgos internos.
Sé profesional en la piscina

Serás considerado como árbitro ya desde el mismo momento que llegues a la piscina hasta el momento en que te vayas. Tanto da que se trate de un solo encuentro de waterpolo como que hayan varios seguidos, el hecho que seas un árbitro ya es suficiente para que los demás te estén viendo como tal.

  • Sé puntual. No es únicamente muestra de educación y de compromiso es nuestra obligación.Si llegamos de prisa y corriendo 5 minutos antes de la hora programada para el partido quizás no estaremos en la mejor de las situaciones como para afrontar el arbitraje de ese partido,
  • Ten un aspecto limpio y aseado. Vamos a ser objeto de muchas miradas. Nuestra imagen es importante. En el momento en que entramos por la puerta de la piscina, desde ese mismo momento, aún sin estar vestidos de árbitro, representamos a un colectivo. Aspecto limpio y aseado, no incluye únicamente nuestra uniformidad o nuestro peinado. Incluye el ir correctamente afeitado o, en caso de llevar barba, llevarla correctamente.
  • Ten una buena actitud. Incluye mostrarse activo y interesado. Predispuesto, activado para nuestra tarea. No mostrar signos de cansancio
  • Saludos. No congenies demasiado con los jugadores, entrenadores y espectadores. No es correcto saludar efusivamente a ningún equipo. Yo, he sido siempre partidario de ser reactivo en este aspecto. No ir a buscar activamente nunca el saludo de nadie, ni antes ni una vez finalizado el partido.
  • Mantente centrado. El concentrarse en el partido, puede empezar desde el mismo momento en que se recibe la convocatoria para ese juego. Existe siempre un trabajo previo al día del partido. Conocer a los equipos, a sus jugadores, cómo juegan , si ha existido algún problema o como se ha desarrollado el partido de ida en el caso de que arbitremos la vuelta. En relación a esto último, puede ser de utilidad contactar con el compañero que ha arbitrado el partido anterior.
  • Comunícate con la mesa tanto antes como durante el partido. Es una parte muy importante del juego. Una mesa que funcione correctamente es una gran ayuda para que el partido se desarrolle sin problemas.
  • Trata de no ser noticia. No somos los protagonistas del juego.
  • Sé firme en tus decisiones. Tomar las decisiones con convencimiento y seguridad. Una buena decisión ejecutada de manera no firme e insegura puede ser peor que si señalamos algo incorrectamente pero de forma firme y segura. Obviamente, somos los primeros interesados en no cometer ningún error, pero, obviamente los cometemos al igual que los jugadores o técnicos se equivocan.
  • Mantén a los entrenadores y jugadores tranquilos con tus decisiones. En ocasiones el juego puede estar crispado por si sólo. No seamos nosotros que con nuestra actitud o agresividad innecesaria contribuyamos a que esa crispación crezca. Mantengámonos tranquilos y serenos contribuyendo a que el juego se mantenga controlado en todo momento.
  • Vete de la piscina cuando el partido se haya acabado. Una vez finalizado el partido es mejor irse . En este sentido, un consejo, siempre es mejor dirigirse a la mesa para cerrar el acta, en el caso de que hayamos finalizado el partido en el lado de los banquillos, por el lado del equipo que se muestre más tranquilo normalmente aunque no siempre, el banquillo del equipo ganador. Aunque no sea nuestra intención provocar (ni muchísimo menos), el pasar por el lado de un entrenador que acaba de perder un partido y que nos haga culpable de la derrota de su equipo, puede propiciar nuevas protestas al pasar por su lado.
Sé profesional fuera de la piscina

El éxito final de un árbitro depende, en buena medida, de la calidad de las designaciones que se le asignan. Las designaciones se efectúan basándose en las habilidades, capacidades y un conjunto de elementos intangibles. Estos elementos intangibles tienen que ver con las percepciones de los entrenadores y designadores acerca de la capacidad y profesionalismo del árbitro. No hay árbitro que no sea tan bueno que no necesite ser profesional cuando interactúa con los entrenadores y los designadores.

  • No hablar con el público acerca de partidos, en especial, de las decisiones de nuestros compañeros. Cuando busquemos un lugar en la grada para ver un partido, miremos de que sea un lugar discreto alejado de las aficiones. En este sentido, puede ser útil, sentarse cerca de la mesa de secretaria del partido, en la misma playa de la piscina, en caso de que haya espacio designado para ello, no mezclándose con los aficionados.
  • No apostar en partidos de waterpolo
  • Aceptar sólo una designación para una sesión o un día. No es correcto pedir “designaciones a la carta”. El árbitro debe aceptar las convocatorias cuando y dónde sea convocado. Esta frase se nos repite año tras año. No es correcto arbitrar dos partidos seguidos en diferentes piscinas con un intervalo de tiempo insuficiente. Si arbitramos en un lugar geográficamente alejado de donde nos encontramos, hemos de garantizar que estaremos en optimas condiciones para desarrollar nuestra labor. Internacionalmente, cuando viajamos, estamos obligados a pernoctar en la ciudad del partido la noche anterior.
  • En que condiciones arbitraremos un partido si sólo unos minutos antes hemos dirigido otro partido de otra categoria e incluso federación. Os imagináis por un momento que un jugador jugara un intensisimo partido internacional en, por ejemplo, Roma, con su selección, un día por la tarde y que a la mañana siguiente fuera convocado en otro partido de su club, en otra ciudad, por ejemplo, en París ? Se tendría que trasladar prácticamente sin dormir y seguramente no estaría en óptimas condiciones para jugar. Es un caso altamente improbable pero con este ejemplo os estoy diciendo que hemos de estar en la mejor forma física y mental posible para desarrollar nuestra labor perfectamente.
  • No cambies las designaciones con los compañeros. Nunca hacerlo, en casos “extremos” comunicarlo previamente con los designadores. Una designación se ha hecho contemplando muchas variables, por ello, cualquier cambio ni que sea de última hora por cualquier imprevisto, debe comunicarse previamente.
  • No renuncies nunca a una designación a menos de que se trate de una emergencia

Segundo mandamiento: conoce el reglamento

En muchos aspectos, el reglamento de waterpolo genera una actitud “caballera” durante un partido. La causa es que, independientemente de lo que haga el árbitro, todo se puede explicar en nombre de la “ventaja” o “dejar jugar”. Los árbitros también pueden tomar sus decisiones en base a que estaba jugando “bien” o “mal”. Aunque éstos son elementos acerca de cómo dirige el árbitro el partido, estas decisiones se deben basar en el conocimiento del reglamento. Un árbitro que no conozca bien el reglamento, no puede estar seguro de que toma las decisiones correctas. Además, las decisiones están sometidas a un “segundo filtraje” cuales son los espectadores, jugadores, entrenadores, otros árbitros e, incluso, y para mi, el más importante, uno mismo.

En España, igual que otros países, hay, además del propio reglamento de waterpolo, los reglamentos relativos a las competiciones, esto es, el “Reglamento de las Competiciones Nacionales”, la “Normativa General de waterpolo”, la “Normativa General del Waterpolo Masculino (o Femenino)” y la específica de cada campeonato, además de las propias de cada federación territorial. Actualmente, todas ellas se pueden obtener con gran facilidad por Internet. Los árbitros deben conocer, no sólo el reglamento de waterpolo, sino también las concernientes a cada competición en las que vaya a dirigir un partido. No será necesario ni siquiera prudente que las estudie todas sin excepción a principio de temporada, pero si será muy recomendable que realice los repasos necesarios con cierta periodicidad y que, cuando sea designado a una competición específica, estudie la relativa a esa competición.

  • Estudiar el reglamento y el manual
  • Leer el reglamento al menos, periódicamente
  • Mantente al día con las últimas interpretaciones. Consultar periódicamente la FINA GUIDE 
  • Conoce las diferencias entre la FINA, LEN, RFEN y territoriales
  • Acude a todas las reuniones técnicas de árbitros. Participa activamente en todas ellas. Colabora siempre que sean posible para un buen desarrollo de las mismas .
  • La WWR (Asociación Mundial de Árbitros de Waterpolo)publica periódicamente QUIZ/Test con jugadas en vídeo. Son de gran utilidad.
  • Asóciate a la WWR, seas árbitro internacional o no. Es nuestra asociación de árbitros y entre muchos otros, persigue mejorar el nivel técnico y la preparación de los árbitros de todo el mundo. http://wwpra.org/register

Tercer mandamiento: conoce el juego

El objetivo del juego de waterpolo es bastante simple. Los jugadores atacantes tratan de lanzar la pelota a portería para obtener un gol, mientras que los defensores tratan de evitarlo. Pero mientras que el objetivo del juego es muy simple, las formas mediante las cuales los equipos y jugadores tratan de conseguirlo ya es mucho más complicado. Hay muchas formas de conseguir un gol. Los equipos van descubriendo y re-descubriendo distintas formas para superar al contrario y tener oportunidades de conseguir un gol, mientras que el contrario encuentra nuevas vías para contrarrestar esas tácticas. Para facilitar lo que sucede en el agua, es esencial que el árbitro tenga una buena apreciación de las tácticas que se están usando y de cómo se están usando.

Debido a que el juego se desarrolla en nuestro medio acuático, es fundamental fijarse siempre en la posición del cuerpo de los jugadores y como se mueven. En ocasiones, éstos últimos no nos ayudan pues pueden simular ser objeto de faltas, en ocasiones, para ello, pueden forzar movimientos inusuales y exagerados, por ello, es importante el fijarse en sus posiciones dentro del agua y poder entender lo que esta sucediendo.

Aunque es evidente, es necesario recordar que el waterpolo se juega dentro del agua. Hay un número limitado de formas en que uno se puede mover en el agua. Las leyes de la física, particularmente la de acción y reacción, son más evidentes en este entorno. En consecuencia, los árbitros deberán ser capaces de indicar lo que se permite y lo que no se permite hacer en el agua. Con una cuidadosa observación de las interacciones entre dos jugadores, un árbitro podrá ser capaz de saber lo que ha pasado entre ambos, incluso aunque el agua dificulte la observación.

  • Lee libros de waterpolo
  • Mira vídeos
  • Asiste a reuniones de entrenadores
  • Asiste a partidos de máximo nivel
  • Habla con entrenadores acerca de tácticas fuera de las competiciones
  • Aprende de los movimientos de los jugadores de alto nivel.

Cuarto mandamiento: desarrolla una buena filosofía del juego

Los árbitros están obligados a expresar su compresión del juego a través de su aproximación filosófica cuando está arbitrando. Es importante que los árbitros reconozcan su particular estilo y como lo asimilan al juego. Ciertos estilos de juego estarán más cerca de tu filosofía de juego que otros. Esto no significa que tú te tengas de adaptar a cada estilo de juego. Sin embargo, conocer tu filosofía de juego te ayudará a valorar lo que está pasando en un partido y en la propia evaluación posterior.

Siempre he mantenido que en los primeros años de un árbitro, éste, es bueno que tome como modelo a otros árbitros más experimentados. Su forma de moverse, de entender el juego, de interactuar con otros árbitros, jugadores, entrenadores, etc… No obstante, el fijarse únicamente en un sólo árbitro puede convertirnos en una mala copia. Por ello es importante fijarse en varios árbitros y poder adaptar de cada uno de ellos lo que nos guste y nos ayude a configurar un estilo propio de arbitraje.

  • ¿Eres un árbitro de mentalidad defensiva u ofensiva?
  • ¿Dejas jugar al boya?
  • ¿Cómo señalas los contraataques?
  • Piensa en la Ley de la Ventaja y en cómo la vas a aplicar
  • Determina lo que los entrenadores y jugadores pueden llegar a hacer y lo que no

Quinto mandamiento: arbitra el juego, no las faltas

El reglamento del waterpolo está escrito para los defensores. Un equipo puede interrumpir el ritmo del juego cometiendo una falta. En consecuencia, la comisión de faltas es una parte importante de la estrategia del defensor. Si el árbitro se concentra sólo en las faltas, el juego no progresará y el ataque quedará muerto en cada interrupción. Por eso, es importante que los árbitros sepan esto y aprendan a dirigir el juego. Esto es, el árbitro debe ser capaz de hacer un buen balance entre señalar las faltas y permitir progresar al equipo atacante.

  • Premia el buen juego y sanciona el mal juego
  • Señalar lo que se produzca
  • Señalar siempre la acción y no la reacción
  • No seas un “tiquis-miquis”, ves a lo importante
  • No sanciones las faltas que no afecten al juego; observa todo el campo de juego
  • Mira todo el campo de juego, pero concéntrate en tu área.
  • Jamás pitar en los pies de un compañero cuando él esta siguiendo el juego.

Sexto mandamiento: aplica la ley de la ventaja

En este apartado señalar que para mí, lo más importante de nuestro arbitraje, es aplicar correctamente la ley de la ventaja. No hay nada más satisfactorio para el árbitro que tras una correcta aplicación de la ley de la ventaja se marque un gol, a la vez que, no hay nada más frustante que cortar el juego cuando existía ventaja.

Esta es la razón por la que un árbitro decide señalar una falta o no lo hace. Al principio de este manual, hay una discusión acerca de las bases teóricas de la aplicación de la ley de la ventaja. La línea final de la ley de la ventaja dice que si la señalización de una falta interfiere la progresión natural del juego, no se debe señalar. Es de gran utilidad no precipitarse nunca en señalar una falta o expulsión. En ocasiones en demorar nuestra decisión unas centésimas de segundo puede hacer que nos demos cuenta de que no es necesario precipitarse. Después de señalarse una falta, el nivel de ventaja del equipo atacante debe ser, al menos, tan bueno como el que tenía antes de esa señalización. Además, si un jugador juega demasiado agresivo o comete faltas de conducta, éstas siempre se deben señalar. La seguridad de los jugadores es un objetivo primordial. Se tenga o no el balón en la mano, hemos de señalar todas las acciones que van contra la cara/cabeza del jugador.

En contraataques

  • Deja progresar al jugador que tiene la pelota hasta que le quiten la ventaja mediante alguna falta; entonces señala la expulsión o el penalti.
  • No señales faltas detrás de la línea de la pelota si el atacante tiene ventaja

En el perímetro

  • No señalar falta ordinaria si el defensor comete la falta y hunde al contrario para retrasar el pase al boya. Será siempre expulsión.
  • No dejes cometer faltas demasiado exageradas y después hundir para ir a cubrir a otro atacante. Si se señala alguna falta, será la de expulsión.
  • No precipitarse en señalar una expulsión por no separarse tras cometer una falta defensiva más allá de la línea de 5 metros. En ocasiones, podemos pitar una expulsión cuando el chut al lanzar esa falta era gol.

Al boya

  • No quites la oportunidad al boya de lanzar o girarse mediante la señalización de una falta ordinaria si no está llegando ninguna ayuda.
  • Si el boya recibe un buen pase el árbitro le deja jugar, incluso aunque reciba una falta, asegúrate que empieza a llegar la ayuda para señalar la falta (si el boya no obtiene ventaja y está recibiendo una falta, señala una falta ordinaria o una expulsión)
  • Recuerda que no todo en la boya es expulsión o contrafalta, existe la falta sencilla.

Séptimo mandamiento: árbitra el ritmo del partido

El ritmo del partido (“dejar jugar”) es uno de los conceptos más etéreos en el waterpolo. Un partido se ha de sentir. Este “sentir” está condicionado por la intensidad del juego, lo que están haciendo los jugadores en el agua, y el entorno en el cual se está desarrollando el partido. El ritmo va cambiando de momento a momento y de partido a partido. Los árbitros arbitrarán el ritmo del partido. En muchos momentos, es tan importante señalar una falta como permitir seguir el juego. En consecuencia, arbitrar el ritmo del partido es permitir progresar el juego de una forma natural, y no imponiendo un ritmo forzado por los árbitros o los jugadores. el trabajo del árbitro es controlar el partido dejando que los jugadores determinen el resultado final trata de hacerlo, de forma que lo que se supone que tenga de suceder, suceda.

  • No señales faltas que no afecten al juego. Señala expulsiones por las acciones que hayan quitado la ventaja al equipo atacante
  • No señales faltas ordinarias a menos que lo tengas de hacer para mantener el adecuado ritmo de partido
  • Marca el “tempo” y la intensidad del partido con tus señalizaciones.
  • No señalar las faltas que nadie entiende y que nadie ve y que no afectan al juego o a la ventaja

Octavo mandamiento: esfuérzate por ser coherente

Este sería el “Santo Grial” del arbitraje de waterpolo. Si un árbitro es coherente, independientemente de que los jugadores, entrenadores o equipos estén o no de acuerdo con su arbitraje, siempre sabrán lo que está arbitrando. Alternativamente, si un árbitro tiene una aproximación elegante al juego pero tiene importantes variaciones en su criterio de señalizaciones, tendrá pocas probabilidades que la gente lo quiera como árbitro para dirigir los partidos. Después de todo, un entrenador o un jugador, prefieren un árbitro “medio” pero muy coherente, a otro más brillante pero con importantes cambios en su criterio durante un partido. Estos son los cuatro niveles de coherencia:

  1. De mes en mes, semana en semana, partido a partido. Los jugadores y entrenadores sabrán que tipo de arbitraje van a tener cuando estés como árbitro.
  2. De periodo a periodo. Lo que señalas en el primer periodo, lo señalas en el último
  3. Entre blanco y negro. Si no eres coherente en esto, los entrenadores y jugadores te verán como que les estás “robando” el partido.
  4. Entre tú y el otro árbitro. Sería perfecto que ambos árbitros señalaran exactamente lo mismo, pero esto es imposible. Las reuniones técnicas ayudan a eliminar las diferencias más importantes. No trates de cambiar completamente tu estilo de juego para parecerte a tu compañero o perderás la coherencia. Si arbitras como le gusta al evaluador de turno, dejaras de ser tu mismo, perderás credibilidad y coherencia y fracasarás a largo plazo.

Noveno mandamiento: colabora con el compañero

Prácticamente la única persona además de ti y de los miembros del jurado, a la que no le importa quien gana o quien pierde es tu compañero. Tu compañero es la persona con la que tienes la principal relación tanto dentro de la instalación como fuera de ella. Además, como la familia del waterpolo es muy pequeña, cualquier otro árbitro es siempre un futuro compañero potencial.

Por eso, si colaboras con tus compañeros durante el partido o fuera de él, saldrás indiscutiblemente beneficiado. Debes dar soporte él y a su arbitraje. Él puede señalar alguna cosa con la que no estés de acuerdo, pero tu ángulo de visión y perspectiva es distinto. Además, tú no necesitabas tomar esa decisión y tu compañero sí.

  • Háblale antes del partido y durante los descansos
  • Asegúrate de que estáis cubriendo todo el campo de juego
  • No arbitres en su “zona” a menos que lo hayáis hablado antes del partido
  • No critiques públicamente al árbitro o hagas movimientos exagerados si no estás de acuerdo con una decisión.
  • Es vital el conocimiento de nuestro compañero fuera de la piscina. Cuando mejor sea la relación fuera de la piscina mejor será nuestro arbitraje.

Décimo mandamiento: esfuérzate en mejorar continuamente

Siempre hay algo que aprender en un partido. El árbitro que haya alcanzado la perfección deberá abandonar (porque ya no tiene ningún objetivo más que alcanzar) o hacer frente a la realidad (lo cual posiblemente es más razonable). El corolario de tratar de mejorar sistemáticamente, es admitir errores. Si reconoces tus errores, o incluso los que te digan otros, entonces tendrás posibilidades de seguir mejorando en los próximos partidos.

Por muchos partidos y experiencia que acumulemos, creerme, siempre se puede producir una situación de juego que nos sorprenda.

  • Prepárate mentalmente antes del inicio del partido
  • Practica pitidos y señalizaciones con las manos
  • Asiste todas las reuniones técnicas
  • Habla con otros árbitros
  • Asiste a campeonatos importantes y aprende de esos árbitros
  • Escucha a los evaluadores y a otros árbitros. Es vital. Siempre hay que escuchar, saber escuchar para poder aprender. Quédate con aquellos consejos que te sean de utilidad.
  • Mira vídeos de tus partidos
  • Aprende de tus errores
Espero que estos Mandamientos “consejos” sean de vuestra utilidad tanto si sois árbitros nuevos o árbitros más experimentados.
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